Entrevista con Abdenou Ali Yahya, Presidente de honor de la Liga argelina de derechos humanos
Los desaparecidos argelinos esperan justicia
viernes 18 de diciembre de 2009, 19:44h
Con motivo del Día mundial de los derechos humanos el 10 de diciembre, el abogado argelino Abdenour Ali Yahya ha obtenido el premio Alkarama Award en Ginebra, por su vida dedicada a la promoción y defensa de los derechos humanos en Argelia y el mundo árabe. A sus 88 años, Ali Yahya, que fue militante en la lucha por la independencia, conoció la cárcel y el exilio, y ocupó un cargo ministerial, antes de dedicarse a crear la Liga Argelina de Defensa de los Derechos Humanos (LADDH), respondió a las preguntas de EL IMPARCIAL.
¿Cuál es la situación de los derechos humanos en Argelia?
En todas las áreas, política, económica, social y cultural, están en una situación muy difícil, porque el poder político en Argelia es una dictadura. Después de la llegada del presidente Buteflika en 1999 y, poco a poco, el poder en Argelia se ha transformado de una república en una monarquía republicana.
Pero es un poder salido de las urnas, ¿no?
Mire. Para llegar al poder en Argelia hay tres vías: un golpe de estado por las armas, un golpe de estado por las urnas o un golpe de estado constitucional. El presidente de la República dispone de todos los poderes. Hemos tenido cinco Constituciones en Argelia desde la Independencia en 1962. Cada 9 ó 10 años, una nueva Constitución. Las sucesivas Leyes fundamentales son enmendadas antes mismo de que se pongan en práctica. Se las cambia simplemente porque hay un nuevo Presidente.
¿Y los otros poderes?
El Legislativo, la Asamblea y el Senado no juegan ningún papel. Sólo votan las leyes; no pueden designar comisiones, sólo votar. La Justicia está totalmente integrada en el poder. Los jueces no son magistrados que aplican la Ley, sino funcionarios nombrados por el poder y a su servicio. Durante los años 90, los jueces recibían órdenes de qué hacer o ellos mismos preguntaban al poder qué hacer. Si los jueces no hacían lo que se esperaba de ellos, eran simplemente sancionados. En resumen, Buteflika es quien decide todo.
¿También de las finanzas?
Sí. Durante los dos primeros quinquenios de Abdelaziz Buteflika, la Ley de finanzas se basaba en un precio 19 dólares el barril, y se alcanzó los 170 dólares por unidad. La diferencia de 19 a 170 nunca entró en la contabilidad del Estado. El presidente disponía de ello sin rendir cuentas ni a la Administración, ni al Gobierno.
Entonces, ¿cómo funciona en general el sistema?
El presidente de la República preside el Consejo de ministros, es ministro de Defensa y ocupa todos los puestos importantes. El gobierno está integrado en la presidencia, lo mismo que el poder judicial. Y el parlamento no juega ningún rol.
Volvamos entonces a la situación de los derechos humanos.
Veamos. En Argelia sigue vigente el “estado de emergencia” proclamado en febrero de 1992. Al año siguiente, en 1993, se publicó un Decreto que transformó el “estado de emergencia” en “estado de sitio” por el que el Ejército decide todo. Incluso para hacer una manifestación sindical es necesario obtener la autorización del Wali (gobernador), pero nunca la dan si las organizaciones que la piden no son favorables al poder.
¿Incluso la Liga de Derechos Humanos que usted preside?
Así es. Nosotros no podemos hacer ninguna manifestación pública, ni siquiera reunirnos, fuera de la sede. Hay que pedir una autorización que no nos dan nunca. Si nos congregamos en la calle, la policía nos reprime. En cambio, cuando se trata de una manifestación que favorece al poder, ni siquiera hay que pedirla. Como ha ocurrido con motivo del partido de fútbol entre Argelia y Egipto: ha habido centenares de marchas populares en todo el país durante una semana, sin necesidad de pedir permiso, porque eso favorece al poder. Lo que yo me pregunto es: si no ha ocurrido nada durante esa semana, ¿por qué no levantan el “estado de emergencia”? Porque lo utilizan para controlar los movimientos sociales y políticos.
¿Y la corrupción de la que tanto se habla?
Desde su llegada al poder, Buteflika ha impuesto el ultraliberalismo en materia económica, para satisfacer a Occidente. Pero acompañado de un nivel de corrupción muy importante. En primer lugar, de los propios agentes del Estado que cuando firman contratos con empresas extranjeras dejan siempre un 15 o un 20 por ciento de divisas en cuentas bancarias en el exterior.
