El Imparcial entrevista a Enrique Barón Crespo
“En la operación de rescate de Grecia se pretende salvar a gran parte de la banca alemana y francesa”
viernes 01 de julio de 2011, 20:02h
El ex ministro de Transportes durante la era de Felipe González y presidente del Parlamento Europeo, Enrique Barón Crespo, es una voz de firme optimismo europeísta en unos tiempos en que parece tambalearse la fe en la Unión Europea y crece el euroescepticismo, al calor de los rescates a la economía griega, irlandesa y portuguesa. El economista, abogado y político español ha conversado con EL IMPARCIAL sobre los retos que enfrenta Europa.
Enrique Barón considera que el auge del nacionalismo antieuropeísta en el Continente se debe a que se quiere presentar a las instituciones europeas “como chivo expiatorio de los problemas” que tienen los países de puertas adentro. En cuanto a España, observa que se ha producido un cambio de percepción de Europa desde que el país es contribuyente neto, en vez de beneficiario de las ayudas. “En cuanto pagas un euro más de lo que recibes ya no se es tan ‘euroentusiasta’”, explica.
Sin embargo, no le cabe duda de que “este es un juego en el que todos salimos ganando”, y afirma que Europa saldrá fortalecida de la crisis.
Al cuestionar al ex político sobre el porqué de esta visión que contrasta con el pesimismo reinante, afirma que “los que conseguimos la entrada en Europa y la transición democrática en España tuvimos muy claro que dedicarse a llorar no arregla nada y, desde luego, que la realidad no es esa especie de profecía del desastre que existe” y prosigue afirmando que la crisis “nos está forzando a dar pasos adelante y a fortalecernos”.
Para el ex parlamentario europeo, uno de los artífices del euro, la crisis griega, que ha obligado a la Unión a un rescate millonario -110.000 millones de euros- y que puede desembocar en un segundo rescate similar, no se está enfocando correctamente en los medios de comunicación, ya que se trata también de defender los intereses de los países que constituyen el núcleo y la locomotora europea: “en la operación de rescate de Grecia hay un interés por salvar a gran parte de la banca europea y, sobre todo, a la francesa y la alemana”. Además, la pertenencia del país heleno “ha impedido la bancarrota del país”, explica. Mientras tanto, se privilegia el enfoque del “desastre total” en vez de tratar el problema con una perspectiva más amplia.
De esta manera, para Enrique Barón, el euro no sólo no está en entredicho, sino que además continúa su expansión: “No he oído a ningún comentarista decir que el euro continúa ampliándose y consolidándose: ha entrado Estonia y va a entrar Polonia; no estamos al borde del desastre”. Explica que cuando trabajaba en la creación de la moneda única ya abundaban los expertos que consideraban que la divisa nunca funcionaría: “serán expertos, pero desde luego profetas no son”, apostilla.
Otro de los asuntos que llaman la atención del ex político es el movimiento del 15M, que a su juicio no es antieuropeísta, ya que, aunque protesten contra el pacto del euro no lo hacen contra la Unión Europea y toman signos tan representativos de la unión del Continente como la “Oda a la alegría”, de Beethoven, que ha sustituido al canto de “La Internacional”, algo mucho más habitual en este tipo de protestas, según explica.
“El 15M es un fenómeno socialmente interesante y nuevo, y cuando muchos, como el FMI, estaban vaticinando una generación perdida en España ha resultado que no, que existe una capacidad de reacción y de indignación”, afirma. Según su visión, el movimiento irá convirtiéndose en algo más asentado y menos atomizado: “se tienen que ir organizando de acuerdo con las normas de la sociedad, es decir, por la Ley de asociaciones: tiene uno que saber quiénes son las personas que forman parte, quiénes son los responsables de la organización y yo creo que irán por ese camino”, dice.
Se trata de un movimiento en el que se encuentran ecos del mayo del 68 francés: “Yo estaba ya metido en todo lo que era la opción política y sindical de oposición a Franco y con algunos amigos lo seguí, pero yo estoy mucho más orgulloso de haber estado luchando aquí contra el franquismo que de haber seguido el mayo francés” explica, aunque matiza que también le resultó un fenómeno muy importante e interesante.
Por último, hace un llamamiento al optimismo: “Las situaciones de adversidad ayudan mucho más a fortalecerse que las épocas de bonanza”, afirma para resaltar que se están salvando las dificultades con solidaridad, aunque también quizá “con muchos errores”, algo normal si se considera que el proyecto europeo “no tiene un manual de instrucciones que nos diga cómo tiene que funcionar lo que estamos creando”.