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Actor

Harrison Ford: "La edad me ha tensado el músculo de la responsabilidad"

lunes 24 de enero de 2011, 18:10h
Hotel de las celebrities en Madrid. Se hace un silencio ante la llegada de un actor que impone. Sólo el click de las cámaras de los fotógrafos rompe la tranquilidad de una fría y soleada mañana de invierno. Sesenta y ocho años le contemplan y, lejos de estar acabado, Harrison Ford supo resucitar –hace no mucho tiempo- al mejor “Indiana Jones”.
Dicen que la edad le ha vuelto un poco “cascarrabias” y, aunque nunca ha sido un derroche de simpatía, siempre ha sido un experto en guardar las apariencias. Ante las preguntas incómodas, Harrison Ford se convierte en un experto en sacar el látigo y poner a cada uno en su sitio. Juega con ventaja porque sabe que se le respeta al ser el único actor que jamás ha muerto en una película. Es el héroe por excelencia, el último caballero de Hollywood, el eterno amante, el seductor número uno…con permiso de Clooney. Viéndole pasear por cualquier calle del mundo, de la mano de su mujer Calista Flockhart, solo, sin guardaespaldas ni asesores de prensa, casi te olvidas que es uno de los actores más taquilleros del mundo y que encarna, como pocos, la quintaesencia de cualquier fantasía femenina. Con más arrugas que hace veinte años, pero el mismo cuerpo atlético de antaño, Ford viene dispuesto a arrasar de nuevo en las taquillas de todo el mundo. ¿Su última apuesta? "Mornign Glory" (Paramount), donde interpreta a un vanidoso reportero de informativos venido a menos, que termina sus días profesionales copresentando un magacín matinal televisivo.

“Al principio de mi carrera”–comenta con esa voz profunda tan personal- "rodaba las películas cuyos guiones me llegaban después de pasar multitud de filtros. Apenas podía implicarme. Por fortuna, las cosas han cambiado con los años y ahora puedo llegar incluso a producir los proyectos que me gustan. Mi deseo es que cada trabajo emocione al público como me emocionó a mí”.

También se siguen emocionando, sobre todo el sector femenino, con tan sólo tenerle delante.
La gente comete errores. Pensar que soy sexy y que se desmayan por mí ¡es de locos!. No me veo reflejado en esas apreciaciones, ni tampoco invierto mucho tiempo reflexionando en si es cierto o no. Me divierte que digan eso, pero no me lo tomo como algo personal. No me gusta demasiado ser el centro de atención en esta vida.



Siempre dicen que, sobre los temas personales, prefiere pasar de puntillas.
Mi trabajo es contar historias y no exponer la mía propia a la curiosidad del público. Creo que hay que mantener un poco de misterio con respecto a la vida privada. El público tiene que creerse lo que cuentas en la pantalla y es importante guardar el misterio para no devaluar tu faceta profesional.

¿Hay algo que, a estas alturas de su vida, no quiere que se sepa de usted?
No hay nada que pueda sorprender de mi vida. No tengo grandes secretos, ni llevo una vida paralela. Lo que ocurre con mi profesión es que me obliga a vivir en una pecera, de cara a todo el mundo. Eso hace que no puedas esconder nada.

Un reto realmente intenso...
La verdad es que sí. Yo no busco experiencias excitantes, ni intento huir de nada. Ten en cuenta que soy padre, todavía tengo un hijo pequeño (se refiere al niño adoptado por su mujer), al que tengo la responsabilidad de cuidar, criar, educar. ¡Esa sí es una experiencia excitante! Disfruto haciendo las funciones de padre.

¿Esa faceta le ha hecho descubrir cosas que antes desconocía?
No puedo negar la evidencia. Tengo una cierta edad y eso me ha permitido conocerme bastante bien, pero la vida te va dando sorpresas a lo largo de los años. Sé a qué te refieres al hacerme esta pregunta. La edad me ha hecho más estable y me ha tensado el músculo de la responsabilidad. Y también me ha permitido disfrutar del enorme placer que da el paladear la libertad y la independencia. En cierta medida, sí he descubierto facetas de mi personalidad que no estaban desarrolladas”.

¿Los años le han dado otro poso?
Sé perfectamente lo que la gente piensa de mí. No soy conocido por ser extrovertido precisamente, pero te digo una cosa: no soy nada ególatra, ni vivo absorbido por mí mismo, ni me miro el ombligo todos los días.

¿Le preocupa que los años vayan dejando huella?
La vejez todavía no se ha convertido en un problema. No me preocupa nada. Creo que todavía estoy preparado para hacer distintos personajes en próximas películas. Las de acción son las que más me gustan. Me moría, por ejemplo, por volver a ser Indiana Jones y eso que ya soy un sesentón consumado. (risas) No me desanima volver a interpretarlo de nuevo.

Supongamos que un día está solo en su casa, viendo la televisión y ponen una película de Harrison Ford. ¿Qué hace?
La apago, no me interesa para nada. Las películas que están terminadas son el pasado, ya son historia para mí y no me interesa mi propia historia. Eso no quiere decir que no esté contento con lo que he hecho, pero una vez terminado un trabajo ¡me olvido de él!.



A eso se le llama empezar de nuevo cada día...
En cierta medida sí. Los actores empezamos todos los días, aunque tengamos prestigio y reconocimiento. Somos un poco como vosotros, los periodistas. Todos cotizamos en función de lo que vale nuestro último trabajo. Esa es la única verdad de esta profesión.

Pues su precio es bien alto. El último Indiana Jones, sin ir más lejos, se ha quedado en la historia de las recaudaciones.
Yo creo que fue la muestra de que lo que hicimos estuvo bien realizado y que mereció la pena apostar por esa nueva entrega. Ese triunfo fue la prueba de que la edad es una mera anécdota. A pesar de mis cerca de setenta años, he podido asumir escenas de riesgo sin especialistas que me doblaran en ellas.

En "Morning Glory" vuelve al registro cómico y asume la interpretación de un personaje desmesurado, caústico y mordaz. Un periodista, célebre y reconocido, venido a menos.
Mike Pomeroy encuentra humillante el giro que da su vida. Cree que no es un final apropiado para su carrera ilustre. Fue un gran reportero y no quiere acabar en un programa de mañana, cocinando, dando consejos de limpieza o cotilleando con otros presentadores. Ha sido gratificante rodar "Morning Glory", una película con unos diálogos inteligentes, divertidos y llenos de una sensatez que cautivará a la audiencia.









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