"Cacao monumental" reúne sobre el escenario del café teatro de La Boite del Pintor a ocho actores dispuestos a hacer pasar un buen rato a base de interpretación pero, sobre todo, mucho baile. Jenny Llada es uno de ellos. La actriz vuelve a ponerse a las órdenes de Juan José Alonso Millán en una comedia pensada para entretener. Marta de Pablo ha sido la encargada de coreografiar la obra, en la que no faltan referencias a la actualidad, a la política y a la economía.
Jenny Llada¿Juan José Alonso Millán le ha dado muchos papeles?He trabajado mucho con él. Tengo la suerte de que me llama para participar en comedias y musicales. Incluso, he llegado a embarcarme en la faceta de productora de la mano de él.
¿Es la primera vez que hace café teatro?Sí, así es. Recuerdo que cuando empecé en este mundo este género ya no se llevaba, pero he hecho mucho musical y revista y tiene mucho que ver. Me siento muy cómoda.
¿Más en la interpretación o en el baile?Me siento más cómoda con el baile porque estoy acostumbrada a hacer revista, aunque poder interpretar también es fabuloso.
¿Cree que gustará la idea de entrar a una discoteca y toparse con teatro?Sí, creo que es una buena idea. Se trata de representar una obra a una hora un poco tonta, como es después de cenar, y encima en un sitio emblemático como es La Boite del pintor, que acumula grandes éxitos de café teatro. Tanto que se tiraban dos y tres años las funciones en cartel. Esperamos que la nuestra funcione también así. Ojalá.
Marta de Pablo¿Se estrena en esto del café teatro?No, trabajé con Juanjo en otra obra de café teatro así que tengo la suerte de saber en qué consiste. La misma suerte de poder trabajar con él de nuevo porque es uno de los pocos grandes que quedan. Se trata de un hombre que a la hora de trabajar exige disciplina y mucho sacrificio, además de entrega.
¿Ha sido complicado aunar interpretación y baile?Es complicado y, en ocasiones, por lo que no vemos a simple vista. Es decir, hay muchos movimentos que se tienen que coreografiar. Entra por ejemplo un taburete en escena que se tiene que dejar en un lugar concreto porque por ahí va a pasar otro actor que no debe notar su presencia, pero tiene que estar visible para que otro pueda verlo y utilizarlo. Es una mecánica muy estudiada.
Ocho actores sobre un escenario bailando. ¿Qué tal ha llevado la falta de espacio?Ha sido uno de los retos que ha planteado esta obra. Pero pienso que ahí reside el arte de la creatividad. Es bonito y complicado lograrlo.
Hay jóvenes en el reparto que nunca antes habían hecho interpretación. ¿Han superado la prueba de baile?Sí, de hecho ha sido otro reto. Hemos trabajado duro para que quede todo digno porque no es nada fácil interpretar, bailar, cuidar el atrezo y otras tantas cosas. Es impresionante la capacidad de coordinación que se adquiere sobre el escenario.