La confiscación de los derechos humanos en Marruecos
El [i]niet[/i] marroquí a la vuelta de Aminatu Haidar al Sahara
jueves 17 de diciembre de 2009, 10:33h
El régimen de Mohamed VI rechaza sistemáticamente todas las gestiones internacionales destinadas a permitir la vuelta de Aminatu Haidar a Laayún. Las peticiones formuladas por la Secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton, por el ministerio de Asuntos Exteriores francés, por el Secretario general de la ONU Ban Ki Moon, por el Comisariado de la ONU para los Refugiados, la Unión Europea y varios gobiernos amigos de Marruecos, como el que preside Rodríguez Zapatero, han sido consideradas inoportunas por las Autoridades de Rabat. El régimen alauita se atiene a su fórmula : “el caso de Aminatu Haidar no es de derechos humanos, sino político”, para justificar su niet.
El gobierno de Mohamed VI enarbola una falsa “unanimidad nacional” sobre la cuestión del Sahara, con la que pretende justificar que la totalidad de la clase política, de las organizaciones corporativas y de la sociedad civil, se encuentran alineadas sin fisuras con la posición que defiende el Palacio Real. Nada más lejos de la realidad. No solo conocidos y prestigiosos intelectuales, profesores de Universidad y periodistas, han venido reiterando todos estos meses que “es necesario dar la palabra a los saharauis”, al tiempo que han denunciado las detenciones, las torturas, los atropellos a los derechos humanos que cometen las fuerzas policiales en las ciudades del territorio saharaui, sino que varias formaciones políticas marroquíes se han expresado claramente en contra de la posición oficial que ostenta el régimen.
El partido político la Vía Democrática, una de las formaciones de la izquierda marroquí, defiende abiertamente “el derecho de autodeterminación” para los saharauis. Otros líderes de partidos minoritarios, algunos procedentes de la formación Illal Amam que dirigió en los años 70 Abraham Serfaty y por lo que purgó 17 años de cárcel antes de ser expulsado a Francia, se han pronunciado igualmente por defender el referéndum de autodeterminación para el pueblo saharaui.
La posición intransigente de la monarquía alauita hacia Aminatu Haidar, va mas allá de la cuestión del Sahara Occidental. El régimen de Rabat quiere acallar una voz de la sociedad civil con reconocimiento internacional, que exige que se aplique en Marruecos la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Una Declaración que incluye entre otros el derecho a la libre circulación en el propio país, la prohibición de la tortura y de las detenciones arbitrarias, el derecho a la defensa, y el derecho a elegir libremente la confesión religiosa.
Marruecos vulnera sistemáticamente estos derechos universales. El periodista Chakib Jiary, acaba de conocer su sentencia en firme para pagar 80 mil euros y pasar cuatro años de prisión firme, por haber denunciado una trama de corrupción y de tráfico de droga en el norte de Marruecos, en la que estaban implicados altos oficiales del Ejército y la Gendarmería real.
En cuanto a la libertad de culto, supuestamente garantizada por las Leyes marroquíes, acaba de recibir un varapalo con una nueva detención de predicadores cristianos de la región de Uxda. Dos sudafricanos, dos suizos y una guatemalteca, han sido expulsados del país por procedimiento de urgencia. Sin juicio. La Policía les arrestó en una casa de la localidad balnearia mediterránea de Saidia, y les expulsó del país en las horas siguientes.
La vulneración de derechos democráticos y de libertades fundamentales ha tenido en el caso del ex militar Kaddour Terhzaz un triste ejemplo. Este oficial superior de las Fuerzas Armadas Reales, fue número dos del Ejército del Aire, durante la guerra de Marruecos contra el Frente Polisario. Una vez proclamado el alto el fuego en 1991, el coronel mayor Terhzaz hizo lo indescriptible para que fuesen liberados los prisioneros marroquíes en manos del Polisario. Más tarde, cuando Mohamed VI accedió al trono tras la muerte de su padre Hassan II, Kaddour Terhzaz se ocupó personalmente de la suerte de los prisioneros que volvían a Marruecos tras años de cárcel en el desierto de Tinduf.
Recientemente intentó escribir una carta al rey denunciando la situación de los soldados y suboficiales que habían sido liberados y que eran sistemáticamente marginados por el Estado Mayor de las FAR. La honestidad de este oficial y su solicitud hacia sus subordinados, le ha valido un juicio en un tribunal militar que se ha saldado con 12 años de cárcel por “atentado contra la seguridad externa del Estado y divulgación de secretos de la defensa nacional”. El aviador en su misiva dirigida al Rey decía simplemente que los aviones no iban equipados de protección antimisiles.
La represión contra Aminatu Haidar va dirigida a impedir la formación de un vasto movimiento de derechos cívicos y por las libertades individuales, que está germinando en Marruecos. Es por esta razón que el régimen se mantiene intransigente, aunque la activista saharaui tenga que pagar con su vida.