protestas
El príncipe Moulay Hicham apoya la manifestación de este domingo en Marruecos
sábado 19 de febrero de 2011, 15:25h
Este domingo, los marroquíes están llamados a manifestarse por un cambio democrático en el país y uno de sus impulsores es el príncipe Moulay Hicham, primo del rey.
Es la primera vez desde la época colonial en Marruecos que un miembro de la familia real alauí apoya abiertamente un llamamiento desde la sociedad civil para manifestarse en las calles pidiendo un cambio democrático en el país. Hasta ahora, Moulay Hicham, primo del rey Mohamed VI y tercero en la línea de sucesión, se limitaba a hacer análisis académicos sobre la necesidad de la democracia en el mundo árabe, incluido su propio país. Esta vez, en cambio, ha dado su apoyo explícito al llamamiento del grupo 20 de febrero. El Palacio Real guarda un mutismo cargado de inquietud ante los acontecimientos.
Entrevistado por la cadena de televisión francesa de información continua, France 24, el «príncipe rojo» ha dado todo su apoyo al Comité 20 de febrero, que considera «ejemplo de elocuencia, de sofisticación política y de dignidad» y, además, reúne las condiciones de tolerancia y de ser pacífico. Mulay Hicham ha sido categórico: «Me adhiero a todas las iniciativas que tiendan a la democratización de nuestro sistema político». Y a modo de advertencia al poder ha añadido que «la gente pide reformas políticas en el contexto de la monarquía, es cierto, pero eso puede cambiar mañana o en cinco años». Un mensaje claro dirigido a su primo el rey. «La mejor manera de perennizar la monarquía es que devenga como la inglesa o la española, lo que es inevitable a largo plazo», ha afirmado Hicham.
Sin embargo, saliendo al frente de quienes le insuflan ambiciones de poder, el príncipe alauí ha dejado claro que quiere «presevar su autonomía intelectual y su independiencia crítica, azuzar el cambio sí; pilotarlo, no me concierne».
El llamamiento del Comité 20 de febrero ha tenido repercusiones en todo el ámbito político marroquí, tanto dentro como fuera del reino. La Red Democrática Marroquí de Solidaridad con los Pueblos, constituida por organizaciones de defensa de los derechos humanos, sindicatos y partidos políticos de izquierda, ha manifestado ya su adhesión a la marcha del domingo.
Saliendo al paso del eco que está teniendo la convocatoria, el primer ministro Abbas el Fasssi convocó el lunes pasado a los jefes de todos los partidos políticos parlamentarios para debatir sobre los acontecimientos ocurridos en Túnez y en Egipto y preparar las próximas elecciones legislativas en Marruecos, previstas para el año que viene. Una manera de ganar tiempo y de sondear la actitud de la clase política marroquí ante el terremoto político que sacude el mundo árabe.
Pero si la clase política parece complacerse con la situación actual y las promesas de cambio en un futuro más o menos lejano, no es el caso de la sociedad civil y de la prensa independiente. El semanario Tel Quel en su último número disecciona el poder en Marruecos, al que presenta esquemáticamente así: poder absoluto del rey; una clase política inhibida; una economía de renta; gran precariedad social; corrupción endémica; derechos humanos olvidados; prensa con libertad limitada; incógnita islamista; intelligentsia ausente; y un sentimiento de hogra (rebeldía) que gana terreno. En suma, todos los ingredientes para que también en Marruecos prenda la llama de la rebelión popular.
Si los partidos políticos afines al poder se muestran silenciosos, el islamista PJD (Partido de la Justicia y el Desarrollo), se ha visto obligado a declarar, por boca de su presidente Saad Eddinre Ithmani, que la manifestación del 20 de febrero “no le concierne” y que su dirección ni siquiera se ha reunido para debatir el tema. Una declaración que muchos consideran “suicidio político” para un movimiento que ha pretendido situarse siempre en la línea de la crítica al sistema y a la gestión gubernamental.
En un enésimo intento de frenar el descontento popular, que ya se manifestó en la noche del viernes en Tánger, donde desfilaron centenares de jóvenes, el primer ministro El Fassi ha anunciado que el Ejecutivo ha decidido inyectar otros 1.400 millones de euros a la Caja de Compensación, además de los 1.600 ya previstos en la Ley de Finanzas, para hacer frente a la subida de precios de los productos de primera necesidad en el mercado internacional. Un anuncio que, como las anteriores promesas, parece haber pasado desapercibido para los organizadores de la marcha popular del domingo.
Desde inicios de mes, numerosos llamamientos se suceden en las redes sociales por parte de los jóvenes. El llamamiento ya ha sido secundado por otros movimientos, como el Congreso Mundial Amazigue, que reúne a las asociaciones bereberes marroquíes, así como a la Asociación Saharaui de Derechos Humanos, defensora de la propuesta de autonomía para el Sahara Occidental.