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derechos femeninos

Las mujeres y sus derechos, una asignatura pendiente "hasta dentro de 500 años"

domingo 26 de junio de 2011, 15:36h
La estricta legislación de Arabia Saudí prohíbe taxativamente a las mujeres conducir en público. Esta medida discriminatoria ha sido foco de numerosas quejas y denuncias por parte de varias ONGs y ha provocado el arresto de decenas de mujeres en el reino arábigo. La polémica normativa, lejos de ser una excepción, es la punta de lanza de una gran cantidad de leyes que discriminan a la mujer en hechos tan cotidianos como dar un paseo, entrar en determinados locales o entablar relaciones sociales a lo largo y ancho del planeta.
El pasado viernes, numerosas mujeres anónimas salieron con sus coches a las calles saudíes, ya fuera en la capital Riad o en otras localidades, para protestar por la prohibición que les impide conducir. Mientras los hombres no cuentan con obstáculo alguno para coger el vehículo, incluso la policía suele ser bastante permisiva con los menores que lo hacen sin autorización, las mujeres árabes tienen prohibido por ley y por tradición ponerse al volante y conducir en público.

A las denuncias por discriminación sexual se suma la sumisión de ellas en casi todos los ámbitos de la vida. No obstante, en 2009 la noticia de la inclusión de una mujer en el gabinete de gobierno saudí supuso toda una novedad en un reino calificado como "medieval y retrógrado" por varias ONGs. Nura al Faiz fue designada viceministra de Educación Femenina y se convirtió en la primera mujer en el Ejecutivo real desde su fundación, en 1932.

Pero el de Arabia Saudí es sólo uno de los ejemplos de discriminación que se producen en todo el planeta en contra de las mujeres que, por la única razón de su sexo, no ven cómo sus derechos y sus libertades son igualados a los de los hombres. Si bien en la casi totalidad de Occidente este tipo de normativas se han ido aboliendo con el paso del tiempo, sí es verdad que constantemente aparecen casos de discriminación por razones de género en el ámbito laboral, en el personal o en el familiar.

Los hombres ganan un dólar; las mujeres, 12 céntimos
Un ejemplo acuciante es la diferencia de sueldos entre hombres y mujeres en muchos países del primer mundo, entre ellos España. Las organizaciones en defensa de los derechos femeninos denuncian que ellas pueden llegar a cobrar un 21 por ciento menos que sus compañeros varones realizando la misma labor profesional.

Para paliar este desfase de género, el Gobierno promulgó en marzo de 2007 la Ley Órganica de Igualdad de trato entre hombres y mujeres, por la que se regulan los derechos laborales y familiares entre ambos sexos y que, en teoría, debería eliminar todo agravio comparativo.

Esta situación es la que denuncia Yolanda Besteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas (FMP), en declaraciones a EL IMPARCIAL. "Se nos sigue reservando un papel secundario en la sociedad, un rol predestinado en función del sexo que se circunscribe a la atención de la familia y del hogar", afirma Besteiro.

"Sufrimos trabas a la hora de acceder al mercado laboral, a la hora de promocionar dentro del mismo, padecemos la lacra de la violencia de género a manos de parejas o ex parejas, la discriminación sistemática en cuanto a política de sexo y muchos frentes más", denuncia la presidenta de la FMP.

En cambio, las diferencias se agrandan mucho más en los países en vías de desarrollo. En Afganistán, Jordania, Líbano, Libia, Marruecos, Paquistán, Omán, Siria y Yemen las mujeres ganan 25 céntimos o menos por cada dólar que gana un hombre. Una situación que se agrava en Arabia Saudí y Palestina, donde ganan tan sólo entre 16 y 12 céntimos, respectivamente, por cada dólar que percibe un varón.



Pero no todo son malas noticias. La semana pasada, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó una medida histórica tras tres años de revisiones al redactar un nuevo marco regulatorio que contempla las actividades de los trabajadores del hogar, entre 50 y 100 millones de personas, de los que la práctica totalidad son mujeres.

Según el nuevo texto, estos profesionales deben contar con las mismas protecciones laborales de las que disfrutan otros trabajadores, como salarios mínimos preestablecidos, remuneración por horas extra, periodos de descanso diarios y semanales, seguro social y atención de la maternidad.

Violencia sistemática
Más graves son los casos en los que la integridad física de la mujer corre peligro. Muchos países, en su mayoría de confesión islámica, contemplan penas más duras de cárcel o incluso de ejecución en caso de que el sentenciado delincuente sea una fémina. Yemen, Afganistán, Somalia, Jordania, Sudán, Nigeria, Paquistán o Arabia Saudí son investigados por Naciones Unidas como regímenes que desprotegen a las mujeres dentro de su sistema judicial.

Otro ejemplo alarmante es el que atañe a la tradición familiar o a la de los clanes. Según las leyes no escritas de determinadas regiones del planeta, una mujer no es una persona como tal, sino una posesión del hombre que puede disponer de ella como le plazca. De hecho, en países como Afganistán, si una mujer es violada necesita al menos cuatro testigos que no sean ni familiares ni amigos para corroborar el delito. Si no, su versión se desecha.

Kartika Seri Dewi Sukarno, fue sentenciada en 2009 ha recibir seis latigazos y pagar una multa de 2.000 dólares tras ser vista bebiendo cerveza con unos amigos en una discoteca del estado de Pahang, al este de Malasia. El consumo de alcohol es un asunto polémico en el país surasiático, donde un sector de la mayoría musulmana quiere extender la prohibición a las minorías china e india e implantar una “ley seca” en todo el país.

