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10 niñas y 2 niños muertos

Rousseff declara tres días duelo por la masacre en una escuela de Río

viernes 08 de abril de 2011, 08:26h
La tragedia se apoderó este jueves de la escuela municipal de Tasso da Silveira, cuando uno de sus ex alumnos, Wellington Menezes de Oliveira, irrumpió en el centro escolar para disparar a mansalva a sus alumnos, cuyas edades comprenden los 12 y 14 años, cobrándose la vida de una docena de niños. Al verse acorralado por los cuerpos de seguridad el agresor,- un fanático religioso- se suicidó.
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha decretado este jueves luto oficial de tres días por la muerte de once personas durante un tiroteo en una escuela de Río de Janeiro, al tiempo que ha lamentado el fallecimiento de los "brasileñitos" que "tan temprano" han perido la vida.

Al menos doce alumnos, entre ellos 10 niñas y 2 niños, han muerto este jueves durante un tiroteo ocurrido en la escuela municipal Tasso da Silveira, localizada en el barrio de Realengo, en el oeste de la ciudad de Río de Janeiro, alrededor de las 08.30 horas (13.30 horas en la España peninsular).



Rousseff estuvo a punto de romper en llanto al pedir un minuto de silencio por las víctimas en un acto con jóvenes emprendedores en Brasilia, en el que condenó el asesinato de "niños inocentes".

"No es característica de este país que ocurran este tipo de crímenes, por eso considero que todos aquí, todos nosotros, hombres y mujeres, aquí presentes, estemos unidos en repudio de aquel acto de violencia, en repudio de ese tipo de violencia, sobre todo con niños indefensos", ha dicho la mandataria.

El agresor es un ex alumno de 23 años identificado como Wellington Menezes de Oliveira. Según información oficial, no tenía antecedentes penales, aunque las autoridades investigan la procedencia del arma que utilizó para agredir a los niños.

Fanático religioso



Hasta el momento las autoridades no han dado una explicación sobre los motivos que llevaron a Menezes de Oliveira a perpetrar la matanza, pero todo indica que, más allá de las referencias al islám, se trató de la acción de un desequilibrado, según sicólogos consultados por medios locales.

Menezes de Oliveira, que según un antiguo patrón suyo era una persona "introvertida y calmada", dejó una carta con instrucciones sobre su entierro en la que pide que su cuerpo no sea tocado por "impuros" sin usar guantes y da muestras de fanatismo religioso.

En la nota publicada por la Policía, el pistolero pide que su cadáver sea "lavado" y preparado para el entierro y recomienda que no sea tocado por "impuros" y que sólo lo hagan "los castos o los que perdieron su castidad después del matrimonio y no se involucraron en adulterio".

Inicialmente, voceros oficiales dijeron que Menezes de Oliveira había hecho menciones en su carta al islám y a que estaba infectado con el virus del sida, pero en la misiva mostrada a la prensa no hay tales referencias.

Testigos citados por las autoridades dijeron que el agresor, que estaba bien vestido, entró en la escuela asegurando que era un conferenciante que iba a participar en un seminario con motivo del cuadragésimo aniversario del plantel y habló tranquilamente con una profesora que le reconoció como exalumno, antes de perpetrar la masacre.