Con el paro no se juega
martes 01 de febrero de 2011, 08:45h
Este jueves visita España Angela Merkel, con una oferta de empleo masiva bajo el brazo. La “fracasada” -así la calificó Zapatero en su momento- canciller alemana viene dispuesta a llevarse a jóvenes cualificados, para los que Alemania tiene un futuro mejor que el que su país de origen les puede ofrecer, con casi cinco millones de parados. Es uno de los grandes contrasentidos de la situación laboral española: se importa población inmigrante con escasa formación, a cambio de exportar personal altamente cualificado. La balanza no puede estar más desequilibrada…en nuestra contra.
Pero Angela Merkel viene también a fiscalizar las supuestas reformas que el Gobierno dice haber llevado a cabo. Se va a llevar una sorpresa cuando vea que dichas reformas no son sino un ramillete de portadas y brindis al sol en la buena dirección, algún fundamento pero escasa realización. Tampoco será muy grata la impresión que le produzca ver lo ciertas que son las palabras de José María Aznar cuando denuncia la escasa competitividad española a causa del desbarajuste autonómico: hace falta una legislación unitaria y coherente, en lugar de diecisiete reinos de taifas manirrotos. Buena prueba de ello es la última campaña -pagada con dinero público- de la Junta de Extremadura, en la que puede verse a un grupo de jóvenes con carteles en los que se lee “yo no estoy en paro, me estoy formando”. Se califica por sí misma. El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, afirma que se trata sólo de un juego de palabras.
Y ese es precisamente el problema. No sólo de Fernández Vara –de lo mejorcito que tiene el partido Socialista, por otra parte- sino, sobre todo, de Zapatero y de gran parte del PSOE: el paro no se resuelve con juegos florales ni titulares más o menos vistosos, sino con reformas estructurales y valientes. Esas que tan bien han funcionado en Alemania y en otros tantos países europeos y de las que el actual Gobierno habla, pero se resiste a implementar.