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trofeos e incertudumbre

Balonmano, medallas bañadas en la penumbra económica

jueves 21 de abril de 2011, 05:52h
Actualizado el: 03 de diciembre de 2014, 20:04h
El balonmano se ha convertido en una de las más prolíficas para el deporte español. Tanto en combinados nacionales como en la categoría de clubes, el balonmano patrio se ha instalado en la élite, alcanzando las posiciones ilustres de cada competición en la que participa. Sin embargo, el sensacional nivel de nuestros jugadores y equipos contrasta con la complicada situación que atraviesan algunas de las instituciones que participan en los torneos domésticos. La crisis económica se ha hecho un hueco en el panorama del handball nacional, que convive con los logros deportivos y la pelea diaria por salir a flote.


La historia del deporte español ha estado protagonizada durante décadas por triunfos individuales de gran renombre -Ángel Nieto, Miguel Induráin, Severiano Ballesteros-, y algunas conquistas colectivas que supusieron éxitos de carácter coyuntural -medalla de plata en los JJOO de Los Ángeles ´84 conquistada por la selección de baloncesto-. Sin embargo, con la llegada del nuevo siglo, la inercia comenzó a cambiar y el número de hitos en deportes de equipo creció hasta culminar en el irrepetible año 2010 con el Mundial de fútbol, la Europa Liga del Atlético de Madrid o la Euroliga del Regal Barça.

El balonmano ha ocupado un lugar destacado en este proceso de construcción de la relativa regularidad de triunfos de la que ha gozado nuestro deporte durante la pasada década. Desde 1996, los balonmanistas españoles han conseguido situar a la selección nacional en la cumbre en más de diez ocasiones. Pero la brillante estadística de logros de la selección nacional de balonmano no representa una excepción, ya que en clubes, el dominio español resulta aún más abrumador: en la pasada década, el Club Balonmano Ciudad Real, el Barcelona y el San Antonio conquistaron cinco Copas de Europa, un palmarés sublime que pocos países pueden igualar en cualquier categoría deportiva.

Pero la realidad diaria del balonmano nacional es más complicada y atraviesa uno de los momentos de mayor incertidumbre. A lo largo del mes de abril, se ha hecho pública la dramática situación que viven algunos jugadores de la Liga Asobal. La plantilla del Balonmano Antequera cumplió su convocatoria de huelga ante los impagos que sufren desde hace meses. El club se vio obligado a ascender a varios jugadores de la cantera para poder competir. La escenificación acontecida en el pabellón Fernando Argüelles es la primera vez en la que un equipo había llegado al extremo de plantarse y no jugar un partido de la liga. Desgraciadamente, este caso no es el único de la división de honor de nuestro balonmano. Jugadores del Fraikin Granollers, que es el quinto clasificado, ya han amenazado con tomar medidas “contundentes” ante los impagos que sufren desde hace meses.


Nuestro deporte, de momento, no tiene para 16 sociedades anónimas deportivas y tenemos que movernos más en el plano de actitudes, confianzas y control”. De esta manera nos describe la situación actual del balonmano nacional el presidente de la Real Federación Española de Balonmano, Juan de Dios Román. El mandatario, que ha escrito algunas de las páginas gloriosas de este deporte como seleccionador nacional y entrenador del Balonmano Ciudad Real, diagnostica las imperfecciones de la Ley del Deporte actual como uno de los principales problemas que azotan al balonmano patrio: “El deporte español no puede basarse únicamente en el fútbol y, hasta que esta situación no se elimine desde el punto de vista jurídico ni se le faciliten opciones de subsistencia a otras disciplinas, no se tendrán deportes profesionales y se continuará en peligro de depender de la administración pública”.

El ilustre presidente, considerado como una de las figuras que más han aportado al desarrollo del balonmano en nuestro país, explica a El Imparcial que existe nuestro balonmano sufre otro problema, que, “a pesar de dar buenos resultados y generar atención deportiva, tiene dificultades derivadas de no ser una liga profesional“. Efectivamente, los clubes que conforman la Liga Asobal no son profesionales, ya que “no cumplen con los requisitos necesarios para conformar sociedades anónimas deportivas”.


Este peculiar factor de caracterización de la competición doméstica se antoja primordial para comprender la actual situación, según el gerente de la Asociación de Jugadores de Balonmano, Claudio Gómez Navarro. El representante de uno de los organismos que gestionan el balonmano nacional -junto a la Federación y a la Liga Asobal, formando la Comisión de Seguimiento- nos explica que es un deporte en el que “los jugadores son profesionales y los clubes son sociedades culturales deportivas, por lo tanto no hay responsabilidad personal ni consejo de administración“. Gómez Navarro, que confirma la conflictividad que genera esta situación, abre un nuevo camino que permita comprender el por qué de la crisis económica que azota a los balonmanistas patrios.

