www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Arte urbano en Madrid

Artistas del mundo adornan el madrileño barrio de Malasaña

lunes 07 de febrero de 2011, 17:30h
Más de cien artistas internacionales pintaron este domingo los comercios del barrio de Malasaña. La iniciativa, puesta en marcha por el periódico “Somos Malasaña” junto al colectivo barcelonés “Persianas Libres”, ha contado con el respaldo de vecinos y comerciantes que, junto a los artistas, han convertido el barrio en una galería de arte al aire libre.
Un centenar de artistas se dieron cita este domingo en la plaza del Dos de Mayo de Madrid para añadir un toque de color al castizo barrio de Malasaña. Los dueños de 140 comercios cedieron sus muros para que los pintaran durante ocho horas. La iniciativa la organizó el periódico local Somos Malasaña que, en colaboración con ACIBU (Asamblea Ciudadana del Barrio de Universidad) y el colectivo catalán Persianas Libres, puso de acuerdo a propietarios y artistas para transformar el barrio en un espacio de arte al aire libre.

“El grafiti y el muralismo es cultura”, explicó Antonio Pérez, director de contenidos de Somos Malaña, quien cree que “todo el mundo se beneficia de iniciativas como esta”. Según el periódico del que forma parte, los artistas acceden así a lienzos urbanos en los que plasmar su arte; los comerciantes cuentan con bellos trabajos artísticos en sus persianas; y los vecinos disfrutan de un barrio más colorido y alegre.

Las calles que parten de la conocida plaza madrileña se llenaron de personas de diversas nacionalidades, estilos y técnicas. Desde un grupo de once británicos, pertenecientes a la plataforma de arte urbano Subism, hasta un pintor de 59 años, Sancho, quien se atrevía por primera vez con el spray, todos dejaron su particular mural en las calles del centro de la capital.

La única restricción que se puso, a petición del Ayuntamiento de Madrid, fue que no se pintaran anuncios de bebidas alcohólicas. También explicó que se pidió a los artistas que fueran respetuosos a la hora de elegir la temática y que no pintaran fuera de los cierres que les fueron cedidos.

Durante la mañana, un grafitero se encontró con la petición de un comerciante de borrar su firma del mural que había dibujado. Al dueño de La Fragua de Sebin, las iniciales SS -con forma angulada y pintadas en blanco sobre negro- no le parecieron “de recibo”. Se produjeron otros incidentes, aunque minoritarios, pues todos los artistas que participaron disponían de una licencia firmada por los dueños de los locales. De este modo, pudieron pintar sin preocuparse por una multa que, en Madrid, puede llegar a los 6.000 euros

Grafiteros en la plaza madrileña del Dos de Mayo / Carlota Calderón


La cuestión sobre si es arte o vandalismo surge, habitualmente, cuando se habla del grafiti. Muchos de los vecinos que paseaban por las calles del centro se quejaron de que en el barrio haya pintadas en puertas de residencias privadas o en edificios públicos. “Tendrían que conseguir que no se hicieran pintadas feas en las casas”, dijo Mª Ángeles, vecina de Chamberí.

Los propios grafiteros reconocen iniciarse en el arte mediante la firma.“Todo el mundo que pinta empezó como un vándalo, pero según creces te das cuenta de que no quieres seguir de esa manera”, afirmó Phil Blake, quien llegó desde Londres para la ocasión.

A pesar de las quejas, la diferencia entre arte y vandalismo quedó patente este domingo en las calles de Malasaña. “Está quedando precioso. Todo tiene que cambiar y esto no hace ningún daño”, exclamó Natividad, una vecina de 74 años. “Gracias a acciones como esta se saca al grafiti de la clandestinidad” opinó Antonio, director de la galería Lapieza. “Cierta apología de limpieza en las ciudades hace que no haya vida real”, sostuvo este comerciante.

Los artistas invitados, además de acudir a la cita para dotar al barrio de un museo en la calle, quisieron llamar la atención sobre la reciente actitud del Ayuntamiento de Barcelona respecto a las pinturas callejeras. La Ordenanza de los Usos del Paisaje Urbano en la Ciudad Condal se está aplicando de manera restrictiva desde hace unos meses, por lo que tanto dueños de los locales como artistas se exponen a recibir una multa.

Según fuentes del Ayuntamiento barcelonés, “las ordenanzas interpretan que pintar grafitos en el espacio público es una conducta de ensuciamiento y el comerciante que contrata o permite a un grafitero pintarle el exterior de su tienda se expone a recibir una sanción”

Los artistas y dueños de locales, presentes este domingo en Malasaña, expresaron su preocupación porque la norma del Ayuntamiento de Barcelona se extienda a otras ciudades. “Aquí, en Madrid, hay un pacto directo con los dueños y queremos que continúe”, afirma Antonio, dueño de la galería Lapieza, quien cree que no le corresponde al Ayuntamiento decidir dónde se permite pintar, sino que los propietarios deben tener esa libertad para hacer uso de su espacio.

Sancho, un artista invitado decide probar por primera vez el spray

Además, desde colectivos como Persianas Libres y el periódico Somos Malasaña, se quiso denunciar que son las grandes empresas, como supermercados o concesionarios, las únicas que disponen de la “autorización expresa” para pintar sus logotipos en las fachadas, algo que sólo beneficia a la empresa en cuestión.

“La calle es un espacio público y yo, como individuo, tengo derecho a expresarme” dijo un grafitero que prefiere el anonimato. “Si la gente tiene una opción legal para pintar se podría ir a por quienes ensucian y no a por quienes están decorando un espacio que es de todos”, afirmó.

Si bien la expresión artística en la calle despierta polémica, hay quien sostiene que puede ser símbolo de la modernidad y tolerancia de una ciudad. Los artistas defienden que, así, tienen la oportunidad de llegar al público sin intermediarios y los ciudadanos, de disfrutar de un tipo de arte integrado en la ciudad. Por el momento, iniciativas como la organizada este domingo en Malasaña invitan a comprender la diferencia entre un borrón y una obra original, en un intento por divulgar el arte más allá de formalismos.