Zapatero y Mohamed VI, una relación de foto
miércoles 22 de septiembre de 2010, 02:23h
Cuando todavía colean los insultos vertidos por Marruecos contra Mariano Rajoy por su reciente visita a Melilla y las continuas vejaciones sufridas por policías y guardias civiles en la ciudad autónoma, José Luis Rodríguez Zapatero y Mohamed VI protagonizaron el pasado lunes una puesta en escena tan efectista como humillante. Que el propio Presidente del Gobierno reconozca que lo prioritario del encuentro era la foto con el soberano alauí refleja la importancia que el jefe del Ejecutivo confiere a los intereses españoles reales, en relación a los intereses virtuales. Y, en este sentido, tiene razón el señor Zapatero: lo único que interesa son las fotos; se entiende que es lo único que al Presidente interesa. Pero, fuera de las encuestas, hay otras realidades e intereses.
Intereses que pasan por defender a las ciudades autónomas de los continuos abusos que contra ellas comete el país vecino, dirigidas siempre desde Rabat. Ceuta y Melilla nunca han sido marroquíes. Han sido españolas antes de que existiera el Reino de Marruecos. El único argumento marroquí es exclusivamente geográfico y, si de geografía hablamos, los intereses de España –y de la unión Europea- pasan por garantizar la defensa y la libertad del Estrecho. Pasan también por protestar ante las continuas provocaciones y desaires hacia las agentes de la Policía y la Guardia Civil por parte de grupos organizados. Y pasan igualmente por no desentenderse de la suerte del pueblo saharaui, tiranizado por el régimen marroquí. Dicho todo esto, en la inteligencia que España está vitalmente interesada en la prosperidad, el desarrollo y una feliz transición económica, social y política del Reino Alauí.
Pero parece que el señor Zapatero prefiere que ninguna cuestión incómoda le estropee una bonita foto con un Mohamed VI que ya le tilda de “amigo”. No es para menos. Otra cosa es que esa amistad, confundida con cesiones que envían señales equivocadas, sea beneficiosa para los intereses españoles. José Luis Rodríguez Zapatero a título particular está en su perfecto derecho de elegir a sus amigos. Pero en tanto en cuanto actúe como Presidente del Gobierno, está obligado a defender los intereses españoles cuando éstos sean violentados, poniéndose firme ante quien los violenta. Y no genuflexo.