Los últimos ataques con resultado de muerte por parte de perros peligrosos han reabierto el debate sobre la seguridad que rodea a estos animales. Los expertos coinciden en que es casual, que son ataques puntuales que no responden a ninguna motivación especial, pero sí destacan que la ley es insuficiente, que "en España no existe ningún control sobre los perros peligrosos" y los propietarios no educan a sus animales.
Un niño de 3 años falleció esta semana en Tenerife por las mordeduras de un
pitbull, propiedad del padre, que se abalanzó sobre él cuando se encontraba en brazos de su madre y le mordió en el cuello. Días antes, otro perro de la misma raza, y también de la familia, mataba a un niño de 2 años en Vigo. Igualmente, una niña de 6 años recibió hace 10 días 50 puntos de sutura en la cabeza tras ser atacada en plena calle de Alicante por un perro de la raza
rottweiler.
Los últimos ataques de perros han desatado la polémica al respecto de las medidas de seguridad que rodean a estos animales, la legislación al respecto y ha vuelto a abrir el debate sobre si estamos preparados y educados para tener en casa alguna de las razas de las denominadas peligrosas.
En los últimos 20 años, en España han muerto 27 personas, doce de ellas menores de edad, por el ataque de perros considerados potencialmente peligrosos, preferentemente de las razas pitbull, bull terrier o rottweiler.
Para el profesor titular de Etología y Comportamiento Animal en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid,
Miguel Ibáñez Talegón, el problema no es menor, pero "es casual" y, según ha explicado a EL IMPARCIAL, el hecho de "que se hayan conocido en un breve espacio de tiempo el ataque de varios perros a personas no tiene por qué corresponder a ningún factor especial".

Recuerda que hace años pasó exactamente lo mismo, "coincidió que hubo dos muertes por este motivo en un breve espacio de tiempo y en seguida los medios de comunicación y los políticos se echaron las manos a la cabeza en demanda de una legislación más dura".
¿Modificar la ley?Algunas asociaciones defensoras de los animales han cuestionado la utilidad de la actual ley. La ministra de Medio Ambiente,
Elena Espinosa, ha reaccionado a estos sucesos y ha expresado la necesidad de analizar la ley para valorar después si es necesario modificarla.
Espinosa ha explicado que habría que ver si efectivamente es necesario complementar algún artículo, ya que podría tratarse de casos aislados donde la ley puede cubrir las necesidades que tenemos ahora.
En este sentido, el presidente de la asociación protectora de animales "El Refugio",
Nacho Paunero, ya ha señalado que la ley es un "absoluto fracaso" porque sólo controla al "perro controlado".
Paunero coincide en que los últimos ataques de perros "son puntuales y anecdóticos", lamenta lo sucedido, pero insiste en que se debería hacer un estudio del comportamiento del perro, así como del entorno social y familiar en el que se ha producido el ataque, fundamental para entender la relación entre el hombre y el animal.
Falta de controlLa
Ley de Tenencia de Animales Potencialmente Peligrosos considera como tales a aquéllos "que pertenecen a especies o razas que tengan la capacidad de causar la muerte o lesiones a las personas o a otros animales, y daños a las cosas".
La ley reconoce como razas portencialmente peligrosas a las ocho que aparecen en la imagen:

En principio, las comunidades autónomas deberían haber desarrollado la ley, pero sólo lo han hecho en Cataluña y Valencia, pero, por otra parte, la mayoría de los ayuntamientos de España no disponen de medios ni recursos para registrar y controlar estos animales peligrosos. Miguel Ibáñez, responsable también de una Consulta de Psquiatría Animal, destaca que "en España no existe ningún control sobre los perros peligrosos y sobre las cuestiones relacionadas con la convivencia con animales".
Licencia caraEn este sentido, la legislación obliga a la obtención de una licencia para la tenencia de estos animales, con una serie de requisitos:
- Ser mayor de edad.
- No tener antecedentes penales.
- Aptitud psicológica adecuada.
- Un seguro de responsabilidad civil a terceros no inferior a 120.000 euros.
Uno de los problemas más importantes es, según la portavoz de la Asociación para la Defensa de Animales,
Noemí Rodríguez, que esta licencia "es cara" y muchos propietarios de perros se encaprichan de estos animales obviando lo que conlleva su posesión. Lo más normal es eludir el pago al pensar que su perro no tendrá nunca problemas de conducta.
Sin embargo, los desórdenes en el comportamiento de estos perros hay que controlarlos con medidas efectivas desde los criaderos para que haya resultados positivos. Si no se hace así, lo habitual tras una desgracia es el sacrificio del animal.
Por ello, Noemí Rodríguez hace especial hincapié en que "si un animal no es apto para convivir con una familia, primero se debería intentar educarlo y adaptarlo a ese entorno, pero nunca deberíamos tomarnos la justicia por nuestra mano".
Un problema de educaciónEn esta línea, Miguel Ibáñez Talegón cree que la actual ley está mal hecha porque se elaboró por políticos y personas no entendidas y afirma que "no se trata de un problema de razas, sino de educación". Así, parte de la solución está en que "los dueños deben ser responsables y preocuparse de que sus perros estén bien educados".
El profesor de Etología y Comportamiento Animal indica que lo que ha sucedido estos días de atrás no se debe a un cambio brusco del tiempo, a que haga más calor ni a ningún motivo externo especial, "el único factor que habría que valorar es que los dueños de los perros no tienen conciencia de unas mínimas normas de educación" e insiste en que los propietarios de estos animales "tienen que hacer conocer a los animales unas reglas mínimas de convivencia, igual que las personas".
Este experto en comportamiento animal señala que "en otros países los dueños no pueden ir por la calle sin una licencia de control de su perro", mientras que aquí en España "nos creemos que con una inyección para la rabia y una revisión veterinaria ya basta".
"Hace falta una educación especial para los perros, pero también unos políticos y una Administración que obligue a educar a los animales" y concluye señalando que "los propietarios de los perros necesitan las medidas educativas necesarias y las medidas materiales adecuadas (correas, bozales…) a cada animal".