Las paradojas de México en tiempos de celebraciones históricas
domingo 14 de febrero de 2010, 14:39h
México vive uno de los momentos más difíciles y paradójicos de su historia.
México por una parte celebra el bicentenario del inicio de la lucha por la independencia, pero por otra parte depende su economía casi en su totalidad de Estados Unidos.
México celebra el centenario de la revolución mexicana por una parte, y por otra la mitad de la población es pobre, cuestión en la que el PAN tiene una menor culpa comparado con el Partido Revolucionario Institucional que gobernó 71 años y provocó que el país fuese cada vez más desigual e injusto. Desgraciadamente los priistas tocan ya la puerta del poder y amenazan con volver. ¡Qué horror!
Como nunca antes en México las libertades formales se han materializado: expresión, asociación, tránsito, pero...en los últimos diez años han muerto decenas de periodistas de manera violenta y es México el país más peligroso de Iberoamérica para ejercer el periodismo.
Como nunca antes había tantas leyes e instituciones en pro de la democracia y los derechos humanos, pero...las instituciones públicas competentes están desprestigiadas por diversos motivos.
México tiene un sistema de partidos más competitivo y plural que Estados Unidos, pero los partidos mexicanos no son democráticos, están controlados por intereses oligárquicos diversos.
Como nunca antes en México las mujeres tienen derechos en todos los sentidos, pero como nunca antes había tantas amenazas contra ellas, verbigracia: las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez.
México ha tenido un ejército tradicionalmente institucional, al servicio de la república, pero hoy está inmerso en todas las actividades: policíacas, como custodio de los paquetes electorales de 2006, en emergencias naturales: huracanes, maremotos, terremotos, etcétera y está en franca guerra contra la delincuencia organizada que se dedica a poner trampas por doquier.
Las antiguas guerrillas de Centroamérica son juegos de niños en peligrosidad en comparación con los narcotraficantes, los tratantes de personas y los secuestradores.
La delincuencia organizada tiene más tentáculos que un pulpo, más dinero que Carlos Slim, el hombre más rico de Iberoamérica y uno de los más grandes del mundo que incluso tiene parientes políticos en España. La delincuencia organizada ha puesto contra las cuerdas al Estado mexicano en su conjunto.
Los priistas ya se ven en el poder. Ante la desgracia del gobierno de Calderón, todos calculan que los antiguos oligarcas lo harán mejor porque la derecha y la izquierda en México han fracasado, pero el error está en que los priistas que generaron hace más de veinte años el actual desastre sólo ven una salida: pactar con los delincuentes.
México tiene una enorme riqueza cultural, histórica, lingüística, artística, científica, incluso jurídica -el juicio de Amparo por ejemplo- pero la clase dominante es cada vez más decadente y traidora a los intereses del pueblo de México.
¿Cuánto dinero ha extraído la clase dominante mexicana del país y lo ha depositado en bancos del caribe, sur de Estados Unidos y por supuesto Suiza?
Una y otra vez México ha sido saqueado. Los piratas ingleses que asaltaban los galeones españoles tenían menos inmoralidad que la mayoría de los que han ejercido el poder durante casi 200 años y que los delicuentes organizados mexicanos. A los hechos históricos me remito.
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Profesor de Derecho
Profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.
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