Mar del Plata, la cumbre de Wikileaks
domingo 05 de diciembre de 2010, 02:03h
Si se echa la vista atrás y se busca algún resultado tangible de las últimas cumbres iberoamericanas, costaría encontrarlo. Todo lo más, anécdotas y discursos más o menos pintorescos, pero lo cierto y verdad es que este tipo de reuniones sólo sirven para que los mandatarios de turno se hagan la foto de familia correspondiente y despotriquen contra Europa y Estados Unidos. Algo que suele ser habitual son las ausencias, destacando este año dos por encima del resto; la del presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero quien, por una vez, ha atinado al optar por quedarse a resolver los problemas de su país en lugar de ir de turismo a retratarse con sus “amigos”, y la del hondureño Porfirio Lobo, totalmente inaceptable. El mandatario hondureño fue elegido democráticamente por su pueblo de manera legal, algo que no pueden decir ni Raúl Castro ni probablemente Hugo Chávez. Pero ahí están.
Y en cuanto a la agenda, viene marcada fundamentalmente por las revelaciones de Wikileaks, que no dejan bien parado prácticamente a nadie. Pero es precisamente la generalización de los chismes difundidos por el portal de Julian Assange lo que debería aglutinar los esfuerzos no ya de los líderes iberoamericanos, sino de todos los que han sido salpicados por las revelaciones en cuestión. Ahora que se sabe lo que piensan unos de otros y se conocen ciertas indiscreciones, es la hora de pasar página y dedicarse a resolver los problemas que realmente importan en lugar de dedicarse a escarbar sobre las miserias derivadas de un cotilleo con ínfulas de periodismo.