El techo de un gasto ilimitado
domingo 26 de junio de 2011, 09:06h
La intención del Gobierno de que el límite de gasto no financiero del Estado para próximo año 2012 baje algo más de un 3 por ciento es otro parche más en una situación económica con demasiadas vías de agua. España no es Grecia, pero los mercados toman buena nota tanto de lo que se hace como de lo que no. Y es en éste último campo donde la desconfianza que generan los titubeos del Ejecutivo a la hora de emprender reformas como es debido amenaza con pasar una factura astronómica. Casi tanto como el hecho de que, en lo que va de año, la deuda de las comunidades autónomas haya subido un 26 por ciento con respecto al pasado ejercicio.
Un indicador éste que también se mira con lupa; bastante más de lo que Moncloa cree. El déficit cero y fijar el techo de gasto por ley fueron dos conceptos de la época de Aznar que Zapatero laminó en 2004. A partir de entonces, el gasto público comenzó a dispararse de forma descontrolada; si al despilfarro de todos estos años acumulamos la crisis y un paro desbocado, se entiende algo mejor el negro panorama al que ha de enfrentarse España. En lo que se refiere al endeudamiento autonómico, hay que recordar lo caros que van los votos de los nacionalistas para aprobar los Presupuestos, lo que explica las pocas ganas del Ejecutivo a la hora de imponer recortes a las administraciones periféricas.
Por ética democrática, debería tener prelación el sacar adelante al país que perpetuarse en el poder a costa de seguir arruinándolo. Hasta los propios nacionalistas vascos se jactaban esta semana de lo mucho que le habían sacado al Gobierno. Un Gobierno débil y manirroto que amaga recortes pero que no los lleva a cabo porque ni quiere ni le dejan. La sola mención de Grecia debería bastar para que el señor Zapatero se decidiese a actuar de una vez por todas, antes de que sea demasiado tarde.