Periferias inestables
martes 01 de abril de 2008, 21:59h
Aunque parezca nuevo, el contencioso del Tibet lleva décadas sin resolverse. Tras el tratado bilateral anglo-chino de 1906, los conflictos armados se reprodujeron en 1910 (invasión Manchú), entre 1918 y 1931 (Guerra con China), en Octubre de 1950 (invasión comunista) y en marzo de 1969 con la huida del Dalai Lama hacia la India. Tras convertirse en región de la Republica Popular China en 1965 no ha conocido desde entonces, verdaderos períodos de paz.
El problema de los “movimientos emancipadores periféricos” en los estados modernos, no es nuevo. Los españoles sabemos algo de ello. Y no digamos lo que vive Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial: el último ejemplo está en Kosovo. Contrasta con el monolítico respeto que tienen a la unidad de su país los norteamericanos, vacunados tras su cruenta Guerra de Secesión contra aventuras escisionistas.
Durante el siglo XX las grandes potencias comunistas -URSS y China- fomentaron los “levantamientos populares” bajo los pliegues de inocentes banderas de lo que ellos entendían por libertad, que ocultaban sin duda un interés por debilitar las democracias occidentales en la confrontación bipolar que se adueñó de nuestro mundo hasta la caída del muro de Berlín. Hasta entonces sus fronteras se mantenían rígidas y estables. Los internamientos en Siberia, en el mejor de los casos, constituían buenas medicinas individuales o colectivas para combatir cualquier aventura separatista.
Pero, cayeron o están cayendo estas férreas estructuras de poder: se diluyó la URSS y China avanza por caminos de apertura, cimentados en un crecimiento económico constatado. Y, la apertura no es suficiente para cauterizar viejas heridas o paliar antiguas reivindicaciones históricas. La lista es extensísima Chechenia, Osetia, Georgia, Azerbaiyán y un largo etcétera preocupan a Moscú. No creo imaginen en Pekín, que el Tibet va a ser un caso aislado. Mañana pueden ser los “uigures” de Xinjiang de confesión musulmana.
Porque los movimientos escisionistas siempre encontrarán aliados, los de los beneficios diferidos, los del río revuelto: piensen, como ejemplo, en Panamá y en su “emancipación controlada” de Colombia por parte de los Estados Unidos.
El Tibet es rico en hierro en uranio y en reservas de petróleo y gas. Proporciona un tercio de todos los recursos hídricos de China y está situado estratégicamente en el corazón de Asia. Pekín no compromete solo sus Olimpiadas, compromete seriamente su futuro. Lo sabe bien su Presidente Hu Jintao que era secretario general del partido comunista del Tibet durante los graves disturbios de 1989.
De su habilidad política, del sentido de la responsabilidad de sus dirigentes, de los espacios de concordia que faciliten las instituciones internacionales, dependerá el futuro de la región, uno de los espacios estratégicos más importantes de nuestro siglo. No nos interesa a nadie -salvo a los pescadores de siempre- abrir un nuevo frente.
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General de Ejército
Luis Alejandre es general.
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