La estrategia de seguridad nacional: otro incumplimiento del Gobierno de Zapatero
Francisco de Asís García González
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frangargztelefonicanet/9/9/20
viernes 30 de abril de 2010, 21:04h
En el uso de criterios lógicos y razonables que nuestro Gobierno es tampoco proclive a utilizar, la “Directiva de Defensa Nacional de 2008” debió ser posterior en su elaboración al documento de “Estrategia de Seguridad Nacional”, que España tanto necesita. Será tal vez, porque las casas se comienzan a levantar por los cimientos y se concluyen por el tejado y no al revés. Veamos: es al Presidente del Gobierno al que le compete la responsabilidad de elaborar esa Estrategia, de la que debió dimanar dicha Directiva, como parte sustancial e importante de ella.
La seguridad responde actualmente a un concepto omnicomprensivo, sin que pueda hablarse de seguridad exterior de forma diferenciada de la interior. La seguridad nacional no es un concepto estático ni unidireccional, existen cuestiones muy relevantes de carácter militar, sí, pero no son menos trascendentes otras cuestiones como las económicas, sociales, políticas y medioambientales, que hay que analizarlas y tratarlas de forma conjunta e integral, en un documento único.
En el mundo de hoy se vive una situación de inestabilidad, incertidumbre e inseguridad, que ponen en grave peligro la siempre tan deseada paz. Hemos asistido en los últimos veinte años a la caída del muro de Berlín, al fin de la amenaza de la Guerra Fría con la desaparición del Pacto de Varsovia. De dos actores principales en el panorama internacional, hemos pasado a un nuevo y más complejo ambiente geoestratégico mundial multipolar y asimétrico (entre actores no-estatales y naciones avanzadas) y la emergencia de un nuevo marco de relaciones internacionales. Han aparecido nuevos riesgos de diferentes naturalezas e intensidades, provenientes tanto de Estados como de organizaciones no estatales.
La amenaza ahora, no es de carácter exclusivamente militar y adquiere otras dimensiones como he citado antes, de orden económica, religiosa, cultural, demográfica, etc. En el campo de la seguridad compartida nos preocupa cada vez más, la escasez de recursos naturales, tanto energéticos como alimentarios; el progresivo y grave deterioro del medio ambiente, que con el calentamiento de nuestro planeta, pone en peligro nuestra propia existencia o de las generaciones venideras; la inmigración ilegal; la proliferación de armas de todo tipo; la criminalidad organizada; los elevados riesgos sanitarios; los estados fallidos; etc.
En el campo de la defensa, deberemos hacer frente a nuevos riesgos, como el terrorismo que sin ser un fenómeno nuevo, ha adquirido en los últimos cuarenta años una grave y amplia dimensión, emergiendo incluso países que proporcionan asiento y apoyo a los movimientos terroristas (“Rogue States”).
La amenaza principal para nuestro país se centra no solo en el terrorismo nacionalista etarra sino y desde hace algunos años, en el terrorismo yihadista: España fue atacada muy duramente el 11-M de 2004, antes lo padecieron los EEUU en 2001. Después, Reino Unido con varios intentos e Italia también. Hemos sido amenazados en repetidas ocasiones por Al Qaeda, constituyendo nuestro territorio un objetivo prioritario para ese grupo. Muchos de sus miembros son marroquíes y argelinos, quienes en sus acciones reivindican Ceuta y Melilla y el problema yihadista se agrava, cuando contemplamos la posibilidad de empleo de armas de destrucción masiva, lo que unido a la infinitud de objetivos y escenarios, nos hace muy vulnerables. El uso de esas armas de destrucción masiva por parte de terroristas es una realidad a la que hay que hacer frente y estar preparados. Irak, sirve de laboratorio de bombas radioactivas que exporta Al Qaeda y explosivos caseros con derivados del cloro. No en vano, en mayo de 2007, el Ministro del Interior marroquí Chaquib Benmusa, informó a su Parlamento que los terroristas detenidos en el atentado de Casablanca preparaban atentados con productos químicos y venenosos.
Zapatero en su investidura de 8 de abril de 2008 anunció y ratificaron luego Rubalcaba en mayo y Chacón en junio de ese mismo año, su intención de proponer una Estrategia de Seguridad Nacional, que como tantas otras cosas de su Gobierno, quedaron en el profundo baúl de los olvidos, pero eso ya, no nos sorprende porque sabemos lo que Zapatero y sus ministros son capaces de prometer y no cumplir. Para muestra un botón, el sufrido colectivo militar lleva esperando que se convierta en realidad, de una vez por todas, la tan anhelada Ley de Derechos Fundamentales que le fue impuesta para su proposición, al Gobierno de Zapatero por mandato expreso del Parlamento Español a través de la Ley Orgánica de la Defensa Nacional de 2005 y del que por fin, parece existir un anteproyecto, aunque muy vago y general.
EEUU sacó adelante en 2006 su Estrategia de Seguridad Nacional; Alemania, en ese mismo año, su Libro Blanco sobre Seguridad y en 2008, Reino Unido y Francia, sacaron sus propios Libros Blancos. Pero claro, para ello es necesario disponer de liderazgo presidencial, de capacidad para asumir una nueva cultura de seguridad, de la posibilidad de disfrutar de una visión omnicomprensiva e integral de los muchos factores que la componen, facilitando la coherencia de las distintas políticas en juego, creando sinergias, racionalizando recursos y evitando duplicidades; en fin, tan sólo un poco de eficacia en el gobierno.
Zapatero dispone de elementos integrables en ese tan esperado documento integral de Estrategia de Seguridad Nacional; así, la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía disponen de una coordinación operativa, funcional y orgánica, a través del “Comité Ejecutivo para el Mando Unificado”; hay un “Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado” para la creación de una inteligencia estratégica contra la delincuencia; tiene un “Plan de Prevención y Protección Antiterrorista”, para activar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado según el grado de amenaza; una “Unidad Militar de Emergencia”; un “Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista”; un “Plan de Salvamento Marítimo”; una “Estrategia española de seguridad alimentaria”; etc. La Estrategia de Seguridad Nacional, pretende fundamentalmente crear una interrelación entre los variados y complejos objetivos y las capacidades y recursos disponibles.
Finalmente, con los demás estados de la Unión Europea compartimos no solo valores, sino riesgos, amenazas y la necesidad de una seguridad común porque lo que nos une es más que lo que nos separa y distancia. En materia de seguridad europea, Zapatero bien podría haber reforzado en este semestre de presidencia europea, la esencial convergencia estratégica de los estados, pues esa Unión deberá ser en un futuro no muy lejano, el verdadero centro de toma de decisiones de la política de seguridad.
Si queremos ser un verdadero actor de seguridad global, debemos aspirar necesariamente hacia una política común de seguridad y defensa.
¡Claro que quien no hace los deberes en casa, difícilmente los hará en Europa o en la ONU!.
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Abogado
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frangargztelefonicanet/9/9/20
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