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ceuta y melilla

Mohamed IV y su 'regalo envenenado' a Rodríguez Zapatero

martes 18 de mayo de 2010, 17:21h
Las declaraciones realizadas por el rey Mohamed VI, en las que reclama las ciudades españolas en el continente africano, escriben un capítulo más en las tensas relaciones entre Madrid y Rabat. Este último episodio tiene lugar en un momento especialmente delicado para la Administración socialista por la difícil situación que atraviesa de cara a la opinión pública. Por Pedro Canales
La demanda del primer ministro de Marruecos de abrir un "diálogo" con España para acabar con la "ocupación" de Ceuta, Melilla y los islotes adyacentes, ha creado un cierto estupor en los medios políticos y diplomáticos acreditados en Rabat. Aunque la reivindicación marroquí no es nueva –de hecho se remonta a los años 50 del siglo pasado-, lo que ha llamado la atención es el momento en que se realiza.

"Se trata de un regalo envenenado al Gobierno de Rodríguez Zapatero", estima una fuente política a EL IMPARCIAL, que añade que "se realiza en el momento en que el Ejecutivo socialista se encuentra en su más baja cuota de popularidad". La crisis económica y financiera que sacude España "tiene al Gobierno contra las cuerdas", y la petición marroquí en lugar de darle oxígeno para enfrentarla, le añade un nuevo quebradero de cabeza.

Para los analistas de las relaciones bilaterales, este paso dado por Mohamed VI a través de su primer ministro, Abbas el Fassi, es similar al que dio su padre Hassan II en los años 70, cuando en plena agonía de Franco organizó la Marcha Verde para ocupar la entonces colonia española del Sahara Occidental. "El procedimiento fue el mismo: aprovechar el momento de mayor debilidad del adversario para conseguir su propósito territorial". Aunque esta vez no hay movilización popular como la de 1975, cuando el Palacio real alauita puso en movimiento 350.000 manifestantes armados de la bandera y el Corán.

Tampoco ha pasado desapercibido el hecho de que el gobierno marroquí haya puesto en onda la idea del "diálogo" bilateral, a poco más de dos meses de haberse realizado en Granada la cumbre entre Marruecos y la Unión Europea por la que Bruselas ha otorgado al reino alauita un estatuto avanzado en sus relaciones.

Todo parece indicar que Rabat no ha quedado satisfecho con el contenido de la citada cumbre y sobre todo con las exigencias manifestadas por la parte europea de requerir al régimen de Mohamed VI que debe proseguir "el proceso de reformas legislativas, políticas e institucionales en especial en materia de justicia y de libertades de expresión, prensa y asociación". Lo que en lenguaje diplomático significa que la Unión Europea considera que el régimen marroquí no está a la altura de lo esperado. Sin embargo, a pesar de todo ello, la apertura de este nuevo "frente" en las relaciones bilaterales hispano-marroquíes, es vista como inoportuna por los medios diplomáticos europeos.

Lo que queda aún por verificar, a juicio de los analistas políticos marroquíes, es si el Palacio real, consciente de la debilidad del gobierno de Rodríguez Zapatero, está orientándose a apoyar al próximo ocupante de La Moncloa, es decir al Partido Popular, al que todas las encuentas actuales dan como vencedor en las futuras elecciones.
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