¿Quién controla a los controladores?
miércoles 04 de agosto de 2010, 23:56h
Ya lo habíamos advertido, fluyen vientos de huelga en el sector de los controladores aéreos y en el peor momento posible. En una de las épocas del año en donde la golpeada economía española puede abrigar esperanza de tomar impulso gracias a los beneficios que tradicionalmente le aporta el turismo durante este trimestre. Sin embargo, a los sindicatos no parecen sensibles a tan delicada coyuntura.
Dan la impresión ante el conjunto de la sociedad de que los únicos afectados por la actual crisis económica son ellos y no toman en cuenta que son un eslabón más de la cadena productiva del país, por lo que sus acciones traen consecuencias que no sólo se traducirían en perdidas, sino que en este caso en particular, comprometerían la seguridad de millones de viajeros.
Un paro de la actividad por parte de estos profesionales sería un duro golpe para el turismo español, que podría haberse visto fuertemente impulsado por el triunfo de España en los deportes de alta competición, la visita de la Primera Dama de EEUU, Michelle Obama o la presencia de la monarquía española en nuestras costas. Esa imagen positiva, puede trocarse en un mal cartel, proyectando una imagen negativa del país.
Es evidente que los controladores, más que una reivindicación comprensible de sus derechos, se mueven por intereses corporativistas negativos, orientados a restringir el acceso a nuevos profesionales. En realidad, este movimiento no trata de atender a problemas técnicos, sino a blindar y monopolizar el sector. La opinión pública sabe que la protesta es un antifaz para impedir cualquier movimiento que supongan liberalización del sector.
De la postura final que asuma el ministro de Fomento, José Blanco, dependerá si la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) llamará finalmente a huelga. Lo único que queda claro es que, de dar este paso, la principal afectada sería la industria turística española: una de las grandes esperanzas para que la maltrecha economía local se tome un respiro.