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Largo camino para el reflote de Japan Airlines

Hidehito Higashitani
lunes 30 de agosto de 2010, 16:44h
Después del anuncio oficial en el pasado mes de enero de la quiebra de Japan Airlines -aerolínea japonesa de bandera nacional y la mayor de Asia- se ha venido tomando una serie de medidas para programar su proyecto definitivo de reajuste empresarial para volver a sacar la compañía a flote.

Como una de esas actividades se ha montado, por ejemplo, el llamado Comité de ‘Compliace’ del grupo JAL para analizar con detenimiento los posibles errores en la administración empresarial cometidos por los directivos anteriores y para sacar de allí unas sugerencias con el objeto de tomar unas medidas oportunas para el reflote de la compañía. El comité es una entidad independiente de JAL y está compuesto por dos ex jueces del tribunal supremo japonés.

Ya se sabe más o menos lo que se discute ahora en dicho comité y estos días toda la prensa japonesa coincide en anticiparnos en forma de resumen el contenido del informe oficial de dicho comité que se hará público para dentro de unas semanas. Según la prensa, los puntos señalados por el comité como posibles causas de la bancarrota de JAL son más o menos los siguientes:

*Falta de comunicabilidad entre los distintos departamentos dentro de la empresa originada por la ‘hipertrofia’ del organismo.
*Estructura fiscal poco consistente
*Excesiva dependencia hacia las organizaciones tanto políticas como burocráticas
*Falta absoluta de juicio empresarial acertado en la directiva
*Ausencia total de conciencia de crisis empresarial en todos los sectores que componen la empresa.

Y por último, indica como fondo de todos estos males el carácter poco renovador de la empresa con su cómoda dependencia del Estado a pesar de su privatización ‘nominal’ en 1987 y pide una seria toma de conciencia colectiva del conjunto de directivos y empleados.

He insistido ya repetidamente a través de estas columnas que el primer paso para el reflote de la compañía en quiebra tiene que ser el exigirles ante todo una revolución mental a fondo e inyectarles la sana mentalidad empresarial de competencia tanto a los nuevos directivos como a los empleados.

El 27 de julio la nueva directiva presentó al sindicato de empleados y trabajadores de la compañía el plan de recorte de sueldos y parece que el sindicado no tiene otro remedio que aceptarlo. Si se lleva a la práctica este nuevo plan de reajuste salarial, el sueldo anual medio de un piloto de JAL será de unos 12 millones de yenes (unos 109 mil euros) –recorte de unos 30% con respecto al año 2009-, el de un triplante, unos 4,2 milones (unos 38 mil euros) – recorte de unos 25%- y el del personal de la tierra, unos 5 millones (unos 46 mil euros) –recorte de unos 20%-.

El alto nivel de salario de los pilotos de JAL había sido tradicionalmente el objeto de duras críticas por parte de la sociedad en general y con este reajuste de salarios, su ingreso llegará al nivel relativamente bajo aun dentro del ámbito internacional de la misma profesión y más bajo que los pilotos de su rival All Nippon Airways cuyo salario medio actual es de unos veinte millones de yenes anuales (unos 182 mil euros).

Para dentro de unas semanas se espera también la presentación del proyecto de reajuste financiero global y se anunciará el despido de unos 16 mil empleados, una tercera parte de su plantilla.

Nos parecen muy acertadas todas estas medidas que se están tomando para sanear la pésima situación financiera en que está metida la empresa. Pero todavía tenemos que seguir atentos, porque toda la labor de reflote empresarial dependerá principalmente de esa toma de conciencia interna que digo tanto de los directivos como de los empleados e incluso de los accionistas que han permitido de hecho la caída de toda una empresa de prestigio.

Cada uno de ellos tendrá que pagar ahora las consecuencias, por supuesto, Pero no hay que olvidar que el que sufre el mayor daño es nada menos que nosotros los contribuyentes, obedientes y sumisos. Es decir, el Gobierno ya había emitido un comunicado en el que comprometía ‘el necesaro apoyo’ para JAL y por otro lado, el Banco de Desarrollo de Japón –entidad finaciera estatal- va a facilitar a la empresa en quiebra 44.000 millones de yenes (unos 337 millones de euros), lo que supone un gasto considerable para la hacienda pública que afecta no poco a los contribuyentes.

Según la prensa, parece que el mencionado comité está llegando a la conclusión de que es difícil acusar a los directivos anteriores de JAL del delito de omisión o de falta de resposabilidad empresarial y plantearlo ante el juzgado como caso criminal o civil. Pero por lo menos esperamos que todo este proceso de la caída de JAL sirva de lección y de escarmiento en cabeza ajena para todas aquellas aerolíneas de bandera nacional del mundo .para no caer en la misma enfermedad mental originada por el falso orgullo de los privilegiados como la de JAL.

Hidehito Higashitani

Catedrático de la Dokkyo University

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