Coloreada de un rojo intenso, la nueva sala Cervantes que ha inaugurado este miércoles la Sociedad Cervantina lo tiene todo para atraer la atención del visitante. Lo hace no solo por tratarse del primer espacio con el que uno se encuentra tras flanquear la puerta de entrada, sino también por los cuadros que, hasta el 24 de diciembre, sus paredes acogen y que forman parte de una exposición dedicada a la trayectoria pictórica de Rafael Freijeiro.
Coloreada de un rojo intenso, la nueva
sala Cervantes que ha inaugurado este miércoles la
Sociedad Cervantina de Madrid lo tiene todo para atraer la atención del visitante. Lo hace no sólo por tratarse del primer espacio con el que uno se encuentra tras flanquear la puerta de entrada, sino también por los cuadros que, hasta el 24 de diciembre, sus paredes acogen y que forman parte de una exposición dedicada a la trayectoria pictórica de
Rafael Freijeiro.

La obra del vigués vuelve a recalar de nuevo en Madrid tras haber recibido, en 2009, la medalla de honor de BMW, entregada por Doña Sofía. Una veintena de cuadros, cuyo estudio y análisis han sido recogidos junto al resto de su obra en un
catálogo, da cuenta de la pasión de este pintor por enriquecer su
bagaje artístico y dotarlo de variados estilos, influencias y connotaciones.
Freijeiro afirma que la muestra que ofrece la Sociedad Cervantina recoge una selección de una
“larga trayectoria de 30 años” dedicada a la infinita y enriquecedora labor del creador. Así, sus trabajos sugieren una dedicación plena de la búsqueda de la belleza, ya sea en trazos más cercanos al expresionismo abstracto o en pinceladas que remiten a la esencia del retrato.

Muestra, este pintor, su empeño por la innovación, así como por la variedad de temáticas de las que se sirve para llenar de
color sus obras. Los soportes son variados, pinta sobre tela, lienzo o papel de prensa; los tamaños difieren unos de otros; y la temática no da lugar a la repetición.

Ha sido, precisamente, con una muestra de este tipo con lo que la Sociedad Cervantina ha querido celebrar la remodelación de esta sala, como anticipo de lo que está por venir. Su presidente,
José María García-Luján, lo explica: “La idea es que esta sala acoja no sólo exposiciones, sino también reuniones y conferencias; además, a este cambio de imagen le seguirán otros, como la puesta en marcha de una recreación de la imprenta del primer Quijote”. Será, este proyecto venidero, el que marcará un antes y un después en la institución, dado que, con toda probabilidad, servirá para quedar incluida en el recorrido cervantino de Madrid y posicionarse como una
plataforma cultural de primer orden.