El gerente del sindicato de jugadores descubre a El Imparcial una práctica que algunos clubes han utilizado en la élite del balonmano español: “Uno de los problemas que más daño han hecho es que los clubes y los jugadores firman dos contratos, uno oficial que presentan en la sede de liga y un segundo contrato ilegal“. El carácter de este segundo documento estaría relacionado con los derechos de imagen del jugador, aunque, según Gómez Navarro, “el concepto de derecho de imagen solo se puede contabilizar hasta un 15% dentro del contrato oficial, nunca un segundo contrato que, además, no está declarado“. El gerente, que relaciona el caso de los jugadores del Antequera o del Arrate con este tipo de prácticas, asegura que con estos contratos “se está engañando a la Comisión de Seguimiento de la Real Federación Española de Balonmano“, que es órgano encargado de revisar los presupuestos de los clubes para permitir que participen en la competición.

El sindicato de jugadores nos explica que algunas propuestas que salen de la Asociación de Jugadores de Balonmano y de la Asobal para denunciar los dobles contratos llegan a la asamblea de clubes y no se aprueban debido a la influencia en la votación de los equipos endeudados. Para Gómez Navarro, esta situación “es muy grave”. El gerente nos ha descrito la situación de algunos jugadores que “tienen problemas para ir al supermercado a hacer la compra” y afirma que la mayoría de sus asociados “son estudiantes porque el balonmano solo te permite ahorrar para tener un inicio de negocio, pero nunca para vivir de las rentas“. Además, nos abre una reflexión en torno a la situación de las instituciones de este deporte en nuestro país: “Es una insensatez que haya clubes que se encuentran en situación de falta de viabilidad económica que sigan empecinados en continuar en la Liga Asobal”.


Con relación a la tesis según la cual un club solo puede subsistir si mantiene a su equipo en la primera división del balonmano, la opinión de Álvaro Jáuregui -director deportivo del Balonmano San Antonio- resulta valiosa: “nuestro club ha vivido por encima de sus posibilidades y ahora estamos intentando reajustar el presupuesto al máximo”. Su equipo se convirtió en un referente en nuestro país en la pasada década. Sin embargo, la crisis le ha pasado factura alejándole de los primeros puestos de la liga. Jáuregui nos explica que en su época “había clubes que no pagaban más de dos mensualidades y a los jugadores se les desahuciaba de sus casas, ya que no había dinero ni para pagar la electricidad del piso“. Según el director deportivo del San Antonio, que se retiró como jugador en el año 2001, “durante unos años se tuvo en mente aquella situación, pero cuando se pasó a pensar que el balonmano podía ser como el fútbol o el baloncesto, se perdió la perspectiva“.

Jáuregui, que hace especial hincapié en lo “desproporcionado” de los salarios que piden los jugadores en relación con los ingresos reales de los clubes, señala una cierta caída en el nivel de la liga debido a que las grandes figuras están “emigrando al balonmano alemán debido a la pérdida de poder adquisitivo de nuestros clubes” y nos indica que “hay clubes que viven prácticamente de las subvenciones, y eso es peligroso“.

En esa misma línea apunta el presidente de Asobal, don Javier Zuriarrain Azagra, que apuesta por el modelo actual de la liga argumentando que “desde la creación de las sociedades anónimas, algunos deportes han multiplicado su deuda por diecisiete”. Zuriarrain nos explica que “dependemos de los sponsors, y, por ese motivo, reclamamos una ley de patrocinio que represente beneficios para aquellas empresas que apuesten por el patrocinio deportivo“. El dirigente nos señala que entre los objetivos de la asociación de clubes se encuentra “gastar sólo lo que podamos gastar, seguir con los éxitos deportivos e involucrar más a la sociedad con este deporte”, aunque sentencia que “no podemos vender nuestro deporte, ya que no nos dejan ni ponerlo en la estantería”.


El problema de la falta de atención prestada al balonmano en su día a día, amén de la escasa cobertura de los hitos alcanzados tanto en lo relativo a la selección nacional como a los clubes, es identificado por los principales actores de este deporte como unos de sus principales males. Juan de Dios Román nos explica que “estamos luchando contra una pared, porque da igual tener ocho o nueve canales de televisión si se pelean por un solo deporte”. Álvaro Jáuregui nos comenta que “cuando era jugador tuvimos el boom de Iñaki Urdangarin, pero se diluyó en el tiempo, ya que no se supo vender de forma adecuada el deporte“.

A pesar de las dificultades que atraviesa el balonmano nacional, ya que como apunta Claudio Gómez Navarro “estamos vendiendo una competición que tiene un gran nivel deportivo pero que económicamente está pasando esas calamidades“, la categoría que este deporte ha alcanzado en nuestro país augura una buena salud, ya que se han detectado los problemas y se están implementando sus posibles soluciones. Para el máximo dirigente del balonmano nacional, “los jugadores tienen que reducir sus salarios y los clubes deben bajar y cumplir sus presupuestos“ como medida básica de funcionamiento de la competición nacional. Pero los éxitos no escasean tampoco en este convulso año, ya que la selección nacional cosechó la medalla de bronce en el Mundial de Suecia y nuestros clubes están llegando al tramo final de los torneos continentales con absolutas posibilidades de éxito.
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