Despido de funcionarios en Cuba
jueves 06 de enero de 2011, 01:27h
La crisis económica actual se ha convertido en una excusa con la que justificar prácticamente todo. No es el caso de Cuba donde parece que, por primera vez en mucho tiempo, han realizado una autocrítica real. Dicha autocrítica tiene que ver con la calamitosa situación financiera que vive la isla, no ya por la actual coyuntura económica, sino por la política de intervencionismo estatal llevada a cabo durante décadas. Como resultado, el régimen castrista ha anunciado el despido de casi medio millón de funcionarios públicos, ante el riesgo de quiebra técnica que vive el país.
Habría que cambiar aquel viejo eslogan revolucionario de “socialismo o muerte” por uno más realista, “muerte por socialismo”. Muerte, se entiende y para empezar, del Estado. En este sentido, el totalitarismo comunista ha llevado –y no sólo en Cuba- a un resultado paradójico, en la medida que, a la anomía social y decadencia económica, suman la liquidación del Estado. La población cubana está muy deficientemente preparada, no es competitiva y carece de la motivación necesaria a nivel productivo. Ello es consecuencia del dirigismo totalitario que Fidel ha aplicado durante casi medio siglo: un cubano no podía trabajar donde quisiera, sino donde le dijera el gobierno. Tampoco podría tener apenas propiedades y mucho menos llevar a cabo cualquier actividad de iniciativa privada, porque estaba incluso penado. Raúl Castro le ha visto las orejas al lobo y se ha dado cuenta de que el sistema era inviable. Las actuales medidas no son aperturistas, sino un mero ejercicio de supervivencia. Y, al mismo tiempo, un mensaje claro de hacia dónde lleva el intervencionismo que tanto parece gustar ahora a algunos.