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reseña

Arturo Pérez-Reverte: El pequeño hoplita

viernes 31 de diciembre de 2010, 20:22h
Arturo Pérez-Reverte: El pequeño hoplita. Ilustraciones de Fernando Vicente. Alfaguara. Madrid, 2010. 40 páginas. 13,50 €
Es un placer volver a las Termópilas y repasar en sus diferentes interpretaciones los episodios de esta aventura: la marcha a la guerra, la traición de Efialtes, la derrota épica en el estrecho paso que decidió la segunda de las Guerras Médicas o la victoria persa final con el sometimiento de las polis griegas. Este clásico se ha narrado hasta la saciedad desde Herodoto. Escritores, guionistas, escultores o historiadores han buscado en este momento el sentido de la patria y el deber que los trescientos guerreros hoplitas de Esparta, bajo el mando de su rey Leonidas, mostraron enfrentándose a una muerte segura. Esta batalla, una de las más épicas de la Antigüedad, se ha convertido desde hace siglos en un icono de la cultura occidental, recreándose su desarrollo y sus héroes en poemas, canciones, novelas, esculturas, actos teatrales y también películas, cómics o videojuegos.

La literatura infantil no ha escapado a esta práctica y hay numerosas versiones del propio Herodoto o recreaciones míticas más libres desde la misma Antigüedad. En este género Arturo Pérez-Reverte ha llevado de nuevo a la luz la acción de los guerreros de la honda Laconia, en una nueva colección, “Mi primer”, de la que él es el alma y que busca reconocidos autores de mayores que escribirán para los niños. Esta es la primera entrega de la colección junto a un cuento del reciente premio Nobel, Mario Vargas Llosa. El pequeño Hoplita narra la gesta espartana buscando el protagonismo de un joven infante que sigue al selecto ejército y es encargado contra su voluntad de anunciar en Esparta la derrota sin supervivientes. El académico cartagenero no le ha restado crudeza a la temática ni a los acontecimientos, si bien personificar en un menor la figura de los supervivientes del relato de Herodoto –Pantites, Aristodemo y Eurito– endulza su final dado que éstos sufrieron la deshonra y la muerte y el niño protagonista es recibido por su madre con la esperanza de perpetuar el pueblo lacedemonio.

El cuento es un magnífico ejercicio de vuelta a los clásicos, políticamente incorrecto en estos tiempos en los que no está bien mirar la muerte tan de cerca, menos por un público menor de edad y lo que es aún más grave, que su causa sea la defensa de la Patria y la Libertad de una gran nación llena de tantas diferencias como la Hélade.

Y una advertencia para el adulto que regale esta obrita a sus pequeños: que repase sus estudios clásicos por la batería de preguntas que los nuevos lectores querrán tener resueltas tras devorar un gran texto y unas magníficas ilustraciones.

Por Margarita Márquez Padorno
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