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¿Es el adecuado para el Madrid?

El huracán Mourinho revoluciona al fútbol español

viernes 11 de marzo de 2011, 22:19h
La llegada del entrenador luso a la Liga BBVA ha supuesto una revolución tanto en el Real Madrid como en el balompié nacional. Su gestión de la plantilla, de la estructura del club madrileño y de la relación de la entidad con los medios de comunicación le han situado en el centro de debate jornada tras jornada. Amén de la clasificación para la final de Copa del Rey y de la implantación de un orden inexistente en años precedentes, en el currículum de Mourinho figuran polémicas con entrenadores, clubes y hasta con el comité de árbitros. Por ello, cuando se cumplen seis meses de su labor, no son pocos los que se cuestionan la idoneidad de un preparador de su polémico perfil en el banquillo blanco. El Imparcial analiza el impacto del técnico portugués en nuestro fútbol.
La trayectoria de José Mourinho desde su fichaje por el Real Madrid ha dibujado la figura de un entrenador repleto de matices. El portugués fue recibido con desbordante optimismo en la institución madridista y recibió el tratamiento de fichaje galáctico por la prensa. Su metodología de trabajo casi obsesiva, cuidando cada detalle al extremo, acaparó la atención del entorno del club presidido por Florentino Pérez, desacostumbrado a contar con técnicos de la talla del portugués. Pero con el paso de las semanas se vislumbró el cariz que iba a tomar la temporada 2010-2011: Mourinho contra todos.

El fuerte carácter del luso y su agresiva estrategia en la gestión de los mensajes públicos de la entidad le convirtieron en ángel, para unos, y demonio, para otros. La particular relación que mantiene con el resto de profesionales que forman parte de la Liga BBVA ha generado sentimientos enfrentados y ha desviado el foco de atención de los campos de fútbol hacia las salas de prensa de los estadios. Debido a sus explosivas declaraciones, se ha enfrentado a entrenadores -mantuvo una discusión a través de los medios con Manolo Preciado-, clubes -afirmó que jamás iría a entrenar al Málaga-, árbitros –ha planteado una presunta tendencia favorable en los arbitrajes al Barcelona- e incluso, órganos rectores de la competición española -se ha quejado en varias ocasiones sobre el orden de juego y el calendario de su equipo-. Por ello, se puede afirmar que Mourinho ha provocado una revolución en el balompié patrio que, tras seis meses de ejercicio futbolístico, se ha dividido entre aduladores y críticos del portugués.

Pero, ¿por qué actúa de esta forma Mourinho? El Imparcial ha consultado con uno de los analistas futbolísticos que mejor conocen al técnico madridista. Guillem Balagué, periodista español que trabaja para la británica Sky Sports y experto en lo relacionado con la Premier League, nos explica que el doble campeón de la Champions actúa de manera polémica por dos motivos: “rebajar la influencia de los medios de comunicación y proteger al equipo, a su plantilla de jugadores”. Balagué, que sigue la carrera de Mourinho desde su aventura en el Chelsea, asegura que utiliza a los medios para construir una estrategia de “todo el mundo contra nosotros”. La táctica de lograr la cohesión del grupo utilizando a la prensa no está exenta de salidas de tono. El analista español argumenta que, en una ocasión, el propio entrenador luso le comentó que “el 70% de su actuación es teatro, el resto forma parte de su personalidad”.

La polémica de Mourinho en su relación con los medios no es una proyección novedosa en la carrera del portugués. En Inglaterra explicó que era conocedor del recelo de los ingleses hacia lo portugués y se presentó recordando que venía de ganar una Champions League ante una prensa entregada a sus agresivos titulares.

En Italia, su siguiente parada, la situación no fue diferente. El analista de la Gazzetta dello Sport Alberto Cerruti nos explica que en su estancia como entrenador del Inter de Milán, Mourinho “provocó antes” y revolucionó de forma más profunda que en Inglaterra, ya que rompió el discurso políticamente correcto de los entrenadores transalpinos. “Antes de regalar títulos en el campo ha regalado títulos a la prensa, ha sido un huracán mediático desde el primer día”, comenta Cerruti. El entonces preparador de los “nerazzurri” protagonizó ruedas de prensa subidas de tono con ataques directos a los arbitrajes y la gestión de entrenadores rivales. Mourinho se fue de Italia dejando la imagen de “una persona inteligente, preparada, provocadora y que no hace nada sin pensar en los efectos que puedan provocar sus palabras o gestos”. Su relación con la prensa quedó supeditada a la conquista de títulos ya que “en Italia, si uno gana, puede hacer cualquier cosa”.

