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El Cáncer, todavía el gran desconocido

Rafael Canomanuel
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rafaelcanomanuelhotmailes /16/16/24
jueves 16 de diciembre de 2010, 21:45h
Cuando las industrias farmacéuticas o médicas arrancan sus motores cual enorme trasatlántico en una dirección, es muy difícil que puedan parar o virar su rumbo. La necesidad en capital y recursos humanos agrava la situación impidiendo a veces por su propia inercia, la rectificación. Por ello, las grandes compañías, no suelen cambiar aunque vean que los resultados de sus estudios e investigaciones no son los que ellas esperaban. La economía desgraciadamente prevalece sobre los logros científicos.

Del cáncer hoy día no se sabe mucho más que hace 30 años. Algunos se combaten eficazmente e incluso se curan con cirugía, métodos abrasivos o químicos. Pero de la causa de esta grave enfermedad, una, sino la de mayor mortandad en nuestro siglo, se sigue sin saber casi nada. Sin duda porque se ha investigado en la dirección equivocada.

Hace ya más de 25 años desarrollamos una teoría sobre el cáncer que todavía podría estar vigente hoy día. Tuve la oportunidad de contrastarla y explicársela personalmente a nuestro premio novel Severo Ochoa, cuando junto a otros eminentes investigadores del cáncer, estuvo dando unas charlas en Madrid patrocinadas por la Cruz Roja. Curiosamente, fue a él, a uno de los que nuestra teoría no le pareció descabellada.

La teoría, aunque compleja parte de una hipótesis simple, que consiste en la evaluación
de la enfermedad por la forma en la que esta se presenta. En los canceres, las células se reproducen indiscriminadamente por ellas mismas, el efecto es la reproducción, la célula se rebela contra el organismo indicándole a la vez los motivos de su rebelión: La reproducción. La mayoría de las células conservan la capacidad de reproducirse por ellas mismas, pero sacrifican esta en beneficio del organismo, a sabiendas que cuando este se reproduzca, todas ellas lo harán con el. Pero si él no lo hace, ellas tampoco.

Recuerdo mi época de estudiante de biología en la universidad complutense de Madrid,
cuando el catedrático nos explicaba que la célula era el organismo vivo más pequeño con vida propia. Yo nunca lo acepté, y le respondía que, a mi entender, la célula era un ser complejísimo y a la vez inteligente. Hoy día ya sabemos mucho más sobre la complejidad celular. Incluso a nivel atómico, estamos muy lejos de encontrar los límites ya que siguen apareciendo partículas subatómicas en cada momento y ahora, con el CERN suizo los límites del microcosmos parecen cada vez más complejos. El Micro empieza a asemejarse cada vez más en magnitud al Macro. Tan grande parece el universo o macrocosmos hacia arriba como el microcosmos subatómico hacia abajo.

Si consideramos a la célula como un ser complejo e inteligente, tendremos que aceptar que su rebelión, no debe ser algo casual sino, provocada por una serie de acontecimientos equivocados en el comportamiento del organismo que la controla.

El cuerpo humano, no es más que un organismo complejo, formado por millones de células especializadas cada una de ellas en alguna función. Dichas células, forman a su vez moléculas, tejidos u órganos; regidos todas ellas por un organismo principal y rector: El cerebro. Este órgano principal es el que controla todas las células y posee un poder de cohesión sobre ellas cuya fuerza, según nuestra teoría, será determinante para el control de las mismas y el desarrollo posterior de la enfermedad.

El instinto de reproducción, es el instinto más importante que existe en la naturaleza, incluso por encima del mismo instinto de conservación. Por algún motivo, la naturaleza considera que lo primordial es que sus componentes SE REPRODUZCAN. Cuando un organismo se reproduce, lo hace cada una de las células que lo componen. La célula cancerigena, al reproducirse por ella misma, independientemente del organismo, se rebela indicando a su vez la causa, o una de las causas de su rebelión.

¿Cómo sabe la célula si el organismo se ha reproducido o no? De alguna forma lo sabe. Para ello tendríamos que adentrarnos en la teoría de la conciencia cósmica universal, o la interconexión de la especie, lo que por su complejidad no voy hacer aquí, solo mencionaré que el hecho de su existencia da más sentido a nuestra teoría.

Si reproducirse es lo más importante para cualquier ser vivo, cuando se ataca a este instinto fundamental se esta atacando a los principios de la misma vida.

Hoy día, el ser humano se ha separado demasiado de su propia naturaleza olvidándose de sus instintos primarios. Cuando esto sucede, las células que forman nuestro organismo se rebelan. Si además, la cohesión cerebral sobre las mismas no es muy fuerte o existen otros condicionantes ya sean ambientales o de descontento de las células en la función que desempeñan o quizás no pueden desempeñar ya en el organismo, la célula se independiza, se rebela y se reproduce por ella misma.

La célula cancerigena es, en cierto modo, eterna, ya que en teoría se puede reproducir indefinidamente.

