www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

"El viajero impertinente"

Las andanzas de un inglés por España

martes 16 de marzo de 2010, 13:13h
El pseudónimo de Percy Hopewell, elegido por el esritor Tomás García Yebra, ha dado vida al personaje de ficción de su obra "El viajero impertinente". El viaje de Hopewell comienza en Las Alpujarras granadinas y poco a poco el protagonista británico recorre la Península y permite al lector descubrir lugares tan bellos como Patones, en la sierra madrileña, la cornisa vasca y la comarca de la Vera, en Extremadura.
Siglo y medio después de las expediciones por España del británico George Borrow, otro viajero y compatriota suyo, Percy Hopewell, recorrió la península a finales del XX dentro de un periplo que dejó anotado a través de crónicas volanderas que ahora ha reunido el escritor Tomás García Yebra.

El escritor y periodista Tomás García Yebra, creador de ese personaje de ficción que es el hilo conductor de más de medio centenar de crónicas firmadas con el pseudónimo de Percy Hopewell, publicadas en la revista "El Semanal",ha sido agrupado ahora en "El viajero impertinente".

Se trata de una selección de veintiuna narraciones que engrosan esas "Andanzas por España de un excéntrico inglés", subtítulo de la publicación que ha ilustrado Anthony Garner y que prologa el propio García Yebra (Madrid, 1956), jefe de Cultura en la Agencia Colpisa y cuya obra literaria reúne cerca de una decena de títulos.

"El director de El Semanal, Juan Fernando Dorrego, me pidió a principios de los años noventa unos reportajes para ''descubrir'' España, y entonces se me ocurrió inventarme un personaje inglés basado en la figura real de John Hopewell, un personaje que conocí en Las Navas del Marqués (Ávila)", ha explicado.

García Yebra, vinculado desde su niñez a esa población abulense a la que ha dedicado tres de sus obras, le cambió el nombre de John por el de Percy y puso al servicio de su ficticio viaje un gastado vehículo, un 'dos caballos'" para fraguar esas crónicas.

El viaje comienza en Las Alpujarras granadinas, donde Hopewell rastrea la huella de su compatriota Gerald Brenan en la población de Yegen, estimulado por la lectura de su "Al sur de Granada" a muy temprana edad.

En sucesivos capítulos, García Yebra sitúa a su personaje en la meseta castellana, donde departe con el etnógrafo Joaquín Díaz en su retiro investigador de Urueña (Valladolid); se conmueve en Segovia con el instrumental de torturas empleado por la Inquisición; y recorta al Toro Júbilo o de Fuego en Medinaceli (Soria).

Recorre la sierra norte de Madrid hasta dar con el peculiar reinado de Patones; conoce en Trujillo (Cáceres) el solar de algunos de los más grandes conquistadores de América; abarca el norte en el Transcantábrico; e indaga en la tradición del lignum crucis en Caravaca de la Cruz (Murcia).

Los vaqueiros de Alzada y la Liñebana, en Cantabria; el carnaval de Leza en Orense; el rastro del balonderismo decimonónico en Sierra Morena; la Feria de Abril en Sevilla; las Fallas en Valencia, el Maestrazgo castellonense; las tres culturas en Toledo; la ruta del jamón en Huelva, la cornisa vasca y la comarca de la Vera en Extremadura también visitó y pisó Hopewell de la mano de Tomás García Yebra.