Las bodegas españolas
La arquitectura del vino
martes 22 de junio de 2010, 13:45h
Los grandes arquitectos se han convertido en verdaderas estrellas internacionales. Hubo un tiempo en que se prestaba muy escasa atención a quien realizaba el proyecto para una obra. Un edificio se consideraba representativo de una época o de una cultura pero raramente se rendía tributo a quien había tenido su diseño en la cabeza y había conseguido finalmente ejecutarlo.
Pero hoy ejercen como grandes líderes de opinión, como estrellas mediáticas incluso. Junto a los diseñadores, se sitúan entre los creadores más de moda, autores a quienes se tributa un extraordinario reconocimiento, por encima incluso de literatos, pintores y escultores. El arquitecto es hoy “el artista total” y se le rinde pleitesía por todas partes.
Las bodegas, destino turístico
Pues bien, desde hace años estos profesionales encumbrados, situados al frente de poderosos equipos, han decidido acercarse también al mundo del vino, con un objetivo singular: convertir las bodegas en destino turístico codiciado. Si hasta hace unos años, sus diseños se centraban en museos o en puentes, en torres de comunicaciones o en palacios de congresos, ahora han descubierto que la industria enológica y sus “sancta santorum” ofrecen unas inmensas posibilidades creativas, siempre que se respeten unas cuantas leyes básicas desde el punto de vista arquitectónico, a saber, la luz, el entorno, el objetivo y el clima.
La belleza de las bodegas españolas
La síntesis de toda esta revolución se puede descubrir en el libro “Bodegas españolas. Arquitecturas del Vino” (Lunwerg. 29,50 euros), el intento más ambicioso de recopilar esta realidad de fecunda interrelación entre arquitectura y vino, de la que existen una serie de magníficas muestras, las que protagonizan la labor de investigación realizada por tres grandes profesionales en sus respectivos ámbitos de influencia, la enóloga María Isabel Mijares, que se ocupa de los aspectos estrictamente enológicos; el arquitecto Ángel Niké Álvarez Valcarce, que estudia las construcciones; y la publicista Patricia Carreras Toyos, que se ha responsabilizado de la perspectiva turística de la obra.
Yo he tenido el placer de prologar este ambicioso proyecto destinado a recopilar las mejores muestras de la fecunda interrelación entre arquitectura y vino, dos artes distintos y a la vez muy cercanos. Ambos se reúnen en bodegas espectaculares, las llamadas “catedrales del vino”, que se han convertido en verdaderos museos enológicos, dignos de ser visitados, como se puede comprobar a través de las fotografías de Mario Entero. Más de una veintena aparecen reseñadas, distribuidas por todo el territorio nacional. Son varias las Denominaciones de Origen representadas en la selección, encabezadas por las más tradicionales como Rioja, Ribera del Duero, Penedés, Valdepeñas, Priorato, Navarra o Jerez.
Genios de la arquitectura y “sus” bodegas
Algunas de las joyas arquitectónicas son de construcción reciente y se han convertido en objetivos turísticos de sus respectivas regiones, como la de Marqués de Riscal, en Elciego (Rioja Alavesa), obra de Frank Gehry; la de Ysios, de Santiago Calatrava, también en La Rioja, al igual que López Heredia, de la gran y multipremiada arquitecta Zara Hadid, o Contador, a cargo de Héctor Herrera Ribas. En Navarra, se visita Señorío de Arínzano, de Rafael Moneo; y en la Ribera del Duero, Portia, de Bodegas Faustino, obra de Norman Foster, al igual que en la misma Denominación de Origen, la sede de Protos, obra de Richard Rogers.
Otros tienen mucha mayor solera derivada de su antigüedad, como la Real Bodega de La Concha, de Jerez, obra de Gustav Eiffel en 1869; o las Cavas Freixenet, en el Penedés, de Josep Ros y Ros, datadas en 1927. Y hay bodegas que son incluso verdaderos museos de arte, como las Bodegas Tradición de Jerez, que atesora una espectacular colección privada de pintura española. A destacar, que figuran, también, tres bodegas de Cava: Freixenet, Torelló y Sumarroca.
En el libro encontrarán, por lo tanto, la explicación de por qué visitar bodegas se ha convertido en uno de los grandes atractivos turísticos de nuestro tiempo. Alrededor del enoturismo, este recorrido artístico nos permite descubrir las catedrales del siglo XXI.