¿Y la sociedad?
Se encuentra dividida verticalmente. En una parte está una minoría que son las familias del poder, los clanes y sus allegados, que gozan de un nivel de vida igual o superior al más elevado de Occidente. Por la otra parte, está la mayoría de la población a la búsqueda de satisfacer las necesidades más elementales. Es decir, a un lado los que sufren del hambre, del otro los que sufren de indigestión.
¿Por qué hay esa situación económica si Argelia posee grandes riquezas?
Porque, excepto el petróleo y el gas, no exporta nada, no fabrica nada, no crea nada. El 98 por ciento de las exportaciones son los hidrocarburos, que es una riqueza natural, no fabricada por los argelinos. Es normal que siendo una riqueza natural beneficie a todos los ciudadanos. En Argelia, la economía domina lo social y lo social domina lo político.
Usted ha hablado del poder judicial.
Verá. En Argelia la Justicia no es el lugar donde se discute sobre la aplicación de la Ley sino el lugar donde el Poder juzga a sus adversarios. El funcionamiento del aparato judicial lo decide el Consejo Superior de la Magistratura. Pero sucede que el presidente Buteflika es también presidente de este Consejo, y el vicepresidente es el ministro de Justicia. Lo que significa que es el presidente de la República quien decide los puestos, los nombramientos, el ascenso en el escalafón de los magistrados.
¿Y los abogados como usted?
En cualquier país del mundo, el abogado debe defender a toda persona que ha sido privada de su libertad y de sus derechos. No defendemos ni sus ideas políticas, ni su programa, ni el partido al que pertenece o simpatiza. Defendemos a la persona. En Argelia, en cambio, a quien defiende ante los tribunales a los islamistas se le tacha de islamista. Yo he defendido a islamistas, a berberistas, a benbelistas, incluso al propio ex presidente Ahmed Ben Bella, pero me siguen calificando de islamista porque he defendido a gente del Frente Islámico de Salvación.
¿Qué papel juega la prensa?
Dicen que Argelia se encuentra a la cabeza del mundo árabe en cuanto a libertad de prensa porque hay 47 diarios que aparecen todos los días pero la realidad es otra. Hay un oficial de los servcicios secretos, el coronel Hadj Zoubir, que controla todas las publicaciones y que decide lo que se puede y no se puede publicar. A veces deja pasar cosas para que Occidente crea que hay libertad de prensa. Pero sobre los asuntos importantes no se publica nada sin su consentimiento.
¿Cómo se puede controlar a la prensa?
Por dos vías: por medio de la publicidad, que es gestionada por el poder, y por el Código penal. Cuando un periodista se pasa de la raya, le llevan a juicio. Nosotros le defendemos, incluso a los periodistas que nos insultan. Los defendemos tanto en Argelia, como en Túnez o en Marruecos.
¿En dónde se encuentra la aplicación del proyecto de concordia nacional preconizado por el presidente Buteflika?
Es cierto que cuando Buteflika llego al poder en 1999 expuso su proyecto de concordia civil, que fue aprobado por el Parlamento. El Ejercito Islámico de Salvación (AIS, en sus siglas en francés, que dirigía Madani Mezrag) lo rechazó porque en el Artículo 37 se les trataba de “extraviados”. El AIS replicó: “Nosotros no somos extraviados, tenemos una ideología, un objetivo, una doctrina. En consecuencia queremos los honores de la guerra”. Por eso la concordia civil fracasó.
Lo que sí sirvió fue un Decreto presidencial del 10 de enero del 2000 que venía a decir lo mismo pero suprimiendo el concepto de extraviados. Más tarde, en el segundo mandato en 2004, Buteflika ofreció “la paz y la reconciliación nacional”. Eran únicamente medidas de seguridad. Obtener la paz cuando la gente deponga las armas. Se olvidaba que cuando alguien ha cometido un crimen tiene que pasar ante los tribunales. Lo único que perseguía el ofrecimiento de Buteflika era la rendición de los maquis. Y eso se traducía en impunidad para los miembros del maquis, pero también para aquellos militares, gendarmes, policías o generales que habían ordenado asesinatos. Hubo muchos muertos, muchos desaparecidos, pero ninguno pasó ante los tribunales. Era la impunidad. Incluso a nosotros, los militantes de los Derechos humanos, nos podían condenar a prisión si denunciábamos a los autores materiales o morales de los crímenes, en base al Artículo 43 de la nueva ley.
¿No hay posibilidad de que se termine entonces con el terrorismo?
