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reseña

Tomás Domingo Moratalla: Bioética y cine. De la narración a la deliberación

sábado 26 de febrero de 2011, 15:39h
Tomás Domingo Moratalla: Bioética y cine. De la narración a la deliberación. San Pablo y Universidad Pontificia de Comillas. Madrid, 2011. 264 páginas. 14 €
La reflexión ética partiendo de contenidos cinematográficos abre un abanico inmenso de posibilidades, posibilidades de discusión y de creación de nuevos problemas que es, al fin, de lo que se alimenta el discurso moral. Cine, bioética y hermenéutica se dan la mano en estas páginas para proponer una forma de estudio original y creativa.

Como leemos en la Introducción, no es este un libro solo para profesores, sino más bien para todo aquel que tenga algo que aprender y, sobre todo, disfrute con el cine y la filosofía más actual. No obstante, el docente encontrará en estas páginas el material completo para preparar la exposición de una película, a partir de un método sólidamente fundado, que se puede aplicar a alguna de las más de treinta cintas que presenta el profesor Tomás Domingo Moratalla.

Contamos con múltiples testimonios que, desde el siglo XX principalmente, pero bebiendo de más de veinte siglos de tradición filosófica, han advertido repetidamente del peligro de la razón técnica, científica, que se pensaba a sí misma como absolutamente neutra. La ciencia y la técnica, en los últimos cincuenta años, por mucho que quieran olvidar esas cuestiones, que en términos orteguianos encarnarían la razón vital, se han topado de bruces con las razones más humanas como impedimento y, a la vez, única posibilidad de su desarrollo. Es así como ha surgido la bioética, mostrando que la razón únicamente tecnócrata puede llevarnos a un mundo feliz igual que a la barbarie. Es de esta reflexión –ya clásica– de la que parte en gran medida este libro, aunque también del original reconocimiento de que la Modernidad, del mismo modo que marcada por la nueva ciencia, estuvo marcada por la narración, por el tipo de novela inaugurado por Cervantes.

No hay soluciones a ningún problema bioético a lo largo de estas páginas, que más bien lo que tratan de mostrar es que no hay una última palabra sino formas de deliberar en cada caso. La vida es en sí misma narración, como la hermenéutica ha evidenciado; y por eso el cine, como antes la novela, por ser una forma de narración nos puede poner ante problemas inventados y no por eso menos humanos.

La imaginación ya no será más, como dice el profesor Moratalla, la “loca de la casa”, sino el privilegio con que contamos para ponernos ante las situaciones más humanas posibles.

Por Laura Herrero Olivera
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