El amigo Carlos
domingo 19 de junio de 2011, 21:07h
Siempre le he considerado amigo y maestro He querido retrasar a propósito este artículo sobre el reciente libro “Un fraile vestido de cardenal”, en el que otro franciscano, Luís E. Larra Lomas, hace una larga entrevista al Arzobispo Emérito de Sevilla, el cardenal Carlos Amigo Vallejo. Y que querido retrasar mi comentario porque, aunque el libro es de lectura fácil, me he detenido en muchas de las respuestas del cardenal y he reflexionado sobre ellas, ya que todas son de actualidad.
Don Carlos, mi amigo, siempre me facilitó el trabajo profesional durante mi etapa en Radio Nacional de España, bien en el programa Frontera o en mis viajes a Roma. Recuerdo con emoción cuando en los días anteriores a la celebración del último cónclave me llamaba “divino calvo”, cuando nos encontrábamos y me sugería algunos de los aspectos informativos de esos días especiales, que él quería destacar. Por eso, este libro-entrevista recoge constantes llamadas especiales desde “los aplausos que siempre se pagan a unos precios muy altos, de muchas cosas, e incluso de muchos vacíos”, hasta “sí a una ley de libertad religiosa, pero no a fórmulas excluyentes por ser cristiano católico”.
Carlos Amigo da su opinión acerca de las últimas declaraciones del Papa sobre el uso del preservativo y dice: “El Papa ha hablado muy claramente de la cuestión del preservativo, aunque lo que ha dicho no es más que la praxis de la Iglesia. Ha habido dos interpretaciones: la del preservativo cuando usted quiera y como quiera y la de aquellos que tratan de enmendar la plana al Papa con fundamentalismos o rigorismos morales, cuando tampoco el Papa está en esa línea. Los primeros piensan que el Papa ha dado vía libre al uso del preservativo. Sin embargo, el Santo Padre lo ha dicho bien claro: “No se puede banalizar la sexualidad”. Puede haber situaciones o circunstancias muy especiales, y el Papa ha aludido a ellas”.
Pederastia y celibato son otros de los temas en los que el cardenal Amigo opina. Sobre la primera cuestión y ante el posible déficit de credibilidad de la Iglesia, responde: “Aunque sean muchos los casos que se han denunciado, algunos no han sido tales y hay otros que a lo mejor no han aparecido, pero existen. Tampoco podemos caer en una generalización tan grande. La actitud del Papa y de la Iglesia en este momento es la de asumir responsabilidades, convertir el corazón a Dios y ser consecuentes siempre. En todos los momentos y en todas las épocas los hombres contamos con el pecado, la inclinación al pecado y al mal, ese aguijón que nos acompaña durante toda la historia”. Y sobre el celibato y su relación con el tema de los abusos, Amigo puntualiza:” A la hora enfocar la cuestión del celibato, si pensamos que suprimiendo el celibato se van a resolver todos estos problemas, estamos muy equivocados”.
En definitiva, aconsejo a todos que lean este libro-entrevista en el apacible descanso vacacional. Hará reflexionar a muchos con las respuestas de Carlos Amigo, como la hecha acerca de lo que dijo el cardenal Tarancón en su día sobre la tortícolis que tienen algunos obispos españoles de tanto mirar a Roma: “Pero no de mirar al Papa ni al magisterio pontificio. Había y no sé si a lo mejor todavía hay una tortícolis, pero selectiva, que consiste en estar inclinado para un sitio, pero no para verlo todo, sino lo que conviene ver. Tenemos la cabeza vuelta a Roma para ver lo que dice el Papa, para seguir su magisterio, pero ¿tenemos la cabeza vuelta para ver nada más esto o para ver lo otro?.
La famosa frase de Tarancón a lo mejor era para algún sector que quería ser más papista que el Papa”.