Nunca habrá paz en Argelia. Cuando el Poder ataca a la gente que está en el maquis, si no recluta nuevos adeptos, se puede llegar al final. Entre muertos, detenidos y gente que abandona, se puede extinguir el maquis. Pero cuando se mata a dos miembros del maquis y hay cinco que les relevan, es imposible terminar. Muchos jóvenes que no son islamistas, pero que están en contra del poder, porque no tienen trabajo, no pueden casarse, no pueden irse del pais, no tienen perspectiva, siguen llamando a las puertas de los grupos armados.
¿No cree pues en la concordia civil?
Los derechos humanos y la paz no se pueden separar. Si se favorece uno en detrimento del otro, fracasa. Buteflika quiere obtener la paz por la rendición. Pero es un problema politico. Y si no se resuelve con la participación de aquellos que representan algo, partidos políticos, representación civil, no se llegará a ningún resultado.
¿Han avanzado algo en el problema de los desaparecidos?
Es un asunto grave. En los años 90 se detenía a gente por grupos, pero nadie quería denunciarlo. Tenían miedo. Después de que desde la Liga empezáramos a intervenir en este problema, comenzó a haber denuncias. Hemos llegado a contabilizar 18.000 desaparecidos. Buteflika en persona llegó a reconocer que podría haber 10.000, muchos más que en Argentina y Chile juntos. Todavía no están reunidas las condiciones en Argelia para juzgar a los responsables de estos crímenes contra la humanidad, porque benefician de impunidad dada su presencia en el seno mismo del poder que les absuelve de sus crímenes.
¿Se ha avanzado en la participación de la mujer?
No. Todas las Constituciones que ha tenido Argelia proclaman la igualdad de la mujer y el hombre. En la realidad no es así. El Estatuto personal (conjunto de leyes que rigen la situación de la mujer en la sociedad), basado en el Islam, es inhumano. Una mujer, aunque sea juez en el Tribunal Supremo o catedrática en la Universidad, necesita permiso de su tutor para casarse. Si a eso le añade la existencia legal de la poligamia y del divorcio unilateral – el hombre se divorcia de la mujer cuando él quiere -, la desigualdad es patente. Nosotros lo que pedimos es la aplicación de la Constitución.
Aplicar los derechos humanos en Argelia, ¿es un caso particular?
No. Los derechos humanos son indivisibles y sobre todo son universales. No se pueden aplicar de una manera en España y de otra en Argelia. No se puede decir, como se dice en Argel, “hay que proteger a los Estados árabes de las críticas porque son nuestros amigos”. Se denuncia lo que pasa en paises africanos, asiáticos u occidentales, pero se protege a los países arabes. En la Liga aplicamos la universalidad de los derechos humanos. Eso significa que no hay fronteras ni geográficas, ni políticas, ni ideológicas.
¿Defiende la aplicacion de la doctrina de los derechos humanos en el caso de la activista saharaui Aminatu Haidar?
Naturalmente. Siempre que hay privación de derechos y de libertad se vulneran los derechos humanos. Y nosotros defendemos a la persona. Otra cosa es la valoracion del conflicto del Sáhara Occidental.
¿Cuál es según usted?
Este conflicto envenena las relaciones entre Argelia y Marruecos. La cuestion que hay que plantearse es si 75.000 personas pueden crear un Estado. Yo creo que es imposible. El problema viene de la epoca en que Argelia quiso enfrentarse a Marruecos por medio del Frente Polisario. Hubo dos ataques argelinos en Amgala, que se saldaron con fracasos. Los que se llaman “decidores” en Argelia, que es el Ejército, defienden la entidad del Sáhara Occidental como independiente; y los marroquíes quieren mantener su posicion. Es verdad que Argelia tiene interés en una salida al Atlántico, para el hierro o el gas. Pero, no de esa manera. Es ridículo que desde 1975 estemos en esta situación de enfrentamiento en el Magreb.
Se constata un retroceso en los derechos humanos en todo el mundo.
Porque es necesaria una refundación de las Naciones Unidas. La ONU es producto de la Segunda Guerra Mundial. En 1945 había cinco Estados con la bomba atómica que dirigían el mundo, los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, y que continúan dirigiéndolo. Pero hoy hay países emergentes como China, India o Brasil que piden ser escuchados. Hay que preguntarse si la ONU respeta los derechos humanos en el mundo. Quizás hay que renovar el humanismo, o instaurar un humanismo nuevo. Yo creo que es necesario reorganizar la Asamblea general de Naciones Unidas para que todos los países estén debidamente representados, así como todos los órganos de la ONU incluído el Consejo de Seguridad.