Esta semana Pep Guardiola y Joan Laporta escenificaron lo que todo el mundo esperaba ver. El técnico de los seis títulos se comprometió a renovar por dos temporadas con el Fútbol Club Barcelona pero, eso sí, a partir de que se conozca al nuevo presidente. Así pues, Guardiola, que ya ha declarado que no va a volver a hablar sobre el tema, decidirá su futuro en cuanto el sucesor de Laporta tome posesión del cargo en “can Barça”.
Tras varias semanas en las que se llegaba a poner en duda la continuidad de Guardiola al frente del Fútbol Club Barcelona a través de rumores que iban desde su retirada definitiva por motivos de salud hasta que sería el sucesor de Alex Ferguson en el Manchester United, el técnico de Santpedor quiso atajar la polémica de una vez por todas.
El pasado miércoles, en rueda de prensa, Guardiola, Laporta y Txiki Beguiristain escenificaron el deseo de continuidad del actual entrenador culé. No hubo firmas ni cifras ni contratos. Tan sólo sirvió para que Guardiola expresara sus ganas de continuar una temporada con opción a una segunda.

La manera de hacerlo no fue del agrado de Guardiola, que durante la rueda de prensa se mostró reticente a participar en algunos de los gestos de cara a la galería que pretendía Joan Laporta. El técnico, defensor a ultranza del ámbito privado y poco dado a ser partícipe del circo mediático tan del gusto de su presidente, prefería tomar la decisión de su continuidad sin verse implicado en la vorágine electoralista.
Lo importante para el técnico y para el barcelonismo fue que el propio Guardiola expresase
su deseo de continuar al frente del equipo azulgrana. Pero el hecho de que no hubiese firma de por medio implica que el de Santpedor
se reserva el derecho de retractarse en el caso de que el nuevo presidente no tenga su misma idea de club.
Así pues, la rueda de prensa de esta semana, a pesar de no ofrecer firma alguna, satisface a todas las partes:
Laporta ya tiene su foto con Guardiola anunciando su renovación, Guardiola ha dejado tranquilos a la afición y a la prensa durante un tiempo –ya anunció en la comparecencia tras el entrenamiento que no volvería a hablar “jamás” del tema-, y
el equipo permanecerá estable en cuanto al uso del entrenador como arma electoral.
Una vida en azulgranaEl
4 de septiembre de 1984 fue una fecha clave en la vida de Josep Guardiola. Ese día la Masía recibió al hombre que 25 años después protagonizaría una gesta histórica para el barcelonismo y para el fútbol.
En 1991 Johan Cruyff le dio paso al primer equipo. A partir de ese momento, seis Ligas, dos Copas del Rey, una Liga de Campeones, cuatro Supercopas de España, dos Supercopas de Europa y una Recopa de Europa fueron ocupando espacio en la sala de trofeos del Camp Nou. Diez años después, el 11 de abril de 2001 Guardiola abandonaba el club azulgrana rumbo a Italia.
El
Brescia fue su primer destino extranjero, donde estuvo en dos etapas debido a un efímero paso por la Roma de Capello. El 21 de Noviembre de 2001 se conoció su
positivo por nandrolona. Pese a que tuvo que afrontar una sanción de cuatro meses de suspensión y pagar dos mil euros de multa (no llegó a cumplir los siete meses de prisión), Guardiola luchó por su inocencia. Finalmente, la pesadilla terminó el 23 de octubre de 2007 cuando
el Tribunal de Apelación de Brescia lo absolvió de toda culpa.
Tras su periplo italiano, Guardiola fichó por el
Al-Ahli qatarí en 2003. Allí coincidió con otros ilustres futbolistas como
Hierro o Batistuta, entre otros. Cuando parecía que su aventura como futbolista había llegado a su fin –inició el curso de entrenador tras el regreso de Qatar-, compartió una temporada el vestuario de los Dorados de Sinaloa bajo las órdenes de su amigo Juanma Lillo.
Su aventura mexicana fue su último servicio como jugador de fútbol. Regresó a Madrid para terminar de sacarse el título de entrenador, en el año 2006. El 21 de junio de 2007 fue presentado como técnico del filial del Barcelona, quedando campeón de su grupo de Tercera División y logrando el ascenso a Segunda B.
En 2008, tras la salida de Frank Rijkaard del banquillo culé, Josep Guardiola i Sala fue elegido para dirigir al Fútbol Club Barcelona durante la temporada 2008/2009. A partir de ahí, la historia de Guardiola es de sobra conocida por todos.