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Laporta el Gran

Carlos Loring Rubio
martes 23 de marzo de 2010, 20:51h
Uno se pregunta cómo es posible que tantos sean seducidos por planteamientos nimios, colmándose de razones que únicamente disfrazan lo que las tripas le muestran como verdadero. Jugar, de esta manera, con los sentimientos que íntimamente guarda latente el ciudadano y que adecuadamente azuzado desata la furia del más manso, es muy útil para el avezado político con grandes ansias de aparecer. El incauto ciudadano sólo necesita una demostración seudológica de lo que se le muestra como injusto, para mirar alrededor y ver a muchos que, como él, han abrazado la verdad incontestable por la que hay que luchar. De esta manera, y como bien explica el sociólogo, se crea una frontera clara entre ellos y nosotros. El instinto primario de pertenencia a la manada, también ayuda a conformar un grupo en el que nadie quiere presentarse como extraño al dogma oficial.

Joan Laporta ha captado de manera perfecta un caldo de cultivo adecuado para prodigar la radicalidad. Endiosado y pagado de sí mismo, despliega toda su petulancia para aparecer como el elegido, el designado por los dioses para guiar al pueblo catalán hacia la libertad. Sus meritos: los éxitos deportivos de un club de fútbol al que se ha convertido en símbolo bastardo del nacionalismo e independentismo catalán. Pero la mediocridad siempre ha tenido buena aceptación por parte del pueblo en toda España, nada nuevo de lo que sorprendernos. Como en una película de Berlanga, lo cutre siempre gana.

Ciertamente es muy tentador creer formar parte de una manada mejor que la que habita tras los riscos de Montserrat. La independencia de Cataluña, obviando todo razonamiento típico en este tema, es una finalidad espuria. La aspiración, que supongo bienintencionada, se convierte en pueril cuando no se tienen en cuenta las consecuencias de los ardientes discursos que la apoyan. A los resultados imprevistos de la hazaña, se le une su inutilidad funcional. Culpar al resto de los propios males, siempre es reconfortante. Cuando el catalán independiente se dé cuenta que sus problemas siguen siendo los mismos o incluso mayores, podrá consolarse con la idea de formar parte de un estado libre, de un grupo que le reconforta y da calor. Es complicado vivir lejos del rebaño, es duro el desamparo del lobo estepario.

Carlos Loring Rubio

Abogado

CARLOS LORING es licenciado en Derecho, diplomado en Gestión Empresarial, y MBA en e-Business por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE)

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