AENA-controladores, paz en el aire
martes 01 de marzo de 2011, 00:31h
El laudo arbitral con el que se pone fin al largo conflicto entre AENA y los controladores aéreos parece haber dejado satisfechas a ambas partes. Gran parte del mérito hay que atribuírselo al ex ministro de Aznar, Manuel Pimentel, verdadero artífice del resultado conciliador. Con todo, lo realmente importante es que el laudo en cuestión a quien satisfaga sea a la ciudadanía al completo, rehén por un lado de unos controladores aéreos que perdieron todas sus razones con su paro salvaje del pasado diciembre, y por otro de los responsables de una empresa pública como AENA cuya calamitosa gestión ha derivado en una cuantiosísima deuda que pagaremos todos.
Es precisamente eso, la actuación de unos y otros, lo que debe llamar a la reflexión. Porque no puede ser que una de las empresas más importantes del sector público europeo pase de dar beneficios a unos números rojos auténticamente escandalosos, coincidiendo en el tiempo con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al poder. Y tampoco es de recibo que un colectivo determinado -los controladores, en este caso- puedan causar semejante daño a un país entero. Ello vuelve a poner de relieve la imperiosa necesidad de una ley de huelga que ponga coto a estos desmanes. Bienvenido sea el laudo, pero ojalá no hubiera tenido que dictarse.