www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Destino turístico: Bagdad

jueves 27 de marzo de 2008, 18:01h
Es triste comprobar que no hay un solo día en el que abras el periódico y te encuentres con una buena noticia ocurrida en Bagdad. El número de muertos provocados diariamente por enfrentamientos, atentados y bombardeos se eleva ya a muchos miles y sigue creciendo sin parar.


Por eso mismo quiero recordar ahora que Bagdad se fundó sobre las ruinas de la antigua Babilonia. Fue el califa al-Mansur quien la mandó construir en el año 762 convirtiéndola en la capital del imperio árabe. En el siglo IX, su mejor siglo, llegó a ser la mayor ciudad de la tierra y un centro cultural esplendoroso.


Bagdad es la ciudad de las mil y una noches y la ciudad a la que Simbad, viajero infatigable y prototípico mercader bagdadí, regresa cuando el monzón se lo permite, tras surcar los mares del océano Índico.


En su Bayt al-Hikma o Casa de la sabiduría de Bagdad, el califa al-Ma’mun reunió todo el saber de los clásicos griegos, persas y orientales e incluso mandó traducir multitud de obras de Filosofía, Medicina y Astronomía, entre otras ciencias. Muchos la han comparado con la Biblioteca de Alejandría. En ella se formó el matemático y astrónomo al-Jwarizmi, regalándonos en sus tratados de álgebra la palabra algoritmo.


Desde el siglo XII en adelante no hubo viajero que se preciase que no viajara a Bagdad para ampliar conocimientos o por simple deseo de aventuras, tan inevitables por otro lado en aquellos tiempos anteriores al turismo de masas. Muchos son los viajeros musulmanes que nos han dejado en sus rihla, género literario de gran calidad en el que se recogen infinidad de datos etnográficos e históricos, un riquísimo legado. Desde al-Andalus partieron varios de ellos. Abu Hamid al-Garnati, tal como su apodo indica nacido en Granada, recorrió todo el norte de África, Siria y el actual Iraq y llegó hasta el centro de Rusia, según nos cuenta en su libro Tuhfat al-albab o El regalo de los corazones. Ibn Yuvayr, valenciano de Játiva, narró en su Rihla sus tres viajes a Oriente, siendo Bagdad su principal objetivo. Pero el más famoso de entre todos los viajeros musulmanes es sin duda el tangerino Ibn Batuta que viajó desde su océano Atlántico hasta el Mar de China y nos legó conocimientos y descripciones de sucesos y países que, de no ser por él, el tiempo hubiera borrado. Sus viajes alcanzaron confines aún más lejanos que los del mismísimo Marco Polo.


Todavía hoy Bagdad es una ciudad que el mundo entero conoce, pero ahora, desgraciadamente, por los bombardeos que viene sufriendo desde la primera Guerra del Golfo hasta nuestros días. Ojalá, quiera Dios, que todo el mal que ahora sufre Bagdad acabe pronto. Ojalá pueda esta ciudad impar volver a ser de nuevo un apetecible destino, incluso turístico.

Reyes de Gregorio

Restauradora

REYES DE GREGORIO es autora de dos libros de poesía y restauradora de pintura

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios