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Turquía ante las próximas elecciones generales (II)

Víctor Morales Lezcano
viernes 10 de junio de 2011, 13:11h
Se ha dicho que las elecciones que auparon al poder a “Justicia y Desarrollo” en noviembre de 2002 estuvieron muy determinadas por la “estagflación” (admítase el anglicismo). La fórmula de AKP para salir de la crisis sonó esperanzadora a millones de votantes, que sucumbieron ante el carisma de Erdogan. Se ha comentado, además, que las siguientes elecciones de 2007, favorables también a “Justicia y Desarrollo”, tuvieron lugar bajo la sospecha de un golpe de estado que tendrían pensado hacer muchos oficiales del ejército, fieles todos ellos al republicanismo de corte estatal, centralista y laico. A esta atribuida intención rupturista, se sumarían sectores intelectuales, mundo de la prensa independiente, aparato judicial e instituciones universitarias adversas al proceso de ¿re-islamización? de Turquía. Erdogan volvió, de nuevo, a ganarle el pulso a sus adversarios.

La elección que se aproxima -12 de junio del año en curso- se plantea en términos descaradamente políticos.

Si el porcentaje de votos favorable a “Justicia y Desarrollo” se sitúa en torno al 40% (lo que equivaldría a 2/3 de los escaños parlamentarios, 550), Erdogan conseguiría de este modo llevar a término su sueño institucional -su idea fija-. Es decir, poder redactar una nueva Constitución y someterla a referéndum. Si, por el contrario, el porcentaje de votos aumentara hasta, por ejemplo, la obtención de 367 escaños parlamentarios, la anhelada Constitución de la Turquía del siglo XXI podría ser aprobada en el seno de la Cámara misma; sin necesidad, por tanto, de exponerla al respaldo del común.

No han faltado en las semanas de campaña, aquéllos que presagian la supuesta intención de Erdogan al final de esta tercera etapa de su trayectoria pública: fortalecer las atribuciones y prerrogativas del presidente de la República -detentada en este momento por su incondicional Abdullah Gül. De este modo, se consolidaría el presidencialismo republicano clásico que encarnó en Francia el general De Gaulle.

Los riesgos inherentes al cumplimiento de esta trayectoria son varios, pero, inicialmente, existe el riesgo de que Turquía se precipite otra vez por la pendiente del presidencialismo autocrático. O sea, como sucedió con Atatürk, a quien parece querer imitar Erdogan en ocasiones. Frente a esta posible deriva, que podría basarse en el resultado final de las elecciones del próximo domingo, se alza, en primer lugar, el Partido Republicano del Pueblo (PRP), una formación política de corte secular, heredera del legado kemalista adaptado a las demandas sociales de los tiempos que corren. Kemal Kiliçdaroglu ostenta el liderazgo del PRP con cierta solvencia. La demoscopia le atribuye la obtención de un 30 % del voto que se emitirá próximamente.

Resultaría así que hay un tercio del voto, algo errático, por una parte; y por otra, el voto orientado tanto hacia el Movimiento Nacionalista, como al Partido Kurdo para la Paz y la Democracia. Si estas dos opciones lograran, cada una por separado, superar el 10% mínimo para tomar asiento parlamentario, residiría en ellos la clave para gobernar Turquía en los cuatro años venideros, cualquiera que fuese la coalición resultante.

Si así fuese, las aspiraciones presidencialistas de Erdogan encontrarían dificultades aritméticas; puesto que la constitución de un tripartito haría muy reñida la contienda post-electoral en Turquía.

Éste es el meollo de la cuestión. Ahí reside el interés del pulso electoral que se avecina en Turquía: un país que en la hora actual es estimado en calidad de potencia regional de comportamiento atractivo para ciertos países del mundo árabe; de “modelo” político en el que se funde la democracia participativa con el respeto a la tradición religiosa sin género alguno de exaltación vindicativa. Y con un crecimiento económico respetable en tiempos de crisis persistente. Hay mucho en juego, pues, en el evento electoral que se avecina en Turquía.

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

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