¿Es también, el organismo vivo eterno, al reproducirse? Aquí ya entraríamos en otros campos no científicos, que históricamente han buscado la explicación en el ámbito de la metafísica o la religión. Si el ser humano es algo más que el animal, podemos considerar la conciencia que acoge a este como algo externo a su naturaleza. Quizás, de esta forma la rebelión celular podría no ser nada más que el rechazo del animal. El rechazo del animal a algo que considera como un invasor, algo que le obliga a seguir un comportamiento no acorde con los principios fundamentales de la vida por los que este se rige. Algo externo a su propia naturaleza que pretende imponer unos comportamientos ajenos a los instintos primordiales del organismo invadido.

Hace 25 años, Severo Ochoa me dijo que lo único que ellos sabían que podría encajar en nuestra teoría era que las mujeres que se reproducían jóvenes tenían menos propensión a la enfermedad. Hoy día uno de los canceres más extendidos es el cáncer de mama. Sabemos que actualmente, los pechos maternos son más objetos de decoración que funcionales. Es normal que las células mamarias, al sentirse desaprovechadas, estén descontentas y se rebelen. Ellas quizás sepan que, además de estar ahí de adorno, lo están para colaborar en una función esencial para el organismo, función que presienten, este no esta cumpliendo. Hace poco, viendo un programa de esa maravillosa serie de televisión, que recomiendo: House, me sorprendió ver como un hombre enfermo de cáncer, pedía, desoyendo los consejos médicos: leche materna.

Otro ejemplo, de los muchos que podríamos poner aquí sería el de la célula pulmonar.

La célula pulmonar, cumple una función esencial para el organismo que consiste en captar el oxigeno de los pulmones y trasladarlo a la sangre. ¿Qué pasa cuando lo que recibe no es oxigeno, sino humo del tabaco o de otros componentes tóxicos? La célula no esta contenta, esa no es su función, protesta, pero esta sometida, no puede cumplir bien su trabajo; reclama, no es escuchada, se la obliga a hacer algo que no le gusta. Si a esa desconformidad unimos el hecho de que presienta de alguna forma que el organismo tampoco se reproduce, eso puede hacer que su rebelión supere la cohesión cerebral que la somete, provocando la enfermedad cancerigena al reproducirse por ella misma.

Toda teoría tiene que, por lo menos esbozar una solución, y nosotros lo hacíamos.

¿Cuál era la solución en nuestra teoría?

Una simple y sencilla; volver a nuestras raíces, hacer caso de nuestros instintos y:
REPRODUCIR. Si nuestra conciencia es ajena a las exigencias del animal, este se rebelara contra nosotros y acabara destruyéndonos. Si aceptamos como cierta la invasión del cuerpo, tendremos que aprender a convivir con el, teniendo en cuenta que este debe cumplir las funciones para las que ha sido creado. En la naturaleza, como sabemos por la teoría de la evolución: todo organismo atacado, tiene o puede desarrollar defensas para evitar el ataque y seguir evolucionando.

Pero, como la humanidad, no se ha caracterizado precisamente por rectificar a tiempo;
la industria, debería centrar sus investigaciones en combatir el cáncer; engañando de alguna forma a las células, haciéndolas creer que el organismo si se ha reproducido. Para ello se podrían usar los mecanismos hormonales que el cuerpo segrega después de haberlo hecho; de la misma forma que se hace para evitar los rechazos en los trasplantes, inyectando estos en el flujo sanguíneo. De esta manera se podría quizás confundir a las células. Algo más complejo sería investigar el poder de cohesión cerebral, que pensamos existe, para reforzarlo e impedir con ello la rebelión celular. Dar mayor poder a la conciencia para someter o negociar con el organismo invadido.

A nivel especie, deberíamos revalorizar la reproducción como, sino lo más importante, si algo fundamental en nuestras vidas. La familia ha sido considerada siempre en todas las culturas como una pieza fundamental y hoy día está siendo tan atacada que corre el peligro de desaparecer. Las organizaciones que usamos a nivel social, no son sino meras copias de las que existen en la naturaleza incluso a nivel celular. No podemos inventar nada que no exista ya, nos limitamos a copiar lo que existe. Las sociedades avanzadas, deben reconsiderar sus prioridades, recuperar o reconvertir a la familia revalorizando en ella el papel de la mujer, en cierto modo denostado por el movimiento feminista. La mujer, debe cumplir la misión fundamental para la que ha sido creada, (por lo menos la del animal que hay en ella): el gran milagro de reproducir y dar la vida.

Me decía mi querido y llorado amigo: Félix Rodríguez de la Fuente con mucha razón; que el hombre ha pasado demasiado rápidamente de la tribu a las grandes concentraciones sociales, pero que, seguíamos siendo seres tribales. Nos hemos separado demasiado de nuestros propios instintos y de nuestra propia naturaleza. Tenemos que dar marcha atrás y volver a ella, sino, será ella la que nos obligue a hacerlo. El cáncer solo es un aviso de lo que esta por llegar.

Quien quiera creer que crea pero, sobre todo: QUE REPRODUZCA

Rafael Canomanuel

Pensador y Científico español

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