así ha ocurrido históricamente
Las autonómicas y municipales son la antesala del poder
domingo 22 de mayo de 2011, 19:24h
Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 y las del 3 de abril de 1979 son dos ejemplos de la importancia de unas elecciones locales y de su repercusión en unas posteriores generales. Las primeras, pusieron de relieve el peso de las grandes ciudades frente a las pequeñas; las segundas, una recuperación del poder por parte de la izquierda que tiempo después se trasladaría al ámbito nacional.
Bien es sabido que en unos comicios como los actuales se elige a presidentes autonómicos y a alcaldes, pero el tinte nacional es sabido aún mejor por los líderes de los dos partidos fuertes, PSOE y PP, que se han volcado en campaña y han lanzado mensajes que van más allá de lo que está en juego este 22-M. Probablemente, porque este 22-M es también un reflejo de los ánimos que conducen a abril de 2012. Y porque la historia dicta que los españoles se dejan aconsejar por los líderes nacionales a la hora de votar en su localidad por su Alcaldía y por su presidente regional.
La victoria del Partido Popular en votos y territorio tendrá dos lecturas. Para el socialismo, un año en política es mucho tiempo. Para los 'populares', el 22-M tendrá un segundo capítulo en ese tiempo. Los datos dan la razón a los segundos, al menos cuando el sentido del voto de los españoles se ha decantado con sobrada mayoría para uno de los lados, no tanto cuando el reparto de la tarta ha sido equitativo.
El PP ya consigió en 2007 sus mejores resultados, con el 36 por ciento de los votos y 7,9 millones de papeletas, pero la victoria fue ajustada, pues apenas superó en 155.210 votos al PSOE, que ganaría las generales en 2008. En Génova se espera superar estos datos, además de recuperar territorios hasta ahora impensables. Nunca ha bajado del 34,3 por ciento, un suelo electoral elevado, y su electorado es fiel. Con estos ingredientes y a un año de que se decida el inquilino de La Moncloa, con nuevo candidato socialista por conocer, el PP nunca había comenzado mejor su carrera hacia el Gobierno.