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crónica económica

Una recuperación atenazada por el crédito y el paro

viernes 06 de mayo de 2011, 19:58h
El Banco de España, en su último Boletín Económico, hace una radiografía de la economía nacional. José Carlos Rodríguez
El Banco de España observa que la tímida recuperación registrada en el último trimestre de 2010 ha continuado en 2011 hasta marzo, y calcula que el PIB ha subido un 0,2 por ciento en estos tres meses, y un 0,7 en un año. Dice el órgano regulador: “Los indicadores referidos a los primeros meses del año 2011, todavía escasos, apuntan, en general, a una continuación de la senda de lenta recuperación de la actividad, con características similares a las observadas al final del pasado ejercicio”.

Si se repitiesen las dos décimas en los cuatro trimestres llegaríamos al 0,8 por ciento que prevé el FMI. Si se acelera el crecimiento, nos acercaríamos al 1 por ciento en que está el consenso de los economistas. Así las cosas, el Banco de España deja de desconfiar de las previsiones del Gobierno para el déficit de este año, ya se cree que podemos cerrarlo con un 6,0 por ciento. El mayor crecimiento aumenta el PIB y, sobre todo, mejora las perspectivas de ingresos. El BdE había calculado un 6,2 por ciento de déficit. Este cambio de criterio refuerza la idea, en el exterior, de que el Gobierno está conduciendo bien la situación. Ahora bien el BdE advierte de que es “crucial” implementar ya las reformas del sistema de pensiones para hacer posible la sostenibilidad de las cuentas públicas.

Por otro lado, al referirse a la subida de los convenios colectivos en un 3,1 por ciento en lo pactado hasta marzo de 2010 “resulta preocupante, pues no parece acorde con la desfavorable situación del mercado laboral, si bien cabe esperar que a medida que la negociación colectiva avance, la tasa media tienda a moderarse”. En una crisis cae la productividad, y los salarios, que están ligados a ésta, han de caer a su par. De otro modo el necesario ajuste en lugar de hacerse por precios (los salarios) se hace por cantidades (el paro): El aumento de los salarios “alimentan la generación de efectos de segunda vuelta que tienden a complicar la consecución de ganancias de competitividad y la generación de empleo”. Y por si no quedara claro: “transcurridos tres años desde que se iniciara este largo episodio de destrucción de empleo, los ajustes de plantilla siguen desempeñando un papel relevante en el avance de la productividad, relegando a un segundo término otros factores (es decir, la caída de los salarios) que deberían estar jugando un papel más activo en esta fase del ciclo”.

Pero hay más. Se produce una caída de rentas que está arrastrando no sólo al consumo, sino también al ahorro. Y estamos muy endeudados. Esto último ha cambiado el patrón de comportamiento de los españoles en crisis. Cuando ésta se produce, la falta de oportunidades laborales desincentiva la búsqueda. Pero el enorme peso de las deudas fuerza a muchos a buscar a pesar de ello. También influye las pérdidas “inusualmente elevadas” de riqueza.

Y, por último, la desconfianza que se cierne sobre la economía española ha obligado a los bancos a financiarse a costes crecientes. Ahora esos costes se están trasladando a los consumidores, y el BdE cree que habrá una subida adicional de las hipotecas.

El rescate de Portugal sigue provocando ríos de tinta. Especialmente después de comprobar el más que probable fracaso del rescate griego. El FMI y la UE han dicho que Portugal ya puede prepararse para hacer “grandes” esfuerzos nacionales en pro de las reformas. Ahora bien, “la economía portuguesa se enfrenta a retos considerables, y pensamos que las claras medidas adoptadas le permitirán retomar el rumbo”. ¿Qué retos son esos? Por lo que se refiere al desempeño económico, “Portugal se enfrenta a dos años de una recesión de dos puntos porcentuales bajo el rescate de su deuda”, según los expertos de la UE y el FMI.

Por lo que se refiere a las medidas que va a adoptar el país, además de las que ya recogimos aquí (congelación de sueldos públicos y pensiones hasta 2013, rebaja de las que superen 1.500 euros, recortes en sanidad y educación, recorte de las prestaciones por desempleo), hay más detalles reseñables: se recortan las transferencias a entidades locales y regionales y se reducen en un 15 por ciento los fondos destinados a empresas públicas. Hay, como ya explicamos, un aumento generalizado de los impuestos, y se encarrila al sistema financiero por la senda de Basilea III. Pero también se dan otros aspectos muy interesantes: Se reforma el sistema judicial, se recortan los costes de despido (que son costes de contratación) y se liberaliza los mercados de energía y telecomunicaciones. Por último, se ha aprobado un programa de privatizaciones que incluye la aerolínea TAP, la gestora aeroportuaria ANA, el servicio postal CTT, la eléctrica BDP, la red de distribución eléctrica REN y Galp. Todo ello reportará 5.500 millones de euros al Estado. El objetivo del plan no sólo es atajar el déficit, sino introducir reformas que reaviven la átona economía portuguesa. De hecho, como señala el portavoz del grupo de trabajo del FMI, Paul Thomsen, “los problemas de Portugal son sobre todo estructurales, como demuestra el bajo crecimiento incluso en los años anteriores a la crisis”.
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