el museo expone sus pinturas "Interiores holandeses"
La fascinación de Joan Miró por la pintura holandesa llega al Metropolitan
martes 05 de octubre de 2010, 18:31h
La fascinación que Joan Miró sentía por la pintura holandesa ha llegado al Museo Metropolitano de Nueva York de la mano de la una exposición que recoge la influencia que los pintores del siglo XVII Jan Steen y Hendrick Sorgh ejercieron en la obra del artista español.
El Museo Metropolitano de Nueva York acoge desde este martes una exposición dedicada a Joan Miró. La muestra, que se ha titulado "Miró: Los interiores holandeses", podrá visitarse hasta el 17 de enero de 2011. Miró (1893-1983) era "un apasionado de la pintura holandesa y encontró en ella una nueva energía y luz para su trabajo", explicó a Efe el presidente del Departamento de Arte del Siglo XIX, Moderno y Contemporáneo del museo neoyorquino, Gary Tinterow.
La muestra reúne tres obras de Miró, conocidas como "Interiores holandeses", junto a sus fuentes de inspiración: "El músico de laúd" (1661) de Hendrick Sorgh y "Niños enseñando a bailar a un gato" (1660-1679) de Jan Steen. Junto a esas pinturas se puede disfrutar también de los dibujos preparatorios y los 16 bocetos que el pintor de Barcelona realizó para trasladar el lenguaje figurativo del siglo XVII a su mundo surrealista.
La fascinación de Miró por el arte holandés tuvo su punto culminante en el viaje que hizo a Bélgica y Holanda tras triunfar en París con una exposición en solitario en 1928, recordaron los expertos.
Tras el éxito conseguido en la capital francesa, el artista catalán enfocó su mirada hacía los pintores clásicos holandeses y en su viaje a Bruselas y Amsterdam adquirió postales en color de la obra de Steen y Sorgh que luego le sirvieron para hacer versiones contemporáneas de las piezas que más le habían gustado.
"Después de los éxitos en 1928 sintió una gran urgencia de mostrar algo diferente. Su viaje de París a Holanda lo hizo con la intención de encontrar una nueva dirección para su trabajo y lo encontró", señaló a Efe Tinterow. Aunque antes de iniciar ese viaje, Miró creía que los pintores que vería serían los renombrados Rembrandt y Vermeer, finalmente el artista acabó siendo seducido por dos artistas considerados menores, Steen y Sorgh, y por "su viva sensibilidad", puntualizó el experto.
Las escenas de interiores de corte costumbrista encontraron su versión más moderna en las obras surrealistas que el pintor español realizó en 1928 y que no olvidaban los dobles sentidos típicos de las obras del siglo XVII. "Le gustaban las dobles lecturas sexuales de la pintura holandesa en la que por ejemplo una cinta roja señalaba que una figura determinada era una prostituta", explicó el especialista.