El reto de los partidos peruanos
miércoles 07 de abril de 2010, 19:38h
Durante los gobiernos de los presidentes Valentín Paniagua y AlejandroToledo, jueces y fiscales extranjeros repatriaron al Perú casi doscientos millones de dólares (US$ 183´245, 307.38 para ser exactos) acumulados por la dupla Fujimori-Montesinos y sus colaboradores gracias a todos los negociados que realizaron en los más de diez años que estuvieron en el poder. Fueron depositados en el Fondo Especial de Administración del Dinero Obtenido Ilícitamente en perjuicio del Estado peruano (FEDADOI).
De ese dinero, más de ochenta millones de dólares fueron devueltos por Suiza gracias a la ejemplar labor de la fiscal Cornelia Cova. En ese país el asesor personal de Fujimori, Vladimiro Montesinos , y su entorno más cercano, habían depositado más de setenta millones de dólares. El ex comandante general del Ejército, general de división Nicolás de Bari Hermoza Ríos, por ejemplo, reconoció una cuenta por veinte millones de dólares.
La mayor cantidad del dinero repatriado por esos años provino de Suiza, Gran Caimán y los Estados Unidos.
Además de ese dinero, a los jerarcas fujimoristas se les incautó mansiones, casas de playa, autos de lujo (Montesinos tenía una camioneta blindada que estaba acondicionada con armas de guerra y que circulaba por Lima sin problema alguno), joyas, entre otras cosas.
A estas alturas lo que queda claro es que durante su gobierno Fujimori manejó el dinero sin ninguna limitación y responsabilidad. Tanto el ilícito como el estatal. Una prueba es el pago de quince millones de dólares en efectivo que le efectuó a su otrora poderoso asesor, Vladimiro Montesinos, por concepto de "beneficios sociales", antes de que huyera a Panamá y luego de que sus actos delictivos fueran expuestos por la televisión y había que tomar distancia de él . Cuando le advirtieron a Fujimori que éste pago era ilegal devolvió el dinero, pero con billetes de diferentes cantidades y número de serie a los que el Tesoro Público le había entregado. Este increíble acto fue constatado por los jueces chilenos que aprobaron su extradición al Perú y por los magistrados peruanos que lo condenaron. El dictador para evitar un juicio público y que la ciudadanía, se informe en detalle de lo acontecido, aceptó el hecho cometido.
A pesar de lo expuesto Fujimori cuenta hoy con un respaldo importante de la ciudadanía peruana. Prueba de ello es el expectante lugar que ocupa en las encuestas su hija Keiko como candidata a la Presidencia de la República (en la mayoría de ellas está segunda o tercera). Una posible y rápida lectura a esta increíble situación sería que lamentablemente las dictaduras -a pesar de sus tropelías- siempre cuentan con adeptos o fanáticos. Es decir, que siempre hay quienes creen que el fin justifica los medios. Una lectura más detenida y dramática, sin embargo, nos demostraría que también es la triste realidad, de lo que ocurre en los países, que no han desarrollado o cultivado una cultura democrática y una conciencia constitucional.
El reto que tienen ahora los partidos políticos democráticos, vistas las próximas elecciones presidenciales, es vencer a la causa autoritaria y corrupta que simbolizan los Fujimori y que lamentablemente -según las encuestas de opinión- tiene aún seguidores en el Perú. ¿Será necesario acaso un discurso más confrontacional y directo contra lo que significan las dictaduras? Parece que sí.