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Es una medida "tardía"

La oposición cubana, escéptica ante el anuncio de Castro de limitar mandatos

lunes 18 de abril de 2011, 09:48h
Una ola de reacciones encontradas, más decantadas hacia el escepticismo que al optimismo ha desencadenado el último anuncio del presidente cubano Raúl Castro sobre la reducción de los períodos de mandato en los cargos públicos. La oposición de la isla, además de considerarlo un paso tardío, lo interpretan como un disfraz del "continuismo totalitario" del castrismo. Mientras que sus seguidores consideran que la iniciativa supone un importante movimiento para el necesario rejuvenecimiento del Estado cubano.
Miembros de la disidencia interna cubana acogieron con escepticismo la propuesta del presidente Raúl Castro de limitar el tiempo de los mandatos de los cargos políticos y estatales en Cuba a un máximo de diez años consecutivos.

El economista disidente Oscar Espinosa Chepe consideró que se trata de una medida "muy demorada y tardía", aunque admitió que es "una novedad". A su juicio es tiempo de "empezar a cambiar el monopolio que tiene el Partido Comunista (PCC, único)" que abrió el sábado pasado su VI Congreso centrado en ratificar el plan de reformas económicas para actualizar el modelo socialista y superar la aguda depresión que arrastra el país.

"Creo que es crucial en Cuba terminar con el monopolio de una sola organización que, como el propio presidente Raúl Castro reconoció, ha funcionado muy mal, porque no ha sido capaz de aplicar los acuerdos de sus anteriores congresos", señaló Espinosa Chepe, expreso del "Grupo de los 75" disidentes condenados en 2003.

Opinó que es necesario moverse rápidamente ante la situación económica desesperada que tiene Cuba, "porque eso requiere medidas urgentes" pero ve "una inercia tremenda y un movimiento muy lento" en estas medidas.

Al activista de la "Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional" (CCDHRN), Elizardo Sánchez, le parece que con la propuesta de los plazos para limitar mandatos, "la alta nomenclatura se regala a sí misma otros diez años de continuismo totalitario".

"Más que un anuncio es una amenaza: otros diez años bajo las mismas reglas de gobierno" para seguir "arruinando" la economía y "alimentando la desesperanza" del pueblo cubano.

En cuanto a los derechos civiles y libertades en la isla, Sánchez opinó que no cabe esperar nada del Congreso comunista para mejorar la situación en ese ámbito.

Por su parte, Laura Pollán, portavoz del grupo Damas de Blanco, resaltó del discurso de Raúl Castro su afirmación de que las calles cubanas "son de los revolucionarios", lo que interpreta como dar "bandera abierta a las turbas (de pro-gubernamentales) para agredir" a las personas que salgan a hacer demandas públicas.

En declaraciones tras la marcha dominical que las Damas de Blanco realizan en los alrededores de la habanera iglesia de Santa Rita, Pollán indicó que este colectivo seguirá pidiendo la liberación de presos políticos a pesar de que Castro dio este sábado por concluido el proceso de excarcelaciones iniciado el año pasado. Según este grupo femenino, aún quedan en las cárceles cubanas unos 60 presos políticos.

Reacciones encontradas

Entre tanto, los cubanos fieles al régimen aplaudieron el anuncio del mandatario cubano y se mostraron sorprendidos por este último paso, porque lo ven como un rejuvenecimiento del Estado cubano, sin embargo coinciden con la oposición en el carácter tardío del mismo.

Ciudadanos como Miranda Solís de 72 años, señaló en una entrevista a AP de la que hace referencia el diario hispano estadounidense "El Nuevo Herald" de que resulta "vergonzoso" de que los hermanos Castro se hayan dado cuenta medio siglo después de que el país demanda una generación de relevo político. “Ellos son todos muy viejos y muchas personas se han estado preguntando, ‘¿Dónde están los jóvenes?’", concluyó.

Por su parte, uno de los expertos en Cuba del Instituto Lexington, Philip Peters, afirmó que el gesto de Raúl Castro es "ciertamente más saludable que tener a las personas en el cargo durante décadas", pero que ello no garantiza el método en cómo serán elegidos los nuevos líderes o darle cabida a más de un partido político.

Ante las implicaciones de esta nueva propuesta, la "Dama de Blanco" Bertha Soler, dijo a Reuters que deben ser los ciudadanos cubanos, debido a que la oposición del país caribeño teme que sea un nuevo mecanismo de monopolización del poder del régimen castrista. "No que ellos mismos busquen sus sucesores, eso lo tiene que decidir el pueblo de Cuba", señaló.