Los Kirchner se agarran a las Malvinas
domingo 21 de marzo de 2010, 10:19h
El Gobierno argentino no tiene una papeleta fácil. El descontento popular hacia Cristina Fernández de Kirchner está más que justificado si atendemos a la deplorable situación económica del país, fruto de una gestión lamentable. Eso sí, a nivel personal, la economía doméstica de los Kirchner desde que ambos están en el poder ha tenido un crecimiento inversamente proporcional a la del país; la primera ha subido como la espuma, en detrimento de la segunda. Denunciar este tipo de cosas en la Argentina no es fácil y supone asumir una serie de riesgos considerables; que se lo digan si no a los editores de “Clarín”, cuya persecución a todos los niveles es algo escandaloso. O al ya ex director del Banco Central de la Nación Argentina, a quien su negativa a abrir la caja le costó el puesto. Tampoco el argentino medio ve con buenos ojos el seguidismo que los Kirchner hacen de la causa chapista, que no es, desde luego, la mejor compañía de cara a gozar de prestigio internacional.
Por todo ello, a la inquilina de la Casa Rosada no se ha ocurrido nada mejor que desempolvar un conflicto de recuerdo tan infausto como reciente como es el de las Malvinas. Así, su Gobierno entregaba este pasado viernes a la Organización de Estados Americanos (OEA) documentación en la que constan algunas “actividades unilaterales” que ha llevado a cabo el Reino Unido en las islas Malvinas. El objetivo, involucrar al resto de países del continente americano en la escalada de una tensión tan artificial como inútil. Para empezar, el estatus jurídico de las Malvinas responde a lo que se conoce como “Territorio Británico de Ultramar” -no confundir con la “Commonwealth”- territorios que no son administrados directamente por el Reino Unido sino que tienen su propio gobierno que las administra, si bien Londres se encarga de su protección, de las relaciones exteriores y asuntos de negocios. Tampoco tienen representación en el Parlamento Británico ni forman parte del Reino Unido como tales.
Que el colonialismo británico no ha sido precisamente un modelo de equidad es algo fuera de toda duda. Pero en pleno siglo XXI, el hecho de que sigan existiendo una serie de anacronismos geopolíticos sin mayor trascendencia -caso de Gibraltar en España- no debe distraer de cuestiones mayores. En el caso de Argentina, ha de enfrentarse a una serie de problemas infinitamente más importantes que el de las Malvinas. Cosa distinta es que los Kirchner se aferren ahora al antiguo contencioso para desviar la atención de las cuestiones principales que aquejan al país, en especial la crisis económica y de las instituciones. Lo cual no hace sino ilustrar el sentido de Estado de la actual Presidenta.