¿Hay que salvar a Grecia?
viernes 26 de marzo de 2010, 02:02h
Las iniciales reticencias alemanas a la hora de sanear la depauperada economía griega pueden haber dado un vuelco con el acuerdo franco-germano alcanzado ayer mismo entre Nicolas Sarkozy y Angela Merkel. De ambos depende en gran medida la viabilidad o no de las ayudas económicas que dé el Viejo Continente, ya que Francia y sobre todo Alemania son sus dos principales motores económicos. Y a ninguno de ellos le hace ninguna gracia pagar los desafueros de una economía griega cuya mala praxis y deshonestidad informativa -que viene ya de antiguo, dicho sea de paso- pasa ahora factura a todos los socios de la Unión.
Es precisamente en el carácter solidario de la Unión Europea como tal donde radica el quid de la cuestión: ¿Debe salvarse a Grecia? O, dicho de otro modo, más en clave alemana ¿Porqué han de pagar unos estados, soberanos en sí mismos, los errores de otro? Si se pretende que la Unión sea real y no una mera declaración de buenas intenciones, la respuesta debe ser forzosamente afirmativa, aunque no guste. Además, hay razones de índole práctico; sin ir más lejos, gran parte de la deuda pública helena se negocia en bancos alemanes, por lo que su caída afectaría muy negativamente al sistema bancario germano. En este sentido, conviene recordar el efecto de vaso comunicante que puede tener el colapso griego en el resto de economías de la eurozona. ¿Cautelas? ¿Vigilancia? ¿Requisitos y condiciones? Todas las del mundo. Pero una vez implementadas, la Unión debe acudir en ayuda de uno de sus socios. Con una serie de condiciones muy serias, y sin que ello de pie a que otros se acojan a unas medidas por lo demás excepcionales. Porque es también en las dificultades donde los 27 deben demostrar que saben ser uno solo. Eso hará a Europa más fuerte.