La competición, que este año cumple su vigésimo primera edición, se compone de catorce etapas distribuidas en quince días en los que cincuenta corredores enmarcados en 43 equipos sortearán los obstáculos de la alta montaña con la ayuda de sus perros.
De
Candanchú, el punto más al oeste del recorrido, hasta
La Molina, el punto más al este, hay 222 kilómetros en línea recta. Al finalizar Pirena, los 'mushers' y los perros habrán recorrido en realidad una distancia mayor. Entre medias, además de cuatro etapas nocturnas, sortearán pendientes del 18 por ciento y descensos vertiginosos.
Para lograr tal hazaña -no todos los participantes llegan a meta-, tendrán la opción de ir sobre un trineo tirado por un mínimo de 6 y un máximo de 12 perros (modalidad conocida como
'mushing') o sobre esquís con uno, dos o tres canes (
'skijoring' en este caso).
Más allá del esfuerzo personal durante la carrera, la Pirena se basa en valores de máxima deportividad y de respeto a los animales y al medio ambiente.
La organización puede descalificar a un participante por el mero hecho de insultar a uno de sus canes. El uso de bozales, látigos o correas de castigo están totalmente prohibidos y un grupo de veterinarios vigilará el cuidado al que son sometidos los animales. Además, se controlará el dopaje tanto en humanos como en perros.
El deporte nacido de la ayuda humanitariaEl 'mushing' tiene orígenes ancestrales: los trineos con perros ya se utilizaban en tiempos remotos para desplazarse de un poblado a otro. El deporte debe su nombre al grito
“marche, marche!!” que aplicaban los colonos franceses en sus travesías en trineo por las tierras continentales de Canadá y Alaska. Eran tiempos de la fiebre del oro, y su objetivo no era otro que llegar a los yacimientos antes que los demás. Con el tiempo, los ingleses adoptaron la palabra a su fonética y musher se convirtió en el conductor del trineo.
En 1925 el poblado de Nome, en Alaska, frente al estrecho de Bering, sufrió una grave epidemia de difteria a la vez que quedaba incomunicada por un fuerte temporal. Sólo fue posible abrir la vía hasta Nome viajando en trineo con perros: de este modo, después de varias semanas de épica travesía, llegaron las medicinas y los alimentos que permitieron salvar centenares de vidas.
Décadas después, para conmemorar la gesta, nacía la Iditarod, con el mismo recorrido que habían hecho los trineos salvadores. Se alumbraba así un nuevo deporte de la mano de la ayuda humanitaria. Con
1700 kilómetros a lo largo de las rutas nevadas de Alaska, la Iditarod ha sido durante más de treinta años la prueba número 1 del mushing mundial, a la vez que se iban sumando otras pruebas como la Yukon West.
La
Pirena Advance española es una de las pruebas más importantes en el calendario europeo. La participación extranjera aumenta cada año y en esta ocasión supera el cincuenta por ciento con corredores procedentes de España, Alemania, Francia, Eslovaquia, República Checa, Suiza, Holanda y Polonia. Así pues, a pesar de comenzar en el año 1991 gracias al empeño de Pep Parés por traer a España una competición de la que se enamoró en cuanto un perro de raza nórdica apreció en su vida.