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Grave crisis en el Sahara Occidental

El diálogo en Manhasset entre el Polisario y Marruecos, a punto de romperse

lunes 08 de noviembre de 2010, 20:22h
La situación en El Aaiún, la capital del antiguo Sahara español, está adquiriendo tintes explosivos. Lo que comenzó siendo una protesta popular por mejoras de condiciones de vida y de trabajo de miles de saharauis que acamparon a 17 km de El Aaiún, se ha convertido en un enfrentamiento que escapa a todo control. La intervención de la Gendarmería y de las Fuerzas Auxiliares para desalojar el campo de Gdeim Izizk en la madrugada del lunes 8 de Noviembre, ha sido la chispa que ha incendiado una parte de la población saharaui que se ha enfrentado a las fuerzas policiales en El Aaiún.
Fuentes oficiales marroquíes afirman que el desalojo del campamento se hizo en una hora, lo que de ser así da idea de la contundencia de la intervención. Si, como afirma el comunicado del Gobierno de Rabat citado por la agencia MAP, "un cierto número de habitantes del campamento" resistieron a la intervención de gendarmes y soldados, y el desmantelamiento se realizó en sesenta minutos, cobra fuerza la versión de que las fuerzas marroquíes utilizaron grandes medios para el desalojo.

Tanto el Gobierno de Marruecos como el Frente Polisario se están cruzando versiones diferentes y acusaciones mutuas. Mientras que un portavoz marroquí citado por la agencia Reuters habla de dos muertos, un gendarme y un bombero, "apuñalados cuando las fuerzas de seguridad marroquíes irrumpieron en la madrugada en un campamento de protesta instalado en el Sahara Occidental", aunque no suministra ningún nombre de los mismos, fuentes del Polisario que citan "autoridades saharauis" aseguran que "las Fuerzas Armadas marroquíes han dado muerte al joven saharaui Babi Mahmoud El Guerguar de 26 años de edad". Según las fuentes saharauis, esto ha sido el detonante de las protestas más importantes en la antigua colonia española desde que Rabat administra el territorio.

"Nuestra delegación en Manhasset ha ido a la reunión convocada por Cristopher Ross para en su presencia denunciar estos hechos", ha declarado a EL IMPARCIAL Mohamed Beissat, ministro del gobierno de la RASD (República saharaui proclamada por el Frente Polisario), confirmando así que las discusiones informales están teniendo lugar.

Hasta ahora no había confirmación de que la reunión de Manhasset fuese a realizarse. El portavoz del gobierno marroquí Jalid Naciri había dicho que la delegación marroquí participaría en el encuentro para intentar sacar las discusiones de "la esterilidad y el inmobilismo" en el que se encontraban. Pero sus declaraciones fueron realizadas el domingo por la tarde, antes de que las Fuerzas marroquíes desmantelaran el campamento de Gdeim Izizk. Según todos los datos incluso es posible que el gobierno de Rabat no estuviese al corriente de la inminencia de la operación. Es más, la agencia oficial MAP se hacía eco el mismo día de la continuación de negociaciones entre representantes gubernamentales de Rabat en el seno de las comisiones formadas con los chiujs de las diferentes tribus saharauis, representantes de los organismos locales y de la sociedad civil.

La versión que de los hechos suministra el Frente Polisario es radicalmente diferente. Mohamed Yeslem Beissat, afirma que "Rabat está echando leña al fuego", y que en estos momentos "estamos en presencia de la peor situación existente en los territorios desde que se inició el conflicto en los años 70". El ministro saharaui dice que ocho de los trece barrios en los que se encuentra dividida la ciudad de El Aaiún están en plena efervescencia, produciéndose choques entre manifestantes y fuerzas del orden. "Tememos que se pueda producir un baño de sangre", afirma el ministro saharaui. El número de heridos es indeterminado.

Por su parte Mohamed Uld Saleck, jefe de la diplomacia del Polisario, afirma que Marruecos está procediendo a una auténtica escalada militar. Lo mismo que denunció horas antes el líder del Frente Polisario Mohamed Abdelaziz, que hizo un llamamiento al Secretario general de la ONU Ban Ki Moon a "un intervención urgente de la ONU para frenar la escala militar marroquí".

Uld Saleck considera que si bien es cierto que "el régimen de Mohamed VI no ha hecho a guerra, que fue el de Hassan II su padre el que la provocó, también lo es que no parece asociarse al proceso de paz", y ello, según el responsable de la diplomacia saharaui, "por su empeño en no respetar los compromisos de su país apadrinados por la ONU".

Mohamed Beissat considera que el rey Mohamed VI "está muy mal aconsejado", y que Marruecos "está cometiendo un error tras otro". "El discurso del rey ha sido el peor de un monarca marroquí en 35 años", dice el dirigente saharaui. "El tiempo no ha arreglado el problema, como se creyó en un momento". Al contrario, la situación es cada día más grave y el gobierno de Rabat "está dando argumentos a los saharauis para que sigan oponiéndose a la ocupación y continuar resistiendo".

"Lo que es incomprensible – declara Beissat a EL IMPARCIAL- es que España mire para otro lado. Esa gente que está manifestándose, esos heridos, esos muertos, son españoles, han nacido en una colonia española aún hoy bajo su responsabilidad. El gobierno de Zapatero no puede desentenderse de ello".

La Asociación saharaui de Derechos Humanos, una ONG dirigida por un antiguo miembro del Frente Polisario y que hasta el momento se ha mantenido favorable a avalar la propuesta marroquí de Autonomía para el territorio, ha hecho un llamamiento urgente "?para la protección de la población autóctona saharaui de El Aaiún amenazada por civiles no autóctonos armados con bates, sables y cuchillos con el respaldo y beneplácito de la autoridad local".

La ASADEH ha denunciado enérgicamente la intervención de la fuerza policial marroquí contra el campamento de Gdeim Izizk. Según ella, los civiles no saharauis están amedrentando a la población, lo que puede conducir a una masacre de graves consecuencias.

El patetismo de las declaraciones de los responsables saharauis y la dureza de las palabras del rey Mohamed VI denunciando a quienes "obstruyen el proceso de negociación en el Sahara", y afirmando que Marruecos "no tolerará a nadie que se cuestione la marroquinidad de la zona", en referencia al territorio saharaui dentro y fuera de los muros de defensa marroquíes, hacen más que nunca necesaria una intervención más vigorosa de la comunidad internacional para impedir que la crisis escape al control.
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