Chávez vuelve a amordazar a la prensa
viernes 20 de mayo de 2011, 00:28h
Todos los sistemas democráticos del mundo consagran en sus ordenamientos jurídicos las libertades de prensa y expresión como derechos fundamentales. El poder no siempre encaja bien las críticas, pero es imprescindible para el buen funcionamiento de un país que sus órganos de gobierno e instituciones estén sometidos a la fiscalización de la opinión pública, labor ésta que llevan a cabo los medios de comunicación con mayor o menor fortuna. Pero en el caso de Venezuela, eso no es posible. Chávez no tolera que nadie le lleve la contraria y, al más mínimo atisbo de crítica, cierra el medio en cuestión. Eso le sucedía el pasado fin de semana a la cadena privada RCTV Internacional, la cual deberá firmar una caución ante la Comisión Nacional de Telecomunicaciones -CONATEL- para poder volver a emitir, así como someter su programación a una evaluación previa; es decir, censura.
Al menos, otros regímenes totalitarios cierran medios de comunicación y punto. La desvergüenza chavista llega hasta el punto de crear una suerte de Santo Oficio informativo, CONATEL, para controlar qué se dice en los medios de comunicación venezolanos y, si no gusta, cerrojazo. Para colmo, dicha tropelía tiene rango de ley, por lo que a partir de ahora, quien ose hablar mal de Chávez viola la ley. Parece que en esta ocasión la oposición si está actuando conforme exigen las circunstancias, por difíciles que éstas sean. Pero no basta. Le vendría muy bien el apoyo de una comunidad internacional que asiste sin apenas dar importancia a los desmanes de un personaje sumamente dañino para la convivencia internacional como es Hugo Chávez. España tiene la ocasión y el deber de movilizar en este caso a la Unión Europea en defensa de la libertad de expresión y los derechos humanos en un país, Venezuela, donde están siendo pisoteados. Veremos a ver si esta vez la ministra Trinidad Jiménez, a diferencia de Moratinos, su antecesor en el cargo, está a la altura en esta ocasión.