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ARCO cierra con optimismo

El mercado del arte reclama cambios urgentes para superar su letargo

martes 22 de febrero de 2011, 11:06h
Considerado como el termómetro que mide la buena o mala salud del mercado del arte, ARCO ha cerrado sus puertas este domingo con optimismo. Tras años de incertidumbre, galeristas y coleccionistas confían en 2011 como el año de la recuperación del sector. Sin embargo, falta aún trabajo por hacer. Reducir el IVA, mejorar la transparencia y potenciar la promoción de los nuevos artistas están, todavía, entre sus reivindicaciones.
Después de tres años sumido en un cierto letargo, el mercado del arte comienza a respirar aliviado. La última edición de ARCO, que acaba de cerrar sus puertas, ha despertado optimismo y esperanzas entre galeristas y coleccionistas, tanto que se aventuran a hablar de 2011 como el año de la recuperación. Para lograrlo ha tenido mucho que ver la gestión de Carlos Urroz, al frente de la dirección de este certamen, quien ha contado con la confianza de los profesionales del arte.

Así lo cree Odalys Sánchez de Saravo, directora de la galería Odalys de Madrid, quien afirma que la sensación que ha percibido esta semana en la feria ha sido “de buena venta”. La presencia de compradores extranjeros, entre ellos “caras conocidas que mantienen grandes colecciones”, ha servido para que el coleccionismo español se haya contagiado de una “sensación de optimismo que ha estimulado sus propias compras”, explica.

Algo parecido opina Joaquín Gallego, director de Precio y Arte y especialista en el sector de la inversión y el mercado de arte contemporáneo, quien califica de “esperanzadora” la última edición de ARCO, tras años de incertidumbre motivados, a su juicio, por la combinación de un bache económico con una crisis endógena en la gestión de la feria. Un cúmulo de circunstancias que aceleraron “el enfrentamiento entre la organización de ARCO y galeristas privados”. El resultado fue la salida de Lourdes Fernández de la dirección y la reestructuración del evento.

Es, desde los años 70, cuando es posible hablar de economía del arte en España, así como de un creciente coleccionismo privado e institucional que ha hecho posible situar a nuestro país entre los que más arte importan; algo que, en opinión de Gallego, “es un indicativo de que la cosa va bien”, ya que el patrimonio español se ha visto aumentado. Asimismo, la progresiva profesionalización del sector ha servido para fortalecer este mercado. En los años 70 y 80, Gallego afirma que las galerías tenían un “uso fraudulento”, debido a que “no había ningún control”. Eso ha cambiado. Hoy en día, estos espacios de arte se configuran como cualquier empresa “que paga su IVA y hace sus declaraciones”, explica.

Una de las piezas expuestas en ARCO (Efe)


Dependencia y transparencia
Sin embargo, no todo son avances ni buenas prácticas. A juicio de entendidos en la materia, el elevado peso de la Administración en el sector limita el despegue de esta economía. En opinión de Gallego, esta dependencia es “negativa” dado que, según los presupuestos del Estado, las instituciones disponen de más o menos dinero para adquirir arte.

Este experto no es el único que opina así. El Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo (ADACE), la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo, la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV) y el Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales han firmado un manifiesto en defensa del sector, en el que reclaman medidas “urgentes” de apoyo y un Pacto de Estado que replantee el gasto en Cultura y proponga la creación de un IVA cultural menor al del 18 por ciento que se aplica ahora y que, según este documento, “hace imposible que el mercado artístico funcione”. En la misma línea opina Gallego: “Un IVA tan alto hace elevar mucho el precio de un producto con tan poca utilidad como el arte”.

Además de modificar el IVA, Gallego cree que hay una necesidad apremiante por mejorar la transparencia del sector. En un informe que ha remitido al Ministerio de Cultura, este experto es claro: “Hay poca información económica, poca visibilidad y opacidad de las instituciones”, lo que añade cierta “confusión” por los escasos datos que circulan sobre cómo funciona este mercado. Según Gallego, las estadísticas más recientes de las que dispone el Ministerio de Cultura son de 2008 -dato que ha sido confirmado por el ministerio a este periódico- y “ni siquiera incluyen las del mercado privado”, afirma.



Las quejas del sector no terminan ahí. El informe firmado por ADACE y UAAV, entre otros, denuncia las “demoras crecientes en el pago de subvenciones a empresas, autónomos y artistas”. Ayudas que, según explica Gallego, “no representan un volumen de dinero significativo”.

A esto se añade un aparente escaso entendimiento entre las administraciones. “Hay comunidades que favorecen unas cosas, mientras que otras no lo hacen e, incluso, instituciones regionales que compran sólo piezas de artistas de su región”, dice Gallego. Una queja en la que coincide el informe de representantes del sector del arte cuando afirma que “muchas administraciones están incumpliendo lo que marcan sus propias legislaciones”, por lo que solicita que se establezcan “programas y criterios aplicados con total transparencia”.

Artistas en busca de amparo
Otro de los frentes abiertos es la necesidad de promocionar con acierto la cantera de artistas españoles. El informe de Gallego aporta un dato revelador a este respecto: “El 90 por ciento de la creación artística forma parte de una economía no monetaria”. Él mismo lo explica: “Significa que tan solo el 10 por ciento de los artistas consigue formar parte de una galería”, a lo que añade que, en España, hay una "superproducción de artistas" que obliga, según afirma, a la facultad de Bellas Artes de Madrid a despreciar un 50 por ciento de solicitudes por la altísima demanda. No hay espacio, pues, para todos. “De los potenciales artistas que salen de la facultad cada año, el mercado de las galerías sólo puede absorber cien de ellos o, incluso, menos”, sostiene.

Una de las piezas expuestas en ARCO (Efe)

Sin embargo, hay motivos para la esperanza. Según Odalys Sánchez, en la última edición de ARCO se han vendido “piezas muy importantes, pero también muchas obras de jóvenes a precios asequibles”. Lo confirma la veintena de compras que ha realizado el Museo Reina Sofía por un importe de 680.260 euros; la mayoría, de artistas jóvenes.

Ante la avalancha de reivindicaciones del sector, el Ministerio de Cultura ha movido ficha y ya ha anunciado que pondrá en marcha una ley (orden ministerial o decreto) destinada a fomentar y apoyar el arte contemporáneo con idea de dinamizar el mercado. La noticia de esta futura norma ha coincidido con la que ha hecho pública el consejero de Cultura de Cataluña, Ferran Mascarell, quien ha informado de que Barcelona acogerá una feria con el mismo planteamiento que ARCO.

Pese al gesto de Cultura y a las buenas intenciones de la Generalidad, hace falta más trabajo para superar la “apatía” aún latente. Odalys Sánchez de Saravo cree que es fundamental “superar la negatividad, alimentar el sector de buenas exposiciones y de grandes obras, así como inspeccionar nuevos mercados emergentes”. Para lograrlo, esta experta considera necesario que las galerías "no pierdan la oportunidad de aprovechar este impulso que ha dado ARCO", al tiempo que recuerda que, aunque las crisis pasen, “la inercia creada por el desánimo y la falta de confianza son mucho más difíciles de vencer”.
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