Senado, zona de conflicto
Andrea Donofrio
x
adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 23 de marzo de 2008, 21:57h
Berlusconi, vencedor in pectore de las próximas elecciones italianas, se enfrenta a un angustiante dilema: ¿la mayoría alcanzada en las urnas le garantizará un senado operativo o representará un obstáculo para su actividad, como lo fue para el ejecutivo de Prodi? Debido a un sistema electoral discutible y, de alguna manera, antidemocrático, una victoria electoral no parece suficiente para garantizar una mayoría al Senado capacitada para gobernar. El "premio de mayoría" concedido sobre base regional representa una verdadera incógnita: cada región elige un determinado número de senadores proporcionalmente al de votos obtenidos por su partido, como si fueran "20 pequeñas elecciones". Una gran ventaja en número de votos en el ámbito nacional podría ser redimensionada en el regional: por lo tanto, a pesar de una ventaja de 5-7 puntos, el verdadero enigma es representado por la composición de Palazzo Madama. La situación en muchas regiones se presenta muy igualada, el resultado imprevisible y el riesgo de una parálisis de la actividad gubernativa concreto.
Además, como consecuencia de lo inadecuado del sistema electoral, vuelve el temor a que las formaciones políticas menores puedan resultar decisivas en el resultado (sobre todo en el Senado), quitando votos o moviéndolos de un bando a otro. Berlusconi y su antagonista Veltroni vuelven a apelar a la necesidad del "voto útil", mientras la capacidad de frenar la competencia de los pequeños partidos llega a ser uno de los objetivos principales en la carrera electoral.
Finalmente un descarte mínimo de senadores entre mayoría y oposición podría presentar una situación análoga a la del gobierno Prodi, proyectándose dos diferentes escenarios: un pacto entre las fuerzas políticas para operar finalmente una reforma del sistema electoral (como lógica y madurez lo aconsejaban hace pocas semanas pero chocando contra el capricho berlusconiano de "al voto ya") y luego volver a las urnas en un sistema estable; o una situación de inestabilidad y de operatividad limitada, forzada con mociones de confianza y compromisos cotidianos, hasta llegar nuevamente al borde del fracaso. ¿No sería mejor entrar en crisis de una vez y empezar de cero, corrigiendo todas las imperfecciones de esta democracia defectuosa?
|
Politólogo
Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset
|
adonofriohotmailcom/9/9/17
|