El liderazgo en las democracias contemporáneas
jueves 10 de diciembre de 2009, 20:21h
El interés por la problemática del liderazgo político tiene su razón de ser en América Latina en un contexto de transformación estructural de las democracias durante los años ´90, caracterizada por la caducidad del modelo estatal-nacional, por un creciente grado de fragmentación y desestructuración social y por la crisis de representación y representatividad política.
En este contexto, adquirirá particular relevancia la lectura sobre dicha problemática de uno de los más destacados exponentes de la ciencia política, como es el caso de Sergio Fabbrini, representante de una de las más fecundas tradiciones politológicas que reconoce en Italia, entre sus figuras más descollantes, a Norberto Bobbio, Giovanni Sartori, Gianfranco Pasquino, Angelo Panebianco, Stefano Bartolini y Leonardo Morlino entre otros autores.
A través de la obra El ascenso del príncipe democrático. Quien gobierna y como se gobiernan las democracias (Fondo de Cultura Económica, 2009), el autor italiano nos propone responder a dos preguntas centrales ¿qué características posee el liderazgo de los modernos príncipes democráticos? ¿Cuáles son las características del liderazgo político en los sistemas democráticos contemporáneos, signados por una fuerte presencia de los medios de comunicación de masas?
A partir del Neoinstitucionalismo como marco teórico y los presupuestos metodológicos de la Política comparada, Fabbrini abordará las características del ejercicio del liderazgo político en las democracias europeas -con particular énfasis en los casos de Gran Bretaña, Francia e Italia- y estadounidense a partir del desarrollo de dos grandes perspectivas del liderazgo; la primera en el contexto de los sistemas de gobierno, la segunda sobre el líder en contexto de los sistemas de comunicación.
La conclusión central a la que arriba el autor es que el ascenso de los líderes gubernamentales se debe a razones de carácter estructural. La función que estos desempeñan ha crecido gracias a la difusión de los medios de comunicación de masas y su capacidad sobre la política electoral y de gobierno. En forma paralela, se han producido cambios de orden social y político que redujeron el papel de los partidos políticos y fortalecieron el de los líderes.
Así también la internacionalización y la europeización de las democracias acentuaron la influencia de la política exterior en las relaciones institucionales internas y ello promovió la preeminencia decisional de los ejecutivos y de los líderes en detrimento de las legislaturas y las oposiciones; en otras palabras el poder ejecutivo se ha vuelto el poder central en las democracias modernas.
En definitiva, la lectura de esta obra y sus preguntas centrales adquiere relevancia como estímulo para una mejor comprensión de las condiciones de emergencia de liderazgos que, en América Latina a partir de los años ´90, se inscriben dentro del contexto de los nuevos regímenes democráticos, entendidos como democracias imperfectas, iliberales o delegativas, cuyo sesgo central aparece signado por la coexistencia conflictiva entre la participación política y la institucionalidad democrática encarnada en los principios del Estado de Derecho.
He aquí entonces una verdadera invitación a la discusión académica sobre el futuro de nuestras jóvenes democracias.