Los tiranos también tienen Internet
Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 04 de julio de 2010, 21:04h
A medianoche una joven duerme en un barrio de clase media en Teherán. Estudiante universitaria, tiene un nivel de inglés suficiente para conectarse a la red e intercambiar comentarios con los amigos de las redes sociales. Twitter le ocupa más tiempo que el teléfono móvil. Como la represión sigue, hay que ser breve y conciso para narrar el miedo de los opositores. Lenta, con cortes en la conexión, Internet sigue siendo, pese a todo, el canal de comunicación más importante de los opositores iraníes.
De repente, la Policía irrumpe en la casa de esta chica y se la lleva detenida. Sus padres tardarán algún tiempo en saber dónde está encerrada y de qué se la acusa. Incautan los ordenadores, el teléfono móvil, los discos duros… Todo. El régimen iraní ha descubierto en este año la utilidad de las redes sociales para los opositores, sí, pero también para la represión.
Durante buena parte del siglo XX, los regímenes totalitarios recurrieron a la infiltración, la corrupción o la violencia para obtener información de los movimientos opositores y subversivos. A donde no llegaba el control previo de sus actividades podía alcanzar la desaparición, la tortura y la muerte. Desde las Juntas Militares argentinas y el Chile de Pinochet hasta Corea del Norte y la Cuba de los Castro, los servicios de espionaje y las policías políticas han debido esmerarse para obtener información sobre los grupos opositores: sus líderes, sus movimientos y tácticas, su organización y sus contactos solían ser secretos y estar cifrados para huir de la persecución.
Sin embargo, las tiranías también aprenden. El régimen de los ayatollahs ha creado –al amparo de la Guardia Revolucionaria Iraní- un grupo especializado en rastrear y controlar la actividad de los opositores iraníes en la red precisamente porque se puede obtener de las redes sociales valiosísima información para los servicios de inteligencia. Ya no es tan difícil identificar a los miembros de una célula opositora: comparten grupo en Twiter. Además, el propio aparato del Estado se está dotando de propagandistas que actúen en la red difundiendo mensajes favorables al Gobierno por blogs, redes y sitios web. El propio Líder Supremo y Gran Ayatollah Alí Jameneí se ha unido a la revolución de Twitter añadiendo su granito de arena a las críticas contra Occidente.
Así, se trata de reprimir al movimiento mientras se lo cubre bajo un manto de ruido, opiniones encontradas e información sesgada. La censura más efectiva, en este caos, no es impedir el acceso a los contenidos sino sofocarlos a través de los medios de que dispone el Estado. Mejores conexiones, el acceso a tecnología superior a la de los opositores y la disponibilidad de tiempo y dinero fortalecen a los bloggers y tweeters pro- gubernamentales. La fortaleza de los opositores radica en que los acontecimientos les acompañan. Sus críticas están fundadas y tienen eco. El pequeño comercio urbano va sufriendo la creciente intromisión de la Guardia Revolucionaria Iraní mientras los estudiantes y los profesionales son cada vez más críticos con una Revolución que sólo aspira a perpetuarse.
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Analista político
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
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