Por otro lado, no es raro ver a niñas ser unidas en matrimonios de conveniencia y legales a ojos del Estado con varones que les triplican la edad y a los que no conocen, a mujeres ser vendidas a otros clanes o a comerciantes como pago de una deuda familiar (muchas de ellas acaban ejerciendo o siendo forzadas a practicar la prostitución) o ser repudiadas socialmente por alguna estigmatización como el hecho de ser viuda, haber sido violada o haber tenido relaciones prematrimoniales, un injusticia que las aboca, en la mayoría de los casos, a la indigencia.






En este sentido, al menos 15 mujeres murieron por crímenes de "honor" el año pasado sólo en Jordania. Y todo esto a pesar de las leyes y reformas que el régimen jordano ha introducido en los últimos meses en el Código Penal para evitar la imposición de condenas leves a los varones declarados culpables de matar a mujeres de su familia en nombre del honor a instancias de Naciones Unidas. No obstante, las modificaciones son calificadas como insuficientes por AI ya que no garantizan la igualdad de derechos entre ambos sexos a la hora de optar, por ejemplo, por el divorcio.

En países como Bangladesh, en aquellos casos en los que no se haga efectivo el pago de la dote por parte de la familia de la mujer, la parte del marido puede asesinar a la esposa para saldar la "afrenta" a la que se han visto sometidos. En Turquía, y a pesar de estar penados por la legislación vigente, se han incrementado en los últimos años los "crímenes de honor" y sólo en 2010 se produjeron 217 casos.

En Egipto, durante las protestas que acabaron por derrocar al régimen de Hosni Mubarak, se produjeron numerosos casos de "pruebas de virginidad" que, según las ONGs, es una práctica que equivale a la tortura. Durante las mismas, varias mujeres egipcias fueron violadas por militares que, para ocultar el caso, confesaron que los signos de violencia que las activistas presentaban en su cuerpo no eran fruto de ningún delito sino de todo lo contrario, de pruebas médicas para demostrar su inocencia.

Otro asunto conflictivo es el de la maternidad. Hay muchos países en los que no se dan las condiciones higiénico sanitarias y sociales adecuadas para dar a luz, hay escasez de matronas con formación y existen grandes dificultades para acceder a métodos anticonceptivos. Así, los peores lugares del mundo para ser madre son Afganistán, Níger, Chad, Guinea-Bissau, Yemen, República Democrática del Congo, Malí, Sudán, Eritrea y Guinea Ecuatorial, según la Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres.

Por otro lado, según indica el Índice de Diferencias de Sexo del Foro Económico Mundial (FEM), los países árabes siguen copando la cola de lista en cuanto a derechos de género. De este modo, nos encontramos con Irán (128), Turquía (129), Arabia Saudí (130), Benin (131), Paquistán (132) y Yemen (134), territorios en los que, según los responsables del estudio, las mujeres sufren una discriminación sistemática y una violación constante de sus derechos.

Aunque el mundo islámico suele ser el principal foco de estas prácticas en contra de las libertades de las mujeres, también tienen lugar en otras regiones menos sospechosas. En Brasil, Valdenia Paulino, una activista en favor de los derechos humanos, admitió que tuvo que huir de su país por las amenazas que recibía como represalia a sus denuncias continuas del trato de la Policía hacia las mujeres y hacia las niñas en las favelas, a quienes violaban de forma reiterada y traficaban con ellas para que ejercieran la prostitución.

Otro ejemplo de la precariedad de derechos que sufren las mujeres en países desarrollados es el de la ciudad mexicana de Oaxaca. En esta localidad de ascendencia azteca, las féminas realizan la gran mayoría de las labores del hogar, familiares y agrícolas. Sin embargo, los hombres no les permiten votar bajo el argumento de que "no trabajan lo suficiente para ganarse el derecho a la participación política". De hecho, la junta electoral local ha roto en varias ocasiones las papeletas de sus vecinas con este argumento machista por bandera.

En Cuba, un país que promulga la igualdad entre todos sus ciudadanos, la idea de que la mujer gestiona la casa mientras que es el hombre el que sustenta a la familia sigue muy arraigada entre los isleños. Desde 1959, año en que las féminas se sumaron al mercado laboral cubano, los avances han sido considerables, pero lejos queda aún la igualdad plena entre hombres y mujeres.

Con todo esto, el panorama no parece ser nada halagüeño. Según denuncia Besteiro, "cada vez cuesta más dar un paso hacia adelante en materia de igualdad de género, ya que no creo que la lucha se haya estancado, sino que hemos retrocedido". En ese sentido, la presidenta de la FMP cita un informe de la Organización Mundial del Trabajo en el que se apunta a que la paridad de derechos no se dará "hasta dentro de 500 años, y eso en el primer mundo".

En los últimos meses, países como Honduras, México, Ecuador, Filipinas, Rumanía o Indonesia, regiones menos conocidas por sus desigualdades sociales en materia de sexo, han sido advertidos por varias ONGs por casos referentes a la discriminación de género o la violencia familiar. Un hecho que refuerza la idea de que la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres se libra en todas las latitudes y continentes.

Para contactar: borja.mota@elimparcial.es
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