Su aterrizaje en España parece haber sido similar al experimentado en Italia o Inglaterra, donde fue recibido con halagos y rápidamente se convirtió en el protagonista-portavoz de su club. Sin embargo, su relación con la prensa parece haber resultado diversa. En su etapa británica, a la prensa “sólo le interesaba la controversia y la personalidad, y nadie le retaba a nivel táctico o en detalles del partido” según Balagué; en Italia enamoró a la prensa de Milán simpatizante del Inter y fue “respetado” por el resto del país por el “resultadismo" transalpino, según Cerruti; en España, por el contrario, la reacción de los medios de comunicación a sus salidas de tono ha sido más agresiva. Juan Carlos Casas, analista de la prestigiosa revista española Don Balón, afirma que la llegada de Mourinho al fútbol español ha provocado dos interpretaciones: “el impacto para el madridismo es positivo porque ha hecho creer a los jugadores, al club y a la afición que el equipo está en disposición de volver a ganar títulos, pero la imagen que está dando Mourinho al resto de aficionados no se puede considerar como positiva”. Casas argumenta que “controla las apariciones públicas de los jugadores al detalle” y asegura que el carácter agresivo de su discurso está relacionado con el hecho de que sea el único de habla en el club.

La figura de Mourinho se compone, entonces, de la versión polémica que desarrolla en las ruedas de prensa y de la versión de entrenador competente y ganador. La experiencia del técnico portugués en Madrid es positiva según Juan Carlos Casas porque “ha conseguido preparar físicamente y tener concentrados a la gran cantidad de jugadores importantes que tiene”, mostrando además “una disciplina férrea”. Además, “se tiene que apuntar la medalla de que sus fichajes les ha dado resultado”. Sin embargo, la otra cara provoca que sea “positivo para el madridismo y un personaje odiado en el resto de España”.

En relación a la idoneidad de Mourinho como entrenador del club madrileño, las interpretaciones también parecen divergentes. Alberto Cerruti cree que “no es un entrenador apropiado porque es un provocador y su fútbol es resultadismo, nunca regala espectáculo”. Casas argumenta esta tesis explicando que “si el único objetivo es ganar un título es el idóneo, pero si el objetivo es mantener una imagen inmaculada, no es la persona adecuada”. Guillem Balague indica que “era el único entrenador que podía haber fichado el Madrid en el momento en el que lo fichó”. “Su secreto está en cómo maneja al grupo y el entorno”, asegura. Según Balagué, “la mayor herencia que va a dejar Mourinho es haber ganado un espacio que el entrenador necesita tener y que no tenía”. “Le va a ir bien en el Madrid, aunque más de puertas para dentro que de puertas para fuera”, concluye.

El tiempo dictará sentencia sobre el éxito o fracaso del entrenador portugués en el equipo madrileño y, por extensión, en el fútbol español. El recuerdo en los clubes por los que ha pasado es inmejorable, ya que ha ganado títulos allí donde ha estado. En el Chelsea “es como un Dios” y recibe homenajes, según Guillem Balague. Similar tratamiento recibe en Milán, ya que, según Cerruti, “ha ganado tres títulos con el Inter y ningún club italiano lo había ganado nunca”.

La originalidad de este entrenador, que sorprendió a los medios y aficionados italianos a su llegada a la capital lombarda porque “había aprendido el dialecto milanés y conocía el nombre de los estadios”, le convierten en una de las figuras protagonistas de nuestro balompié. Su capacidad para generar polémicas le sitúan, aparentemente, en el puesto más alejado de su máximo rival, Pep Guardiola. Sin embargo, las apariencias no siempre son reflejo de la realidad. “Los dos tienen maneras muy parecidas de llevar los grupos: cierran el vestuario, atraen los focos de atención para proteger el equipo y defienden a sus clubes de maravilla”. Iker Casillas, capitán del Madrid bajo la dirección del luso aporta algo de luz al debate comentando que “todo lo que hace Mourinho es motivo de debate y parece que esconde algo", ya que en el conjunto blanco "todo se magnifica".
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