Eduard Punset, Ministro de Cultura
miércoles 31 de marzo de 2010, 21:30h
Con más 108.000 entusiastas amigos en Facebook y una plataforma que le propone como nuevo Ministro de Cultura, el polifacético Eduard Punset se ha convertido estos días en indiscutible ídolo y ángel salvador de los internautas cabreados con el Gobierno, desde que González-Sinde fue elegida para mandar en los asuntos culturales de este país. El vídeo con la intervención del famoso presentador de Redes en la conferencia del Foro de las Industrias Culturales que se ha celebrado esta semana en Barcelona lleva desde el pasado lunes viajando inagotable por la Red. ¡Pásalo!
Sus breves palabras en defensa de la libertad en la Red, después de las pronunciadas por la Ministra durante su discurso, deslavazado y sin ninguna gracia, de esos que por mucho que pongas los cinco, y hasta los seis sentidos, no puedes seguir, levantaron en armas al personal, encantado, a la vez que sorprendido, de que, por fin, alguien dijese algo sensato y muy clarito, en un lenguaje fácil de entender. Hasta por la Ministra “Sindescargas”. ¿Por qué no hay más gente como él en las instituciones públicas culturales? Es la pregunta que escriben una y otra vez en los foros sociales los más fanáticos de una Red libre, seguramente tan jóvenes que creerán que Punset acaba de surgir de la nada para salvarles de las garras de una ministra que les persigue sin cuartel.
Imagino que, con el revuelo, el veterano escritor se habrá limitado a esbozar una de esas sonrisas infantiles y juguetonas que suele dirigir a su entrevistado de turno antes de hacerle la siguiente pregunta, que de ingenua nunca tiene nada, pero que sirve tanto para captar la atención del espectador como para preparar la respuesta del científico de modo que vaya a ser entendida por todos. Un excelente comunicador que, además, de ministerios ya sabe por su experiencia como Ministro de Relaciones para las Comunidades Europeas. Así es que, ¿por qué no ahora de Cultura? No parece descabellado.
Con ese timbre tan característico suyo, el ex político reconvertido en fantástico divulgador científico, avisó de que tanto control en la Red no va a conducir a nada bueno. Que lo que hay que evitar es, precisamente, esa tendencia de las instituciones del Estado a manosear, a manipular, y, en definitiva, a considerar que Internet es de su propiedad. Y de la misma forma que hace todos los domingos en Redes, programa pionero en la comprensión pública de la ciencia, explicó con un ejemplo sencillo el error en el que, a su juicio, pueden incurrir los gobiernos: “Hemos intentado primero controlar a las mujeres, hasta que nos dimos cuenta de que no eran propiedad nuestra.
Lo mismo pasó luego con los hijos, y hasta con los animales. Espero que no pase lo mismo con Internet”. Porque para el escritor catalán no se puede olvidar la necesidad moderna de conciliar entretenimiento y conocimiento. Tampoco el importantísimo hecho de que si hoy la ciencia puede llegar a todo el que está interesado es gracias a Internet.
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Escritora
ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora
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